Objetivos sanitarios para 2026: tercer año consecutivo de propuestas a partir de los datos

Antonio Burgueño Jerez, director de Enclave Salud y Proyecto Venturi

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Anuario iSanidad 2025
Antonio Burgueño Jerez, director de Enclave Salud y Proyecto Venturi
El año 2026 debería marcar el paso definitivo del análisis a la aplicación. El sistema sanitario no tiene ya mucho margen de dilación. Durante los últimos ejercicios, el Proyecto Venturi ha ido desgranando las causas estructurales de la presión asistencial en España: desde la sobrecarga de la atención primaria y las demoras en primeras consultas hasta la creciente tensión en los quirófanos y el uso intensivo —a veces, excesivo— de pruebas diagnósticas.

Tras varios años de análisis, modelización y comparación de resultados, el Proyecto Venturi ha permitido ordenar y comprender, con base empírica, cómo funciona realmente el sistema sanitario español y dónde se producen sus desequilibrios.

Gracias a ese trabajo, entre otros tantos, y a la experiencia que se viene acumulando en distintos ámbitos de gestión y análisis, el sistema dispone hoy de la información necesaria para dejar de observar y empezar a actuar con criterio, con una visión integrada de la demanda, la capacidad y los resultados.

El sistema dispone hoy de la información necesaria para dejar de observar y empezar a actuar con criterio

No se trata de añadir más recursos, sino de utilizarlos mejor. No se trata de producir más, sino de decidir mejor. Para el año 2026 queremos volver a sugerir seis objetivos, y ya es el tercer año consecutivo, que resumen ese cambio de enfoque: pasar de entender los problemas a aplicar soluciones medibles, evaluables y sostenibles.

En primer lugar, para reducir en un 15% las demoras en primeras consultas habría que reorganizar agendas y reforzar la capacidad diagnóstica inicial. Si al menos el 50% de las consultas externas son primeras, se reducirían los tiempos medios de 65 a 55 días respecto a 2025.

Sin aumentar recursos, se podría incrementar un 12% el rendimiento quirúrgico del sistema público mediante el aumento de la eficiencia en la programación y el uso de quirófanos, elevando la utilización media del 78% al 87%.

El Proyecto Venturi ha permitido ordenar y comprender, con base empírica, cómo funciona realmente el sistema sanitario español y dónde se producen sus desequilibrios

Una opción para optimizar el uso de pruebas diagnósticas de imagen sería contener el crecimiento no planificado de pruebas de alto coste —PET, TAC y resonancia magnética— mediante protocolos de adecuación y priorización apoyados en inteligencia artificial (IA).

Si en 2024 el foco fue comprender los procesos y en 2025 analizar las causas, 2026 debe ser el año de la aplicación inteligente: actuar con conocimiento, corregir con anticipación y medir con transparencia.

Solo así el titular del próximo año podrá ser el que todos deseamos leer: La sanidad española empieza a planificar sus recursos con escenarios predictivos basados en análisis de datos.

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