Anuario iSanidad 2025
Dr. Helena Bascuñana Ambrós, presidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef)
La medicina física y rehabilitación (MFR) lidera la atención a las personas con discapacidad, enfermedad crónica o limitación funcional. Su objetivo no es solo tratar la patología, sino preservar y restaurar la función.
El profesor Gerold Stucki, referente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y promotor de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud, propuso que la función —entendida como la interacción entre capacidades corporales, actividades y participación social— debe considerarse el tercer gran indicador de salud, junto a la mortalidad y la morbilidad. Esta visión adoptada por la OMS ha transformado el concepto de salud pública.
La iniciativa Rehabilitation 2030: A Call for Action definió la rehabilitación como el conjunto de intervenciones diseñadas para optimizar el funcionamiento y reducir la discapacidad. El World Report on Rehabilitation (2023) estima que más de 2.400 millones de personas precisan algún tipo de rehabilitación. Además, la Resolución WHA76.6 (2023) reconoció oficialmente la rehabilitación como un derecho humano esencial y parte de la cobertura sanitaria universal.
Desde esta perspectiva, la MFR se erige como la medicina del funcionamiento y resulta indispensable para que las personas no solo sobrevivan, sino que vivan con autonomía, dignidad y participación.
Competencias de la especialidad
Según la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS), la medicina física y rehabilitación es la especialidad médica responsable de promover el funcionamiento, la actividad y la participación, modificando factores personales y ambientales, y de la prevención, diagnóstico, tratamiento y gestión de personas con condiciones discapacitantes.
Las competencias de la MFR incluyen la evaluación funcional y diagnóstico rehabilitador; la prescripción y supervisión de programas terapéuticos integrales; la coordinación del equipo interdisciplinar (fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, psicología, enfermería especializada y técnico ortopédico); la prevención de complicaciones y promoción de la autonomía; y el liderazgo clínico, la docencia y la investigación.
En España, esta labor se desarrolla en servicios hospitalarios, sociosanitarios y domiciliarios, abarcando rehabilitación neurológica, cardiorrespiratoria, musculoesquelética, del dolor, oncológica y pediátrica, entre otras. También incorpora tecnologías avanzadas como robótica, técnicas intervencionistas, estimulación craneal no invasiva o impresión 3D.
Rehabilitación no es fisioterapia
Una confusión frecuente es identificar rehabilitación con fisioterapia. La fisioterapia es una disciplina esencial, centrada en técnicas físicas; pero la rehabilitación médica es un proceso mucho más amplio, que incluye valoración, diagnóstico, planificación terapéutica y coordinación interdisciplinar bajo liderazgo médico.
Reducir la rehabilitación a fisioterapia diluye la responsabilidad médica, debilita la continuidad asistencial y contribuye al desgaste profesional de los médicos rehabilitadores. Estudios recientes sitúan a los especialistas en MFR entre las tres especialidades con mayor riesgo de burnout, solo por detrás de urgencias y cuidados intensivos.
Las causas incluyen la atención a pacientes con discapacidad grave o dolor persistente, la escasez de recursos, la carga burocrática y la falta de reconocimiento institucional. A ello se suma un factor identitario: la necesidad constante de justificar que la rehabilitación es medicina, no una técnica de fisioterapia. Este componente identitario del burnout combina fatiga emocional y desmotivación, y refleja la necesidad urgente de aprobar políticas de bienestar específicas para los médicos rehabilitadores.
Cuidar la función y cuidar al médico rehabilitador
Superar este problema requiere acción institucional decidida: fortalecer equipos, reducir burocracia, digitalizar procesos y promover programas de bienestar y liderazgo positivo. La telerehabilitación, la atención intermedia y las herramientas basadas en inteligencia artificial pueden devolver tiempo al médico para su tarea esencial: acompañar al paciente en su recuperación funcional.
En esta línea, la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef) lidera un proyecto basado en IA orientado a reducir el número de informes clínicos y aliviar la sobrecarga asistencial. Cuidar al profesional es cuidar la función, y cuidar la función es cuidar la salud de la sociedad.
Conclusión
La MFR no solo trata la enfermedad: trata la función, que es salud. Se fundamenta en principios médicos, científicos y humanos que la OMS y la UEMS reconocen como esenciales para los sistemas sanitarios del siglo XXI. En un mundo que envejece y convive con la cronicidad, rehabilitar es un derecho y el médico rehabilitador quien lo hace realidad.











