Redacción
La biopsia líquida podría convertirse en una herramienta para detectar de forma precoz la aparición de resistencia a las terapias dirigidas en pacientes con cáncer de pulmón con mutación KRAS G12C gracias a la identificación de los genes LIFR, SHOC2 y YAP1 como potenciales biomarcadores pronóstico. Así lo demuestra un estudio liderado por investigadores del Instituto Oncológico Rosell (IOR) y Pangaea Lab, del Grupo Pangaea Oncology. Publicada en la revista científica Nature Scientific Reports.
Los investigadores observaron que una baja expresión del gen LIFR en el tumor se asociaba con una peor supervivencia, mientras que los niveles elevados de los genes SHOC2 y YAP1 en el ARN mensajero del plasma sanguíneo se relacionaban con las recaídas.
La detección precoz de la aparición de resistencias permite adaptar antes la estrategia terapéutica y reducir el riesgo de progresión de la enfermedad en pacientes tratados con inhibidores de KRAS G12C.
Una baja expresión del gen LIFR se asociaba con una peor supervivencia mientras que niveles elevados de SHOC2 y YAP1 se relacionaban con las recaídas
El estudio, de carácter observacional, combinó un análisis retrospectivo de muestras tumorales con un seguimiento prospectivo mediante biopsia líquida. Para ello, los investigadores emplearon la tecnología nCounter para analizar los niveles de ARN mensajero de 20 genes en muestras de tejido de 98 pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas y mutación KRAS, además de realizar un seguimiento seriado de muestras de sangre de diez pacientes tratados con inhibidores selectivos de KRAS G12C.
Los análisis incluyeron muestras tumorales y de sangre obtenidas antes del inicio del tratamiento y durante las primeras semanas de terapia para evaluar la aparición temprana de mecanismos de resistencia.
«El objetivo principal del estudio fue analizar los mecanismos de resistencia adquirida a los inhibidores de KRAS G12C mediante un panel personalizado de veinte genes relacionados con vías de escape terapéutico», ha afirmado Ana Giménez, la primera firmante del estudio.
Dra. Giménez: «Estudios preclínicos previos sugieren que las vías de escape de las células tumorales a los tratamientos pueden activarse de forma muy precoz»
«Estudios preclínicos previos publicados en la literatura científica sugieren que las vías de escape de las células tumorales a los tratamientos pueden activarse de forma muy precoz, incluso en las primeras 48 horas tras el inicio del tratamiento, lo que justifica la estrategia de seguimiento intensivo realizada a los tres días y las seis semanas», ha explicado la Dra. Giménez.
Los autores han señalado que este enfoque podría facilitar la identificación precoz de pacientes con peor pronóstico y facilitar, en el futuro, el diseño de estrategias terapéuticas combinadas antes de que se produzca la progresión tumoral. Con este objetivo, el equipo investigador prevé validar los biomarcadores identificados en muestras procedentes de un ensayo clínico ya finalizado para confirmar su utilidad en la práctica clínica.
El equipo validará los biomarcadores identificados en un ensayo clínico para confirmar su utilidad en la práctica clínica
De forma paralela, el director médico y presidente del Instituto Oncológico Rosell (IOR) y Pangaea Oncology, el Dr. Rafael Rosell, y la Dra. María González Cao, oncóloga investigadora del IOR, han publicado un editorial en Journal of Thoracic Disease en el que defienden que el tratamiento del cáncer de pulmón con mutación KRAS G12C debe evolucionar hacia estrategias terapéuticas combinadas y personalizadas.
La alteración KRAS G12C representa aproximadamente el 13% de los casos de cáncer de pulmón de células no pequeñas y cerca del 40% de todas las mutaciones de KRAS en este tipo de tumor. Los autores sostienen que la combinación de inhibidores de KRAS G12C con quimioterapia e inmunoterapia, guiada por el perfil molecular de cada paciente, podría contribuir a superar las resistencias que limitan la eficacia de estos tratamientos.
Asimismo, han destacado que el análisis mediante secuenciación de nueva generación y biomarcadores permitiría identificar qué pacientes tienen más probabilidades de responder al tratamiento y cuáles desarrollarán resistencia de forma precoz.






