Especial Formación Odontología 2026-2027 iSanidad
Redacción
El dolor orofacial, los trastornos temporomandibulares, el bruxismo y la apnea obstructiva del sueño plantean retos que exigen una odontología cada vez más interdisciplinar. El Dr. Miguel de Pedro Herráez, director del Máster de Formación Permanente en Dolor Orofacial, Medicina Oral y Medicina Dental del Sueño de la Universidad Europea, explica cómo esta formación busca cubrir los vacíos existentes y proporcionar al odontólogo conocimientos científicos, competencias clínicas y técnicas terapéuticas novedosas para abordar casos complejos de forma integral, segura y coordinada con otros profesionales sanitarios.
En un momento en que la odontología avanza hacia un enfoque cada vez más interdisciplinar, ¿qué necesidades o vacíos formativos le motivaron para crear este Máster?
Durante años, he observado cómo muchos odontólogos se enfrentan a pacientes con dolor orofacial o trastornos del sueño sin contar con una formación específica que les permita abordarlos con seguridad y eficacia. La odontología tradicional ha estado muy centrada en los aspectos restauradores y quirúrgicos, dejando de lado áreas que, aunque menos visibles, tienen un impacto profundo en la calidad de vida del paciente. El dolor crónico, los trastornos temporomandibulares o la apnea del sueño son ejemplos claros de ello.
“Muchos odontólogos se enfrentan a pacientes con dolor orofacial o trastornos del sueño sin contar con una formación específica que les permita abordarlos con seguridad y eficacia”
Este máster nace precisamente para llenar ese vacío. No se trata solo de adquirir conocimientos teóricos, sino de desarrollar una mirada más amplia, integradora y humana. Queremos formar profesionales capaces de trabajar en equipos multidisciplinares, de comunicarse con médicos del sueño, fisioterapeutas, psicólogos, y de entender que detrás de cada síntoma hay una persona con una historia compleja. Además, el alumno aprenderá técnicas terapéuticas novedosas, basadas en la evidencia científica que marcarán la diferencia en su práctica clínica diaria.
La medicina dental del sueño ha ganado relevancia en los últimos años. ¿Qué papel crees que debe asumir el odontólogo en el manejo interdisciplinar del síndrome de apnea obstructiva del sueño?
El odontólogo tiene un papel fundamental, pero a menudo subestimado, en el abordaje de la apnea del sueño. Su intervención no solo se limita a la confección de dispositivos de avance mandibular, sino que comienza mucho antes, en la detección de signos clínicos durante una revisión rutinaria. Además, nuestro papel a la hora de diagnosticar y manejar la apnea obstructiva del paciente infantil es absolutamente imprescindible. Por otro lado, el cambio de paradigma en la definición, diagnóstico y tratamiento del bruxismo del sueño hace necesaria una formación actualizada, rigurosa y basada en la evidencia científica.
Sin embargo, para que el papel del odontólogo sea realmente efectivo, es imprescindible que colaboración con neumólogos, otorrinolaringólogos y otros especialistas podemos ofrecer un tratamiento integral y seguro. El odontólogo debe ser un puente, no una isla.
“El odontólogo tiene un papel fundamental, pero a menudo subestimado, en el abordaje de la apnea del sueño”
¿De qué forma la formación en este máster puede influir en la práctica diaria de un odontólogo general, más allá de la especialización?
Uno de los objetivos principales del máster es transformar la forma en que el odontólogo observa y escucha a sus pacientes. Nuestros alumnos se beneficiarán de una mayor sensibilidad clínica, de una mejor capacidad para identificar signos de alerta y de una actitud más reflexiva ante los síntomas complejos.
La evidencia científica actual respalda muchas técnicas novedosas, que se imparten en el máster y que los alumnos aplicarán en sus prácticas clínicas sobre pacientes. Aprenderán flujo digital para la realización de dispositivos intraorales (férulas Michigan, férulas de reposicionamiento anterior, dispositivos de avance mandibular), infiltración muscular, fotobiomodulación, artrocentesis y medicina regenerativa, entre otros.
Como investigador y clínico, ¿qué competencias considera imprescindibles para que un odontólogo pueda abordar adecuadamente casos complejos relacionados con dolor orofacial o trastornos del sueño?
La primera competencia es la humildad científica: saber que no lo sabemos todo y que debemos seguir formándonos constantemente. A partir de ahí, destacaría la capacidad de análisis crítico, la lectura habitual de literatura científica, y la habilidad para integrar conocimientos de distintas disciplinas. La comunicación interdisciplinar con otros profesionales y la capacidad de aprendizaje de técnicas novedosas basadas en la evidencia científica son imprescindibles.
Actualmente entendemos el manejo del dolor dentro de un modelo biopsicosocial, y su manejo no puede ser efectivo si no se realiza de manera interdisciplinar. Saber comunicarnos con otros profesionales para tratar casos complejos es una de las competencias más relevantes que debemos adquirir, precedida por la realización de una correcta anamnesis y exploración de nuestros pacientes. Sólo con conocimientos robustos, podremos realizar un diagnóstico correcto, que nos indicará cuál es el tratamiento adecuado para cada paciente.
“En el futuro el odontólogo tendrá una mayor presencia en equipos multidisciplinares, unidades del dolor y unidades del sueño”
Mirando al futuro, ¿cómo imagina la evolución del papel del odontólogo en el abordaje de patologías como el dolor orofacial o los trastornos del sueño en los próximos años?
Creo que estamos en un punto de inflexión. La odontología del futuro será necesariamente más integradora, más conectada con otras ramas de la salud. El odontólogo dejará de ser un profesional centrado exclusivamente en la cavidad oral para convertirse en un agente clave en la salud general del paciente. En el caso del dolor orofacial, la medicina oral y los trastornos del sueño, esto se traducirá en una mayor presencia del odontólogo en equipos multidisciplinares, en unidades del dolor y en unidades del sueño.
También veremos un crecimiento en la investigación clínica aplicada, en el desarrollo de nuevas tecnologías diagnósticas y terapéuticas, y en una mayor conciencia social sobre la importancia de estos trastornos. El reto está en formar a los profesionales del presente para que estén preparados para ese futuro. Y ese es, precisamente, el propósito de este máster.








