La educación dental como herramienta de protección ante las enfermedades bucodentales y sistémicas

Los expertos recomiendan que esta formación comience en la infancia y se explique a la población cómo realizar un buen cepillado y la forma correcta de utilizar los productos de higiene bucal

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Patricia Durán Carrasco
Foto y Vídeo: Ana Fernández Agüero
La formación es uno de los pilares fundamentales para concienciar a la población de la importancia que tiene la salud bucodental en la salud en general. La mayoría de las personas desconocen la relación existente entre ambas y dejan en segundo lugar el cuidado bucal. En este contexto, esta educación dental debe incluir las enfermedades sistémicas que se pueden padecer, los tipos de productos higiénicos bucales disponibles y los tratamientos más adecuados para cada caso.

En palabras del Dr. José Carlos Porro, jefe de servicio de Cardiología del Hospital del Henares (Madrid), «la promoción de hábitos de cuidado bucodental debe comenzar en la infancia. Sin embargo, su implementación se dificulta cuando los progenitores carecen de una educación orientada al mantenimiento de la salud bucodental». Durante su participación en la mesa de expertos multidisciplinar ‘¿Cómo influye la salud bucodental en la salud general?’, organizada por iSanidad, en colaboración con Philips Sonicare, el cardiólogo aboga por que los profesionales acudan a los colegios e institutos para proporcionar charlas sobre la importancia de tener una dieta y vida saludable, además de explicarles cómo cepillarse los dientes de la manera adecuada.

Dra. Fernández (Hospital Universitario del Sureste): “La atención se centra en la salud bucodental cuando ya existe una patología sistémica asociada en la que la relación con la cavidad oral está bien establecida

En esta línea, los higienistas adquieren especial relevancia en la educación para la salud, la prevención y la promoción de la salud bucodental. “Aunque el diagnóstico corresponde, en la mayoría de los casos, al odontólogo, el higienista es el profesional encargado de reforzar las recomendaciones clínicas, educar al paciente e instruirlo en la adopción de hábitos de higiene oral adecuados”, apunta la Dra. Carmen Martín Carreras-Presas, odontóloga y profesora titular de medicina oral en la Universidad Europea de Madrid (UEM). Gracias a su contacto directo y continuado con los pacientes, los higienistas contribuyen de forma decisiva a mejorar la adherencia a las medidas preventivas y a fomentar conductas que favorecen el mantenimiento de una buena salud bucodental.

Por otro lado, los expertos de la mesa consideran que también hay que hacer hincapié en otros hábitos, como el tabaquismo e incluso el uso de los vapeadores, ya que la población adolescente no está recibiendo información suficiente ni adecuada sobre las consecuencias que este nuevo hábito puede tener a largo plazo para su salud. Si bien puede afectar tanto a la salud bucodental como a la salud general, resulta especialmente preocupante el impacto potencial sobre esta última. En este sentido, sería interesante conocer si esta percepción es compartida por otros profesionales”, comenta la Dra. Martín.

Por su parte, la Dra. Mª Teresa Fernández Amago, jefa de servicio de Medicina Interna, Reumatología y Endocrinología del Hospital Universitario del Sureste (Arganda del Rey, Madrid), explica que “con frecuencia, la atención se centra en la salud bucodental cuando ya existe una patología sistémica asociada, como una endocarditis u otra enfermedad, en la que la relación con la cavidad oral está bien establecida. En esos casos es cuando se refuerzan las recomendaciones sobre revisiones periódicas, higiene oral y cepillado”.

Dr. Porro (Hospital del Henares): «La promoción de hábitos de cuidado bucodental debe comenzar en la infancia”

Aunque resalta que es más difícil incorporar estas recomendaciones de forma sistemática en todos los pacientes desde una perspectiva preventiva. “Si esta asociación no siempre está presente entre los propios profesionales sanitarios, es aún más probable que los pacientes no sean conscientes de la importancia de la salud bucodental y de su impacto sobre la salud general”, añade la Dra. Fernández.

En la mesa de expertos multidisciplinar, se llegó al consenso de que la prevención de enfermedades bucodentales comienza por realizar un buen cepillado dental con los productos higiénicos adecuados. Sin embargo, los pacientes deben conocer cómo funciona cada uno y cuál es la forma correcta de aplicación. Es el caso de los cepillos eléctricos, cuyo uso difiere del manual, siendo “importante que los usuarios conozcan las características de cada tecnología y aprendan a utilizarla correctamente para obtener el máximo beneficio en su higiene bucodental”, explica la Dra. Martín.

Un ejemplo de ello es el cepillo eléctrico. Los pacientes tienden a utilizarlo como si fuera un cepillo manual, realizando movimientos de arrastre durante el cepillado, pudiendo interferir en el funcionamiento para el que ha sido diseñado el dispositivo y reducir su eficacia. Además de los cepillos manuales y eléctricos, también existen los cepillos sónicos, que combinan una alta frecuencia de vibración con la generación de un flujo hidrodinámico en el entorno oral, para activar la mezcla de saliva, agua y dentífrico, creando microburbujas y movimientos dinámicos del fluido que proporcionan una limpieza más allá de los filamentos y alcanzan zonas donde el acceso físico es limitado, como los espacios interproximales o el surco gingival. Como resultado, se consigue una mayor reducción de la placa bacteriana, disminuye el sangrado gingival y mejora el estado inflamatorio de las encías en comparación con otros tipos de cepillos dentales.

Dra. Martín (Universidad Europea de Madrid): “El higienista es el profesional encargado de reforzar las recomendaciones clínicas, educar al paciente e instruirlo en la adopción de hábitos de higiene oral adecuados”

Para completar la limpieza dental, los expertos aconsejan utilizar otras técnicas más específicas que mejoran la salud bucodental, como los cepillos interproximales o hilo dental para favorecer una buena higiene interproximal e interdental. Estos productos higiénicos ayudan a prevenir la enfermedad periodontal.

Cuando se identifica un problema bucal, el tratamiento debe adaptarse a las necesidades de cada caso. Por ejemplo, un paciente con una alta incidencia de caries, los odontólogos recomiendan un colutorio que no tenga azúcares, pero que integre remineralizantes y flúor. Mientras, en los pacientes que estén inmunodeprimidos se deben prevenir las infecciones en la boca, por lo que se recomienda extremar la higiene oral y, posiblemente, utilizar enjuagues que puedan facilitar la limpieza, evitando así infecciones durante el tratamiento para su patología.

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