Geriatría e investigación: desafíos, avances y compromiso

Dra. Marta Neira Álvarez, presidenta de Sociedad Española de Medicina Geriátrica (Semeg)

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Anuario iSanidad 2025
Dra. Marta Neira Álvarez, presidenta de Sociedad Española de Medicina Geriátrica (Semeg)
Investigar en personas mayores es una necesidad clínica, ética y social. El envejecimiento poblacional incrementa la enfermedad crónica y la multimorbilidad, pero lo que marca su singularidad es el impacto sobre la autonomía funcional de las personas, sobre su capacidad de llevar una vida autónoma, abarcando desde la fragilidad hasta la dependencia.

La investigación en geriatría se enfrenta a retos específicos y, aunque progresa en volumen y calidad, persisten actitudes edadistas que se traducen en exclusiones por edad, infrarrepresentación de mayores frágiles en ensayos y menor inversión en líneas centradas en problemas del envejecimiento.

Estas prácticas perpetúan incertidumbres y agravan desigualdades. En España, la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (Semeg) ha asumido un papel activo para impulsar una investigación de calidad. La investigación con adultos mayores presenta una serie de retos, como la heterogeneidad de esta población. La limitación en el tiempo para que se produzcan los desenlaces y se generen los beneficios del tratamiento es otra peculiaridad.

Diseñar estudios que capten esa variabilidad exige muestras amplias, estratificación por estatus funcional y resultados que vayan más allá de la mortalidad, las estancias hospitalarias o los costes sanitarios. Así, se deberían centrar en variables como función, cognición, calidad de vida, síntomas, expectativa de vida activa y mantenimiento de la autonomía y concentrarse en periodos recortados de tiempo.

Los criterios clásicos de exclusión suelen dejar fuera a quienes usan muchos fármacos o tienen elevada carga de enfermedad, justo los perfiles más prevalentes

La multimorbilidad y la polifarmacia complican la elegibilidad y el análisis. Los criterios clásicos de exclusión suelen dejar fuera a quienes usan muchos fármacos o tienen elevada carga de enfermedad, justo los perfiles más prevalentes y en los que resulta más necesario conocer el impacto de las intervenciones.

A estos factores se añaden retos éticos como el consentimiento en personas con alteraciones cognitivas, la evaluación proporcional del riesgo-beneficio y la brecha digital, que limita la participación de muchos adultos mayores en proyectos que utilizan tecnología.

Todo esto obliga a cambios en el enfoque de la investigación: diseños más sencillos, criterios de selección amplios, seguimientos cortos y equipos multidisciplinares que faciliten su ejecución. Es necesario adaptar los procedimientos para mejorar reclutamientos, flexibilizar criterios de inclusión y simplificar protocolos, visitas y seguimientos en los ensayos clínicos y en los estudios observacionales.

Es necesario adaptar los procedimientos para mejorar reclutamientos, flexibilizar criterios de inclusión y simplificar protocolos, visitas y seguimientos en los ensayos clínicos y en los estudios observacionales

Pese a estas dificultades, se desarrollan cada vez más ensayos clínicos que incluyen mayores registros clínicos multicéntricos y proyectos centrados en fragilidad y envejecimiento saludable. En nuestro país destacan cohortes longitudinales de referencia internacional como el Estudio Toledo de Envejecimiento Saludable (Etes) o el estudio Frailty and Dependence in Albacete (Fradea), que analiza desde hace años la evolución de la fragilidad y la dependencia funcional y sus determinantes, o la Cohorte de Leganés, pionera en España.

A ello se suma la creación del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciber) de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (Ciberfes), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, que agrupa grupos de investigación de excelencia en geriatría, biología del envejecimiento, epidemiología y ciencias sociales.

El Ciberfes ha potenciado la cooperación interdisciplinaria y la traslación del conocimiento, consolidando a España como referente europeo en este ámbito. Sin embargo, es el área del Ciber que cuenta con menos grupos de investigación y con una financiación menor. La innovación metodológica —ensayos pragmáticos, diseños adaptativos, uso de big data clínico y análisis centrados en resultados relevantes para los pacientes— está acercando la evidencia a las preguntas que verdaderamente importan a las personas mayores.

La innovación metodológica está acercando la evidencia a las preguntas que verdaderamente importan a las personas mayores

En este contexto, para la Semeg es prioritario fomentar la investigación desde la geriatría. Hemos impulsado la formación de jóvenes investigadores, promoviendo el desarrollo de competencias metodológicas y la participación activa en proyectos. Fomentamos la difusión de investigación de calidad a través de congresos, publicaciones y jornadas científicas, y apoyamos el trabajo de grupos de investigación en diferentes áreas de interés, en colaboración con instituciones académicas y sanitarias nacionales e internacionales.

Nuestro compromiso se centra en favorecer la creación de redes que impulsen la investigación y promuevan una evidencia que mejore la práctica asistencial y la calidad de vida de las personas mayores. La investigación en geriatría ya no es una alternativa; es una necesidad para avanzar hacia una medicina más justa y centrada en la persona. Superar los retos metodológicos, desterrar el edadismo y consolidar diseños enfocados en resultados significativos permitirá ofrecer tratamientos más seguros, personalizados y alineados con los valores y prioridades de cada individuo.

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