Redacción
Los médicos estiman que más de la mitad de los pacientes de alto riesgo cardiovascular logran alcanzar niveles de colesterol LDL adecuados, mientras que las cifras reales muestran que realmente sólo un tercio cumple con los objetivos recomendados establecidos por las guías ESC/EAS. Esto supone una diferencia de más del 20% en cuanto a la disparidad de la percepción. En pacientes de muy alto riesgo, el control real del LDL-C es de casi el 40%, frente a más de la mitad percibido por los especialistas. Esta es una de las conclusiones del estudio ‘Observatorio. Hacia el Objetivo 55 en Dislipemia’, realizado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA), con la colaboración de Daiichi Sankyo.
Los hallazgos del estudio sugieren que los médicos en España tienden a sobreestimar el grado de control del colesterol LDL (c-LDL) en comparación con los datos observados en la práctica clínica real. Esta discrepancia persiste en todas las categorías de riesgo cardiovascular y entre las distintas terapias hipolipemiantes, incluyendo monoterapia con estatinas, terapia combinada con ezetimiba, inhibidores de PCSK9 y ácido bempedoico, y podría constituir un obstáculo para lograr un control lipídico óptimo, especialmente en los pacientes con riesgo cardiovascular alto y muy alto.
Los datos reflejan que un mayor uso del tratamiento hipolipemiante de alta intensidad mejora el control del colesterol LDL
Sin embargo, a pesar de las discrepancias identificadas, los resultados del Observatorio II han mostrado una evolución positiva del grado de control real de los pacientes, comparado con los resultados recogidos en el Observatorio I. En pacientes de alto y muy alto riesgo cardiovascular, por ejemplo, se ha pasado de un 22% a un tercio de control real y de un 25% a casi un 40%, respectivamente.
El Dr. Juan Cosín Sales, jefe de servicio de Cardiología del Hospital Arnau de Vilanova, director Agencia de Investigación de la SEC y codirector científico del Observatorio, afirma que “el grado de control real de los pacientes ha mejorado en el Observatorio II respecto al Observatorio I. En concreto, los resultados muestran una mejoría tanto en el uso de tratamiento hipolipemiante de alta intensidad, que alcanzó a tres cuartas partes de los pacientes del Observatorio II, como también en el porcentaje de pacientes con c-LDL en objetivo, que superó ligeramente el 40%”. El Dr. Cosín señala que “este estudio ha puesto de manifiesto la necesidad de formar a los facultativos y concienciarles de la importancia del control del colesterol LDL y de la percepción que tienen del control del mismo para que podamos reducir el riesgo de eventos cardiovasculares”.
A pesar de las cifras, los datos del grado de control real de los pacientes han mejorado respecto del Observatorio I
Otro aspecto que llama la atención es la heterogeneidad del grado de control entre las distintas comunidades autónomas. El Observatorio II ha demostrado que el mejor control del colesterol LDL se asocia con un mayor uso de tratamiento hipolipemiante intensivo. En este sentido, el Dr. Carlos Guijarro, Especialista en Medicina Interna del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y codirector científico del Observatorio, manifiesta que “existe una gran heterogeneidad en el uso del tratamiento hipolipemiante intensivo entre los distintos territorios. Las comunidades autónomas con un menor uso de tratamiento intensivo muestran un peor grado de control lipídico”.
Este estudio ha contado con la participación de 210 médicos expertos en el manejo del riesgo cardiovascular, de 70 áreas sanitarias de toda España. El estudio recoge información de más de 3.000 pacientes, de los cuales, la mayoría presentaban un riesgo cardiovascular alto (27%) o muy alto (56%); y donde un 47% estaban en prevención primaria y el 52% en prevención secundaria. Los datos se recopilaron mediante reuniones multidisciplinares presenciales y cuestionarios cumplimentados por los médicos participantes. La información se basó en la percepción clínica de los médicos y en datos agregados extraídos de las historias clínicas de los últimos 15 pacientes revisados por cada especialista.










