Hospitalización a domicilio: un servicio que hoy depende del código posta

Dra. María Ruiz Castellano, presidenta de la Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio (Sehad)

Anuario iSanidad 2025
Dra. María Ruiz Castellano, presidenta de la Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio (Sehad)
La sanidad afronta una transformación silenciosa, profunda e imparable. En pocas décadas hemos pasado de atender procesos agudos a acompañar trayectorias marcadas por la cronicidad y la longevidad.

Vivimos más años, pero con más enfermedades y mayor dependencia, en un contexto de dificultades económicas y escasez de profesionales. Al mismo tiempo, pacientes y familias han cambiado: la ciudadanía está más informada y acepta peor modelos que se limitan a curar sin mirar la calidad de vida.

Hoy en día se aspira a vivir mejor durante todo el curso de la enfermedad, preservando autonomía y vínculos. No podemos seguir respondiendo con el mismo modelo a problemas distintos, más prolongados y que afectan a pacientes más frágiles.

No podemos seguir respondiendo con el mismo modelo a problemas distintos, más prolongados y que afectan a pacientes más frágiles

La hospitalización a domicilio (HaD) nace como respuesta a estos desafíos. No es una versión barata del hospital, sino una forma distinta —y, a menudo, más adecuada— de hospitalizar: con los mismos criterios de calidad y seguridad, pero trasladando el cuidado al entorno natural del paciente cuando es clínicamente posible y seguro.

Permite evitar ingresos, acortar estancias, reducir complicaciones del ingreso convencional —como las infecciones nosocomiales o los síndromes confusionales— y mejorar la calidad de vida de pacientes y familias, que conservan sus rutinas y su red de apoyo.

La cartera de servicios de la HaD abarca gran parte de la patología médica y algunos procesos quirúrgicos, siempre que el paciente sea estable y el domicilio reúna las condiciones necesarias.

Además de la insuficiencia cardíaca y otras descompensaciones de crónicos complejos, son ya clásicas las infecciones tratadas con antibiótico endovenoso domiciliario en programas de tratamiento antibiótico domiciliario endovenoso (TADE).

Se atienden también curas avanzadas de heridas, administración de hierro intravenoso, pacientes oncohematológicos con tratamientos de soporte, soporte nutricional y cuidados paliativos. Todo ello se apoya en equipos multidisciplinares, en la telemonitorización y en la capacidad de trasladar al hogar técnicas diagnósticas y terapéuticas antes ligadas a la cama hospitalaria.

La evidencia indica que la HaD es sistemáticamente más eficiente que la hospitalización convencional, con reducciones claras del coste por proceso frente a la cama de agudos

Desde la perspectiva económica, la evidencia indica que la HaD es sistemáticamente más eficiente que la hospitalización convencional, con reducciones claras del coste por proceso frente a la cama de agudos.

A ello se suma la sostenibilidad: una parte importante de las emisiones sanitarias procede de los desplazamientos, y los modelos que llevan la atención al domicilio reducen la huella de carbono asociada a la movilidad y al uso de infraestructuras. Sin embargo, hoy en España el acceso a esta modalidad asistencial, que ha demostrado beneficios para los pacientes y para el sistema, depende en gran medida del código postal.

Hay comunidades autónomas con redes consolidadas de HaD, criterios claros de derivación, equipos multidisciplinares y uso intensivo de telemedicina; otras mantienen programas incipientes o inexistentes.

Esta heterogeneidad se traduce en inequidad: ciudadanos con las mismas necesidades reciben respuestas muy distintas en función de su lugar de residencia

Varían las carteras de servicios, los modelos de financiación, la dotación de profesionales y los horarios de cobertura. Esta heterogeneidad se traduce en inequidad: ciudadanos con las mismas necesidades reciben respuestas muy distintas en función de su lugar de residencia.

Si aceptamos que la HaD es una de las herramientas clave que los sistemas sanitarios tienen para afrontar los retos demográficos, clínicos y económicos de nuestro tiempo, su desarrollo ya no puede depender sólo de la voluntad local o del entusiasmo de unos pocos profesionales.

Es preciso avanzar hacia un marco normativo común, acordado en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que fije mínimos compartidos: una definición homogénea, criterios de inclusión y exclusión, estándares de calidad y seguridad, indicadores de resultados, capacitación de los profesionales, integración digital y garantías de financiación estable.

Es preciso avanzar hacia un marco normativo común, acordado en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que fije mínimos compartidos

No se trata de uniformizar, sino de garantizar que todos los ciudadanos puedan beneficiarse de la HaD y de que las comunidades dispongan de un suelo común para desarrollar modelos propios.

Como presidenta de la Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio (Sehad), creo firmemente que este es el momento de dar ese paso. La combinación de cambios demográficos, presión económica y madurez profesional de nuestros equipos hace que la pregunta ya no sea si podemos permitirnos extender la HaD, sino si podemos permitirnos no hacerlo.

Avanzar en equidad y calidad asistencial implica reconocer que, cuando es seguro, el hogar puede y debe ser la mejor habitación del hospital.

Podcast

Podcast

Economía

Accede a iSanidad

Buscar
Síguenos en