Nieves Sebastián Mongares
En palabras del Dr. Enrique Grande, director del Programa One Oncology Madrid Quironsalud y jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Ruber Internacional, “estamos viviendo probablemente el momento de mayor transformación terapéutica de la historia reciente del cáncer de vejiga”. Pero, aunque la llegada de opciones innovadoras sea importante, uno de los desafíos pendientes sigue siendo mejorar la detección precoz, por el impacto que tiene en el curso de la enfermedad. Por ello, el experto pone de relieve la importancia de mejorar la concienciación entre la población general con campañas como ‘Urinarios rojos’, impulsada por AstraZeneca, destinadas a este fin.
Ante la presencia de hematuria, los profesionales recomiendan ir a consulta por su relación, entre otros, con el cáncer de vejiga. ¿Considera que la población general es consciente de ello? ¿De qué otras enfermedades puede alertar este síntoma? ¿Ante qué otros síntomas iniciales de cáncer de vejiga debe una persona plantearse consultar con un médico?
Probablemente todavía no existe suficiente concienciación social sobre la importancia de la hematuria. Muchas personas minimizan la presencia de sangre en la orina, especialmente si no produce dolor o desaparece espontáneamente, y eso puede retrasar el diagnóstico. La hematuria puede relacionarse con múltiples patologías, desde infecciones urinarias o litiasis hasta enfermedades renales o tumores del tracto urinario. Pero precisamente porque algunas de esas causas pueden ser graves, siempre debe estudiarse.
En el caso del cáncer de vejiga, además de la hematuria, existen otros síntomas que pueden confundirse con problemas urinarios banales: aumento de la frecuencia miccional, urgencia urinaria, escozor o molestias al orinar. El problema es que son síntomas muy inespecíficos y, por eso, en ocasiones el diagnóstico se retrasa. La sangre en la orina nunca debe considerarse normal.
“En cáncer de vejiga, además de la hematuria, existen otros síntomas que pueden confundirse con problemas urinarios banales: aumento de la frecuencia miccional, urgencia urinaria, escozor o molestias al orinar”
En este sentido, ¿qué papel juegan campañas informativas como la de los urinarios rojos para simbolizar la hematuria impulsada por AstraZeneca para aumentar el conocimiento sobre este punto?
Las campañas de concienciación son fundamentales porque ayudan a trasladar mensajes muy simples pero potencialmente decisivos para la salud pública. En cáncer de vejiga seguimos teniendo un importante déficit de conocimiento social comparado con otros tumores. Muchas personas desconocen que es uno de los cánceres más frecuentes en España o que el tabaco es su principal factor de riesgo. Campañas como la de AstraZeneca consiguen llamar la atención sobre un síntoma que muchas veces se banaliza y favorece que el paciente consulte antes. Y en oncología, especialmente en cáncer de vejiga, el tiempo importa. Además, este tipo de iniciativas ayudan a normalizar la conversación sobre síntomas urinarios, algo que muchos pacientes todavía viven con cierta incomodidad o pudor.
¿Cómo impacta el desconocimiento sobre estos signos de alarma en las demoras en el diagnóstico? ¿Qué importancia tiene en el contexto actual la detección precoz en cáncer de vejiga?
El impacto puede ser muy importante. Cuando el paciente no identifica la hematuria o los síntomas urinarios como potencialmente relevantes, suele retrasar la consulta. Y eso condiciona que el tumor pueda diagnosticarse en fases más avanzadas. La detección precoz sigue siendo uno de los elementos más importantes en cáncer de vejiga porque el pronóstico cambia claramente según el estadio en el momento del diagnóstico. Cuando detectamos tumores no músculo-invasivos, las posibilidades de control son mucho mayores y, además, podemos plantear estrategias menos agresivas. Sin embargo, cuando el tumor invade músculo o aparece enfermedad metastásica, el abordaje es más complejo y el impacto sobre la calidad de vida también aumenta. Por eso necesitamos mejorar tanto la educación sanitaria como los circuitos diagnósticos rápidos.
“La detección precoz sigue siendo uno de los elementos más importantes en cáncer de vejiga porque el pronóstico cambia claramente según el estadio en el momento del diagnóstico”
Desde la Alianza Por El Cáncer De Vejiga En España (Canves) se reclaman circuitos rápidos y equitativos en todo el territorio. En su experiencia, ¿existe hoy en España una vía rápida de atención oncológica consolidada ante la presencia de hematuria comparable a la que ya funciona para otros tumores, como el de mama o colon?
En primer lugar, creo que es importante reconocer y poner en valor la labor que realiza Canves. Las asociaciones de pacientes están desempeñando un papel fundamental dando visibilidad a un tumor que históricamente ha tenido menos presencia social y mediática que otros cánceres, y además ayudan a identificar necesidades reales de los pacientes y de sus familias.
En cuanto a los circuitos asistenciales, creo que todavía existe margen de mejora. En algunos centros y comunidades autónomas sí existen vías rápidas bien organizadas para pacientes con hematuria, pero probablemente no tenemos aún una homogeneidad comparable a la que se ha conseguido en tumores como mama o colon. Y esto es especialmente relevante porque el cáncer de vejiga tiene una elevada incidencia en nuestro país y el retraso diagnóstico puede tener consecuencias importantes tanto en pronóstico como en calidad de vida. Necesitamos seguir avanzando hacia modelos más coordinados entre atención primaria, urología, radiología, anatomía patológica y oncología, con acceso ágil a pruebas diagnósticas y criterios claros de derivación. El abordaje multidisciplinar no debe empezar únicamente cuando el paciente llega al comité tumoral; debe comenzar desde la sospecha inicial de enfermedad.
“Necesitamos seguir avanzando hacia modelos más coordinados entre atención primaria, urología, radiología, anatomía patológica y oncología, con acceso ágil a pruebas diagnósticas y criterios claros de derivación”
A día de hoy, ¿cómo definiría el panorama del cáncer de vejiga, tanto músculo-invasivo como no músculo-invasivo en el plano terapéutico? ¿Cómo ha impactado la llegada de innovación?
Estamos viviendo probablemente el momento de mayor transformación terapéutica de la historia reciente del cáncer de vejiga. Durante décadas tuvimos muy pocos cambios relevantes más allá de la quimioterapia clásica basada en platino. Sin embargo, en los últimos años la llegada de inmunoterapia, terapias dirigidas y anticuerpos conjugados a fármacos ha cambiado claramente el panorama. Hoy conseguimos respuestas más profundas, más duraderas y mejor calidad de vida para los pacientes. Además, la innovación está impactando tanto en enfermedad avanzada como en estadios más precoces, incluyendo estrategias perioperatorias y tratamientos dirigidos a preservar vejiga en determinados pacientes. Y algo especialmente importante es que cada vez entendemos mejor la biología del tumor, lo que nos está acercando progresivamente a una medicina más personalizada.
Una de las estrategias se dirige a la preservación de la vejiga sin comprometer los resultados a largo plazo. ¿En qué consiste esta opción y en qué pacientes se podría plantear? ¿Es una realidad aplicable ya en la práctica clínica?
La preservación vesical, es decir, el intentar mantener la vejiga del paciente a pesar de tener un tumor invasivo, es uno de los grandes objetivos actuales porque la cistectomía sigue siendo una cirugía muy agresiva y con un impacto físico y psicológico importante para muchos pacientes. La estrategia consiste en combinar distintos tratamientos como la resección transuretral máxima, quimioterapia, y la radioterapia para intentar controlar el tumor sin necesidad de extirpar la vejiga. No es una opción válida para todos los pacientes, y la selección adecuada es absolutamente clave.
“La preservación de vejiga es ya hoy una realidad clínica en centros especializados, aunque probablemente veremos una expansión importante de estas estrategias en los próximos años gracias a la innovación terapéutica y a una mejor selección biológica de pacientes”
Pero en pacientes bien escogidos y evaluados por equipos multidisciplinares experimentados, puede ofrecer resultados oncológicos muy competitivos preservando calidad de vida. La preservación de vejiga es ya hoy una realidad clínica en centros especializados, aunque probablemente veremos una expansión importante de estas estrategias en los próximos años gracias a la innovación terapéutica y a una mejor selección biológica de pacientes.
Más allá de las opciones disponibles, ¿hacia dónde se dirige la investigación en estos tumores? ¿Qué líneas considera más prometedoras?
La investigación se dirige claramente hacia dos grandes objetivos: personalizar mejor los tratamientos y aumentar las posibilidades de curación. Estamos avanzando mucho en biomarcadores como ctDNA, PD-L1, FGFR3, HER2, HER3, Nectina-4 o TROP2, que pueden ayudarnos a identificar qué pacientes responderán mejor a determinados tratamientos o quiénes tienen mayor riesgo de recaída. También veremos cada vez más combinaciones de inmunoterapia, anticuerpos conjugados y terapias dirigidas en fases más precoces de la enfermedad. Y probablemente uno de los cambios más importantes será avanzar hacia modelos menos agresivos, con más preservación de órgano y tratamientos más individualizados. El gran reto ya no es únicamente prolongar supervivencia, sino conseguir tratamientos más eficaces, menos tóxicos y más adaptados a cada paciente.
“Uno de los cambios más importantes será avanzar hacia modelos menos agresivos, con más preservación de órgano y tratamientos más individualizados”
El tabaquismo está directamente relacionado con el desarrollo del cáncer de vejiga. ¿Qué papel juegan los especialistas de atención primaria y de oncología, tanto en prevención del mismo como en la deshabituación tabáquica?
Tienen un papel absolutamente fundamental. La prevención primaria sigue siendo la herramienta más potente que tenemos frente al cáncer de vejiga, y ahí la deshabituación tabáquica es clave. Muchas personas desconocen que los carcinógenos inhalados con el tabaco terminan eliminándose por la orina y permanecen durante años en contacto con la mucosa vesical, favoreciendo el desarrollo tumoral. Atención primaria tiene un papel esencial en educación sanitaria, prevención y detección precoz. Y desde oncología también debemos implicarnos activamente porque dejar de fumar sigue aportando beneficios incluso después del diagnóstico.









