Redacción
El tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo evitable en España. Su impacto clínico y epidemiológico mantiene una elevada carga asistencial en todos los niveles sanitarios. En un encuentro científico organizado por Aflofarm, especialistas de distintas áreas analizaron la evolución de la citisiniclina tras cinco años de uso. También hablaron de los retos regulatorios actuales.
La citisiniclina tiene ya cinco años de uso en España
Desde su introducción en 2021, la citisiniclina ha ampliado el arsenal terapéutico en deshabituación tabáquica. Los resultados del Estudio SINA, desarrollado en condiciones de práctica clínica real, confirman su utilidad. Los expertos destacaron tres aspectos clave. El primero es la mejora en la adherencia, favorecida por un esquema de tratamiento corto. El segundo es su perfil de seguridad, con eventos adversos poco frecuentes y generalmente leves. El tercer elemento es la satisfacción del paciente, que contribuye a reforzar la confianza en el tratamiento. Estos factores facilitan su integración en distintos niveles asistenciales.
A pesar de una aparente reducción del consumo diario reflejada en la encuesta EDADES, los especialistas alertan de un cambio en los hábitos más que de un abandono real. Se observa un aumento del uso de nuevos dispositivos. Las ventas de tabaco calentado crecieron un 17% en 2023. Además, el uso de cigarrillos electrónicos en adolescentes ha aumentado del 15% en 2019 al 27% en 2025. La exposición pasiva sigue siendo relevante. Se estima que el 55% de la población está expuesta en terrazas de hostelería. Estos datos evidencian la persistencia del problema.
No ha habido un abandono del consumo del tabaco sino un cambio de hábitos
Ante el nuevo anteproyecto de ley, SEPAR, SEMERGEN y FENAER proponen medidas estructurales para reforzar el control del tabaquismo. El incremento de precios es una de las estrategias principales. Subidas de entre el 45% y el 75% podrían reducir el consumo juvenil. Por cada aumento del 10%, se estima una caída del 4%. Otra medida es el empaquetado neutro, que elimina el atractivo comercial del producto. Esto aumenta la visibilidad de las advertencias sanitarias. También se plantea la financiación sin barreras de tratamientos. El objetivo es facilitar el acceso a cualquier paciente motivado, eliminando criterios restrictivos.
El manejo del tabaquismo requiere una estrategia individualizada. Las comorbilidades condicionan la intervención y el seguimiento. En pacientes con EPOC, el tabaquismo está presente en la mayoría de casos. La cesación es la única medida que modifica la evolución de la enfermedad y ralentiza la pérdida funcional. En salud mental, los niveles de dependencia son más altos. Estos pacientes requieren seguimiento estrecho y estrategias adaptadas. En el ámbito cardiovascular, la intervención tras eventos agudos es prioritaria. En atención primaria, la polimedicación es un factor frecuente. La citisiniclina presenta un bajo potencial de interacciones, lo que facilita su uso en pacientes complejos.
El combate contra el tabaquismo requiere una estrategia individualizada
Los expertos coinciden en la necesidad de combinar intervenciones farmacológicas eficaces con políticas de salud pública más estrictas. La evolución de los hábitos de consumo exige adaptar las estrategias actuales. El objetivo es mejorar los resultados clínicos y reducir la carga del tabaquismo en el sistema sanitario.








