Gema Maldonado Cantero
Las personas migrantes utilizan menos el Sistema Nacional de Salud (SNS) que la población nacida en España. La población autóctona visita la atención primaria entre un 18% y un 51% más que la población que nació fuera, consume entre un 32% y un 69% más de medicamentos y sufre entre un 24% y un 39% más de enfermedades crónicas que la población que viene de fuera. Son los principales datos del informe que ha elaborado el Ministerio de Sanidad sobre el estado de salud y el uso del sistema sanitario de las personas migrantes en España.
«Las personas nacidas en España presentan un mayor uso en prácticamente todos los niveles asistenciales; en atención primaria, más visitas, más procedimientos, más consumo de medicamentos y una mayor prevalencia de enfermedades crónicas», ha afirmado la ministra de Sanidad en la presentación del informe, para añadir que «lo primero que demuestran los datos es que el principal relato que se ha querido instalar en torno a la migración y la sanidad no se sostiene», ha defendido.
Los nacidos en España visitan la atención primaria hasta un 51% más que la población que nació fuera y sufren hasta un 39% más de enfermedades crónicas
El informe se presenta en pleno auge del discurso de Vox y su «prioridad nacional» para acceder a los servicios públicos, que responsabiliza a la población migrante del «colapso» del sistema sanitario. «Esos bulos no han surgido por casualidad», ha apuntado García, que lo achaca a una estrategia a raíz de la aprobación del Real Decreto 180/2026 de vuelta a la universalidad en la asistencia sanitaria.
El informe compara el estado de salud de las personas nacidas en España y con el de las que han nacido en África, Latinoamérica, Mediterráneo Oriental, Otros países de Europa y otras regiones. A continuación estudia los 21 problemas de salud que concentran más gasto y presión asistencial por requerir más consultas, tratamientos y seguimiento médico. La población nacida en España tiene mayor prevalencia en 16 de las 21 patologías estudiadas que las personas extranjeras. En el caso de los trastornos de ansiedad, trastornos del metabolismo lipídico, infecciones respiratorias agudas del tracto superior y asma, la prevalencia supera los 20 puntos porcentuales en comparación con la población migrante.
La población migrante utiliza menos los servicios sanitarios y el acceso es «más limitado, más intermitente» y «más tardío»
La ministra ha señalado que la población migrante utiliza menos los servicios sanitarios «incluso cuando tiene acceso a ello», ya que han detectado un acceso «más limitado, más intermitente» y «más tardío». Un aspecto, este último, que ha calificado de «preocupante» porque dejan de acudir a los centros de atención primaria y tienen menos consultas de seguimiento, lo que les termina llevando a tener que «recurrir a los servicios de urgencias, con una mayor exposición a los ingresos hospitalarios«. Las barreras burocráticas, lingüísticas y administrativas que encuentran están entre las razones que ha dado la ministra por las que esta población aguanta más tiempo sin acudir al sistema.
García ha señalado que el informe confirma en España el fenómeno conocido como «efecto del inmigrante sano» y que se ha documentado en la literatura científica: describe la ventaja epidemiológica inicial de las poblaciones migrantes al llegar al país de destino. Pero advierte de que, con el tiempo, se va perdiendo, a causa de los determinantes sociales de la salud. «La salud empeora cuando hay peores condiciones de vida, cuando existe una mayor precariedad laboral, más dificultades para acceder a la vivienda, más obstáculos para acceder a recursos básicos o más barreras para relacionarse con el sistema sanitario», ha explicado.
El informe confirma en España el fenómeno conocido como «efecto del inmigrante sano»
Que tengan acceso al sistema sanitario sin barreras debería facilitar que acudieran más a los servicios de atención primaria y con ello, a la prevención y el seguimiento de posibles problemas de salud que eviten que lleguen a una urgencia hospitalaria y a un ingreso, que tiene costes para su propia salud y mayor gasto para el sistema sanitario. «La universalidad no es solamente una cuestión de justicia social, no solo un aumento una cuestión de solidaridad y humanidad, es también una cuestión de eficacia y de eficiencia sanitaria«, ha defendido García.
El informe identifica también problemas de salud con tasas de prevalencia similares entre autóctonos y quienes no lo son. Es el caso del infarto agudo de miocardio, la hipertensión no complicada y los problemas de salud mental que han sido tratados. De las 21 patologías analizadas, hay cinco en las que la población migrante tiene peores indicadores de salud.
Entre ellas, la diabetes mellitus no insulinodependiente en población del Mediterráneo Oriental y la hipertensión no complicada y la insuficiencia renal crónica en población de África alcanza los 103,2 casos por 1.000 habitantes en quienes nacieron en el Mediterráneo Oriental frente a 69,3 en españoles. Además, la población procedente de Latinoamérica declaran en mayor proporción que otras encontrar problemas con el sistema sanitario.
La población nacida fuera presenta peores tasas de diabetes mellitus, en el caso de las originarias en el Mediterráneo oriental, e hipertensión no complicada e insuficiencia renal crónica en población africana
Por otra parte, el informe señala el peso de las enfermedades crónicas, que es «notablemente mayor» en la población nacida en España. Se dan 472,3 casos por 1.000 habitantes de multimorbilidad, es decir, al menos una patología crónica, que supone una tasa de entre el 24% y el 38% por encima de la que presentan originarios de Latinoamérica o de la UE. La tasa de personas que padecen tres o más problemas de salud crónicos es hasta un 65% mayor en la población nacida en España que en otras regiones. Esto implica que la población autóctona consuma más fármacos, en concreto, un 62,7% más que los procedentes de África y casi un 50% más que la de Latinoamérica.
«Cuando hablamos de la presión que soporta nuestro sistema sanitario, conviene enfocar muy bien y hacer un buen diagnóstico: el gran desafío de la sanidad no tiene nada que ver con el origen de las personas, sino con la realidad demográfica y epidemiológica que conocemos muy bien: el envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida, el aumento de las enfermedades crónicas y la necesidad creciente de cuidados«, ha argumentado la ministra.









