Redacción
El acceso equitativo a la innovación y la participación del paciente marcan los principales retos en cáncer metastásico. Así lo han destacado diversos expertos del ámbito institucional, europeo y asociativo en la mesa ‘Equidad, acceso y coordinación sanitaria’, moderada por Pilar Fernández Pascual, presidenta de la Alianza frente a la metástasis, innovación y apoyo (Almia) y enmarcada en la jornada ‘En metástasis el tiempo cuenta’, organizada por Almia y con la comunicación del Observatorio de Salud (OdS). Los protagonistas identificaron las barreras estructurales que afectan al sistema sanitario y propusieron líneas de mejora. Entre los ponentes, estuvieron César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia, el Dr. Eduardo García Toledano, asesor en salud pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y Andoni Lorenzo, presidente del Foro Español de Pacientes. Todos coincidieron en la necesidad de avanzar hacia un modelo más coordinado, medible y centrado en resultados en salud.
La jornada ‘En metástasis el tiempo cuenta’ sirvió para analizar las desigualdades y la necesidad de coordinación asistencial como retos del cáncer metastásico
El Dr. García identificó tres grandes barreras en la atención al cáncer metastásico. La primera es la desigualdad territorial en el acceso a la innovación. “El código postal continúa condicionando en demasiadas ocasiones las oportunidades del diagnóstico”, señaló. Esta variabilidad afecta a terapias innovadoras y biomarcadores, reflejándose en los tiempos de espera para pruebas diagnósticas y pudiendo influenciar en la evolución clínica de los pacientes. La segunda barrera es la fragmentación asistencial. El cáncer metastásico requiere un enfoque multidisciplinar, pero la coordinación entre niveles asistenciales es limitada. El paciente transita por múltiples circuitos sin continuidad suficiente, lo que puede generar retrasos y duplicidades. La tercera barrera se relaciona con la gestión de datos. Aunque existen avances hacia espacios compartidos, sigue siendo complejo medir resultados en práctica clínica real. La falta de indicadores homogéneos dificulta la comparación y la evaluación del impacto de la innovación.
Desde la perspectiva institucional, César Hernández subrayó la complejidad de integrar innovación en un sistema descentralizado. Explicó que el reto no es solo financiar medicamentos, sino estructurar la cartera de servicios y los circuitos asistenciales. “El objetivo es que el sistema hable entre sí”, señaló. Esto implica definir centros de referencia y mejorar los mecanismos de derivación. Con ello se busca garantizar el acceso al mejor recurso disponible sin desplazamientos innecesarios. Hernández insistió también en la necesidad de sostenibilidad: la innovación debe incorporarse de forma progresiva y compatible con la viabilidad del sistema. “Es necesario un flujo continuo de innovación que mejore las expectativas de salud”, afirmó. Además, destacó el impacto emocional del cáncer metastásico, especialmente en recaídas tras periodos de remisión. En este contexto, defendió una atención integral que incluya apoyo psicológico, social y laboral, junto con una mayor autonomía del paciente.
César Hernández indicó que el reto en cáncer metastásico no es solo financiar medicamentos, sino estructurar la cartera de servicios y los circuitos asistenciales
Por su parte, Andoni Lorenzo abordó el cambio en el papel de los pacientes dentro del sistema sanitario. Según explicó, se ha pasado de un modelo basado en la solicitud a otro de legitimación por ley. “Hemos pasado de querer participar a tener garantizada esa participación”, explicó. Las nuevas normativas consolidan su presencia en la evaluación de tecnologías sanitarias. Este enfoque incorpora criterios más allá de la eficacia clínica, como la calidad de vida o el impacto social. Lorenzo destacó también que este nuevo rol implica corresponsabilidad. Las asociaciones deben contar con formación y recursos adecuados para participar de forma eficaz. En este sentido, se prevé la creación de un censo oficial que garantice la representatividad y la especialización en las aportaciones.
En conjunto, la idea que sostuvieron es poner el foco en garantizar que la innovación llegue a todos los pacientes en el momento adecuado. Para ello, será clave reducir las desigualdades territoriales, mejorar la coordinación asistencial y avanzar en el uso de datos clínicos. La integración estructural de la voz del paciente completa un modelo orientado a resultados en salud y calidad de vida.









