Redacción
Según el último balance de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), en 2025 se realizaron en España 3.998 trasplantes renales, lo que representa más del 63% de toda la actividad trasplantadora de órganos. Con el objetivo de mejorar la supervivencia del paciente trasplantado renal, el Proyecto Apolo se enfoca en el desarrollo de un plan de acción integral y detallado, dirigido a las distintas Unidades de Trasplante, con el fin de acompañar a los pacientes renales en sus fases de la enfermedad renal crónica avanzada (ERCA), previas al trasplante, y en el periodo postrasplante, desde el primer día del postoperatorio hasta la evolución vital completa. El plan incluye aspectos como análisis completo de estilos de vida, pautas de tratamiento, ejercicio físico de inducción y mantenimiento, esfera nutricional, y evaluación y apoyo psicosocial, entre otros aspectos.
La presentación de este proyecto, impulsado por Chiesi España en colaboración con la Sociedad Española de Trasplante (SET), se ha llevado a cabo en el 9º Congreso de la SET, celebrado en A Coruña, con la organización del foro técnico ‘El Proyecto Apolo o cómo mejorar la supervivencia del trasplantado renal’. La sesión, moderada por el Dr. Josep María Cruzado, vicepresidente de la SET, y por el Dr. Emilio Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), ha contado con la participación del Dr. Julio Pascual, director del Proyecto Apolo, y de la Dra. María José Pérez, jefa de Sección de Trasplantes del Hospital del Mar de Barcelona, quienes han abordado de qué forma se puede mejorar la supervivencia del paciente trasplantado renal desde un enfoque integral.
El Proyecto Apolo creará un plan de acción para acompañar a los pacientes renales en sus fases de ERCA
“Debemos establecer estrategias de prevención primaria, diagnóstico precoz y prevención secundaria para tratar a tiempo a los pacientes con esta dolencia y reducir de esa forma el riesgo de llegar a los programas de diálisis y trasplante y también el riesgo cardiovascular”, ha destacado el Dr. Sánchez durante su intervención. Y ha recalcado que “en caso de precisar tratamiento renal sustitutivo debemos priorizar los tratamientos domiciliarios, encabezados por el trasplante renal y, cuando no se puede, la diálisis peritoneal o en su defecto, la hemodiálisis domiciliaria. Como en casa, en ningún sitio”.
Por su parte, el Dr. Pascual, ha añadido que para mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes con trasplante renal “hay que promover un estilo de vida saludable (dieta, ejercicio y evitar tóxicos) y apoyo psicosocial con programas sistemáticos de prehabilitación desde la enfermedad renal crónica”. Asimismo, ha matizado que, una vez que el paciente recibe el trasplante renal, realizar un seguimiento multidisciplinar 360º permite optimizar el tratamiento inmunosupresor y la adherencia terapéutica para prevenir el rechazo y minimizar efectos secundarios, y perseguir con determinación el control estricto de factores de riesgo cardiovascular, infecciones y comorbilidades.










