P.M.S
La cirugía protésica avanza hacia procedimientos cada vez más adaptados a la anatomía y al funcionamiento articular de cada paciente. En este contexto, el robot ROSA para cirugía ortopédica ofrece al traumatólogo información objetiva durante la operación y le ayuda a trasladar al quirófano una planificación individualizada. La tecnología no sustituye el criterio profesional ni trabaja de forma autónoma: actúa como un asistente que permite ejecutar determinados pasos con mayor control y precisión.
ROSA (acrónimo de Robotic Orthopedic Surgical Assistant) es un sistema de asistencia quirúrgica para prótesis de rodilla y cadera. Está compuesto por un software de control con pantalla, un brazo robótico y una cámara conectada a dispositivos de seguimiento óptico. La plataforma recoge información sobre la anatomía y el movimiento de la articulación antes y durante la intervención.
A través del software, el equipo médico visualiza las imágenes necesarias para personalizar el procedimiento y establece las indicaciones que deben seguirse durante la operación. Los dispositivos de seguimiento permiten obtener imágenes tridimensionales en tiempo real sin emitir radiación. De esta forma, el especialista puede vigilar la evolución de la cirugía, comprobar si se está cumpliendo el plan previsto y reconducir el procedimiento cuando resulte necesario.
La asistencia robótica permite planificar la intervención y realizar ajustes en tiempo real según la anatomía, la estabilidad y el movimiento de la articulación de cada paciente
Esta cirugía robótica permite conocer aspectos como la morfología de la articulación, sus grados de flexión y rotación y la tensión de los ligamentos y tejidos blandos. Estos datos ayudan a adaptar la posición de los componentes protésicos y a buscar un balance articular individualizado, en lugar de aplicar únicamente referencias anatómicas generales.
Datos en tiempo real para personalizar la cirugía
Uno de los principales retos de una prótesis articular consiste en colocar correctamente los implantes y conseguir que la articulación mantenga un funcionamiento estable. En una artroplastia de rodilla, por ejemplo, el objetivo es reproducir la biomecánica natural de la articulación, teniendo en cuenta tanto la alineación del miembro como el comportamiento de los tejidos que la rodean.
El Dr. Jaime Dalla Rosa Nogales, cirujano ortopédico y traumatólogo de del Hospital Quirónsalud Málaga, que incorporó el equipo para cirugías protésicas de rodilla y cadera en junio de 2026, explica que “gracias a la generación de datos y posicionamiento en tiempo real, el sistema nos ayuda a una colocación mucho más exacta de los implantes y a un mayor respeto por los tejidos blandos durante la cirugía”.
Esta tecnología puede utilizarse prácticamente en cualquier paciente que necesite una prótesis primaria de cadera o rodilla y apenas presenta criterios de exclusión. El Dr. Emilio Calvo, jefe del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo (Grupo Quirónsalud), y la Dra. Virginia Ruiz, jefa asociada del mismo servicio del primero, ambos acreditados para el uso del robot, señalan que esta tecnología puede resultar especialmente útil en pacientes con deformidades complejas, anatomías atípicas, cirugías articulares previas, altas expectativas funcionales o comorbilidades relevantes. En este servicio de la Fundación Jiménez Díaz, se han llevado a cabo más de 370 intervenciones con esta plataforma robótica, con “resultados clínicos satisfactorios, evoluciones y percepciones positivas y mejores procesos de recuperación”, según la información comunicada por el propio centro.
Dr. Dalla Rosa: “El sistema nos ayuda a una colocación mucho más exacta de los implantes y a un mayor respeto por los tejidos blandos durante la cirugía”
El sistema también permite realizar una planificación intraoperatoria sin tomografía computarizada previa. En el caso descrito por la Fundación Jiménez Díaz, tampoco se requieren pruebas diagnósticas adicionales antes de la intervención.
El robot asiste, pero no decide
La expresión “cirugía robótica” puede llevar a pensar que la máquina sustituye al profesional. Sin embargo, el especialista conserva el control de la intervención: establece las indicaciones, ejecuta la operación y toma las decisiones clínicas. El brazo robótico reproduce las instrucciones introducidas por el equipo y facilita el control de los cortes óseos y de la implantación de los componentes.
El Dr. Calvo resalta el enorme valor que ofrece esta tecnología como ayuda para el especialista. “El sistema no opera solo: es el cirujano quien, en todo momento, realiza la intervención y toma las decisiones clínicas oportunas”. En la misma línea, el Dr. Dalla Rosa define el robot como una herramienta de alta precisión para los cortes óseos y la implantación de prótesis. El sistema amplía así la información disponible para el especialista, pero no reemplaza su experiencia ni su responsabilidad durante la operación.
Este sistema de cirugía robótica se puede utilizar prácticamente para cualquier paciente que necesite una próstesis primaria de cadera o rodilla, y no requiere de pruebas diagnósticas adicionales previas a la intervención
Entre las ventajas atribuidas a la cirugía ortopédica asistida por robot, desde el Hospital Quirónsalud Málaga señalan una alineación más precisa, un balance adecuado de los tejidos blandos, una menor agresión de las estructuras anatómicas y una evolución funcional favorable durante los primeros meses.
El robot traumatológico también permite una menor duración de la intervención, disminuir el sangrado y reducir el tiempo de recuperación. Estas ventajas se vinculan a la capacidad del sistema para ejecutar la planificación con mayor precisión y limitar la actuación sobre estructuras no afectadas.
La experiencia comunicada por la Fundación Jiménez Díaz apunta a potenciales mejoras en el postoperatorio. El Dr. Calvo explica que el uso del sistema puede contribuir a reducir el dolor y el consumo de analgésicos durante el ingreso, además de acortar la estancia hospitalaria y disminuir los reingresos y las reintervenciones. Además, se consigue un mayor rango de movimiento frente a los sistemas de navegación sin asistencia robótica.
La Dra. Ruiz destaca que una planificación y ejecución más precisas pueden mejorar tanto los resultados funcionales objetivos como los subjetivos comunicados por los propios pacientes. En este ámbito cobran importancia los Proms y Prems, indicadores que permiten evaluar, respectivamente, los resultados en salud y la experiencia percibida durante el proceso asistencial.
No obstante, la tecnología no garantiza por sí sola el éxito de la intervención. La selección adecuada del paciente, la experiencia del equipo y la rehabilitación continúan siendo factores determinantes. El equipamiento ROSA, del que el Grupo Quirónsalud dispone en 10 hospitales, aporta información y precisión, pero debe integrarse dentro de un abordaje global que incluya la valoración preoperatoria y el seguimiento posterior.






