La IA y la cirugía oral y maxilofacial

Dr. José Carlos Díaz-Mauriño y Garrido-Lestache, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial y de Cabeza y Cuello (Secomcyc)

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Anuario iSanidad 2025
Dr. José Carlos Díaz-Mauriño y Garrido-Lestache, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial y de Cabeza y Cuello (Secomcyc)
Clásicamente, la especialidad de cirugía oral y maxilofacial se ha definido como la especialidad médico-quirúrgica encargada del estudio, diagnóstico, prevención, tratamiento y rehabilitación de las enfermedades que afectan a la boca, la cara, el cráneo, el cuello y las estructuras relacionadas. Esta disciplina abarca patologías congénitas y adquiridas, como traumatismos, tumores y malformaciones.

En los últimos años, de forma casi silenciosa e inimaginable hace apenas una década, ha irrumpido la inteligencia artificial (IA) para quedarse. Esta tecnología de aprendizaje de las máquinas, inspirada en las capacidades humanas de aprender y razonar, se basa en el entrenamiento de algoritmos que permiten a las máquinas tomar decisiones y realizar predicciones basadas en probabilidades.

La aplicación de la inteligencia artificial en la cirugía oral y maxilofacial ofrece oportunidades prometedoras para mejorar la planificación quirúrgica, la precisión y los resultados clínicos. Al aprovechar algoritmos avanzados y técnicas de aprendizaje automático, los sistemas de IA pueden analizar datos complejos procedentes de tomografías computarizadas (TC), resonancias magnéticas y modelos tridimensionales (3D), ayudando a los cirujanos en las evaluaciones preoperatorias, las simulaciones quirúrgicas virtuales y la creación de estrategias de tratamiento individualizadas.

La aplicación de la inteligencia artificial en la cirugía oral y maxilofacial ofrece oportunidades prometedoras para mejorar la planificación quirúrgica, la precisión y los resultados clínicos

Junto con sus ventajas, la inteligencia artificial plantea nuevos desafíos éticos y profesionales. Representa una oportunidad extraordinaria para mejorar la calidad de nuestro trabajo, pero también obliga a reflexionar sobre el papel del cirujano, su responsabilidad y, sobre todo, sobre el valor más esencial que poseemos: la humanidad ante el paciente.

Mucho se ha hablado de la deshumanización de la medicina, y la IA marca sin duda un punto de inflexión en ese debate. Nuestra especialidad —y no es presunción decirlo— combina conocimientos anatómicos complejos con ciencia, arte y sensibilidad.

Los cirujanos orales y maxilofaciales realizamos resecciones y reconstrucciones en un mismo acto quirúrgico, reparando estructuras óseas y tejidos blandos en la región más visible del cuerpo: el rostro. Cada intervención constituye un reto que exige conocimiento, precisión técnica y criterio estético.

Cada intervención constituye un reto que exige conocimiento, precisión técnica y criterio estético

La IA facilita la planificación de reconstrucciones tridimensionales casi perfectas, que hasta hace pocos años parecían imposibles. Hoy, el cirujano puede operar al paciente antes de entrar al quirófano reduciendo complicaciones, acortando la duración de las intervenciones y disminuyendo la morbilidad y la mortalidad. La etapa heroica de las cirugías de 14 o 18 horas ha empezado a quedar atrás.

Asimismo, la IA se ha convertido en una extensión de nuestra capacidad de trabajo, no solo en el diagnóstico de patologías, sino también en la precisión del bisturí. Aunque en ciertos aspectos supera las capacidades humanas —por ejemplo, en la rapidez con que analiza millones de datos en segundos—, la responsabilidad en la toma de decisiones, especialmente en situaciones críticas como las del quirófano, debe seguir siempre bajo el control del cirujano.

Es fundamental mantener la supervisión y la responsabilidad humanas para garantizar que la inteligencia artificial siga siendo una herramienta de apoyo y no un sustituto del criterio clínico. Los cirujanos deben verificar y documentar todas las recomendaciones generadas por la IA antes de aplicarlas a la práctica.

Es fundamental mantener la supervisión y la responsabilidad humanas para garantizar que la inteligencia artificial siga siendo una herramienta de apoyo y no un sustituto del criterio clínico

Debemos tener muy claro que la IA no posee corazón ni sensibilidad. Desconoce lo que supone una cirugía facial compleja en la vida del paciente. Esa empatía, que caracteriza a los cirujanos orales y maxilofaciales, no puede ni debe automatizarse.

No debemos resistirnos al progreso científico ni tecnológico, pero sí aprender a dosificarlo con sentido ético y espíritu crítico. La formación de nuestros residentes debe incluir competencias digitales amplias junto con el desarrollo de la sensibilidad profesional: saber cuándo confiar en la IA y cuándo fiarse de la intuición y la experiencia quirúrgica.

La inteligencia artificial es un complemento de la inteligencia humana, pero nunca podrá sustituirla. En las técnicas reconstructivas, la IA puede generar imágenes faciales perfectas, pero la autoestima, la identidad y la corporeidad del paciente no son automatizables.

La IA puede generar imágenes faciales perfectas, pero la autoestima, la identidad y la corporeidad del paciente no son automatizables

Ya no hablamos de ciencia ficción: la implementación de sistemas de IA se ha convertido en una herramienta cotidiana. Su uso responsable solo será posible si el cirujano oral y maxilofacial se prepara y domina adecuadamente esta tecnología.

El futuro de nuestra especialidad está asegurado. Contamos con un nivel científico y humano de excelencia, reconocido internacionalmente. Debemos mantener el equilibrio entre los avances tecnológicos y la humanidad de la medicina, sin olvidar jamás el rostro humano que hay detrás de cada paciente en la mesa del quirófano.

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