El cóctel de contaminantes por los incendios que se refleja en el aumento de ingresos urgentes en España

El riesgo de los incendios va mucho más allá del humo, ya que la contaminación eleva las hospitalizaciones incluso lejos del fuego. En los dos o tres días posteriores al inicio de los fuegos se han registrado en cinco años 17.800 ingresos más con el O3 como la sustancia más nociva

incendios forestales insuficiencia cardíaca
Bomberos apagan un incendio forestal. Fuente: Archivo EFE

Gema Maldonado Cantero
Los graves incendios que vive España este y otros veranos, tienen reflejo inmediato en el número de ingresos hospitalarios urgentes que se registran. El cóctel de contaminantes químicos que generan los incendios hizo que entre 2013 y 2018 se registraran 17.800 hospitalizaciones más debido a la contaminación en los días en los que se declaran estos fuegos respecto de las que se producen en fechas sin este tipo de catástrofe.

El aumento de ingresos comienza a registrarse casi de manera inmediata: entre dos y tres días después de que se declaran los incendios. Y la capacidad de estas sustancias contaminantes de «viajar» y extenderse a kilómetros de distancia generando problemas de salud, sobre todo en personas que ya tenían enfermedades crónicas, crece a medida que las superficies arrasadas por las llamas son más amplias.

Los graves incendios que vive España este y otros veranos, tienen efectos inmediatos en el número de ingresos hospitalarios urgentes que se registran

Son algunos de los hallazgos de la comunidad científica en torno a la influencia de la contaminación atmosférica causada por la quema de biomasa (principalmente, los incendios forestales) que sufre España y que cada vez son más frecuentes y virulentos. Los incendios de los últimos días que han asolado parte de la provincia de Ávila y Madrid, los registrados poco antes en Guadalajara y el actual de Castellón, están dejando recomendaciones de las autoridades de evitar salir a la calle y mantener cerradas puertas, ventanas y no salir al exterior.

Pero «la afectación en la salud va más allá del humo», señala Cristina Linares, investigadora científica y codirectora de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Este miércoles, junto al profesor de investigación y su compañero en la dirección de esta unidad de referencia en el ISCIII, Julio Díaz, han dado a conocer algunos de los hallazgos sobre el impacto de los incendios forestales en la salud, en un encuentro online con periodistas organizado por el Science Media Centre España.

Ambos firman el estudio publicado en 2025 en la revista Science of The Total Environment que llevaron a cabo sobre nueve provincias españolas representativas de todo el territorio entre 2013 y 2018 en el que investigaron cómo influye la contaminación atmosférica en los ingresos hospitalarios de urgencia por todas las causas naturales posibles y, específicamente, por causas circulatorias y respiratorias en los días en los que hay incendios.

Cristina Linares: «Durante los días en que se producía esa combustión en biomasa, era el ozono el que causaba más del doble de ingresos hospitalarios que las partículas PM»

Comprobaron que esos días, aumentaban las concentraciones de las conocidas partículas en suspensión (PM), tanto la de mayor tamaño (PM10) como las más pequeñas (PM2,5), así como las de ozono troposférico (O3) en muchas de las zonas analizadas. Este aumento se daba también, aunque en menor medida, en el caso del dióxido de nitrógeno (NO2). Analizaron cómo afectaba todo este cóctel tóxico que generaban estas partículas, junto con la exposición a temperaturas extremas en Madrid, Islas Baleares, Islas Canarias, Málaga, A Coruña, Sevilla, Valencia, Vizcaya y Zaragoza.

«El mayor hallazgo de este estudio es que durante los días en que se producía esa combustión en biomasa, era el ozono el que causaba más del doble de ingresos hospitalarios que las partículas PM», ha destacado Cristina Linares. El O3, un contaminante del que «nunca se habla» pese a ser «tan importante» en su impacto en la salud, estuvo detrás de más de 8.000 ingresos.

En segundo lugar, destaca el NO2 con 5.982 ingresos, pese a que no está entre las sustancias que más aumentaron en las zonas analizadas durante los incendios. «Aunque causan menos ingresos totales que el O3, las partículas en suspensión generadas por el incendio presentan una toxicidad severa«, advierte la investigadora. En tercer lugar se sitúan las partículas en suspensión (PM) con 3.813 ingresos. Así, comprobaron que si los ingresos por contaminación debido a las PM en días en los que no había incendios suponían un 0,8%, se incrementaba hasta el 13,9% en los días con fuego. En el caso del O3 pasaban de suponer el 8,3% de esas hospitalizaciones a representar el 21% del total.

Pese a la letalidad de las olas de calor cuando se estudia su impacto directo en los ingresos urgentes en días de incendio, «su magnitud es muy inferior al de la contaminación»

Las temperaturas altas provocadas por olas de calor suman mayor toxicidad a este cóctel complejo de contaminantes, a través de un aumento de los radicales libres, según explica la investigadora. Pese a la letalidad de estas olas de calor, a las que cada año se atribuyen más muertes, cuando se estudia su impacto directo en los ingresos urgentes en días de incendio, «su magnitud es muy inferior al de la contaminación», con 164 ingresos atribuidos a esta causa.

Aunque no lo recoge este estudio, más centrado en los efectos inmediatos, a largo plazo la mezcla de todos los contaminantes, que van más allá del humo de los días de incendio, «tienen una importante carga de morbilidad circulatoria, especialmente el NO2 y el O3«, señala Linares. Otros estudios a los que han hecho referencia los investigadores han determinado cómo influye la contaminación por incendios forestales en el sistema inmunitario y cómo puede exacerbar las enfermedades inflamatorias. Los más afectados y con mayores necesidades de ingresos, según refleja la literatura científica, suelen ser personas con patologías preexistentes, como epoc, asma y otras metabólicas y cardiovasculares. Generalmente, personas de edad avanzada.

A largo plazo la mezcla de todos los contaminantes, que van más allá del humo de los días de incendio, «tienen una importante carga de morbilidad circulatoria, especialmente el NO2 y el O3»

¿Cuánto puede viajar este cóctel tóxico para afectar a la salud? El profesor Julio Díaz enumera factores como la velocidad del viento o la intensidad del incendio que determinarán la distancia que sean capaces de recorrer estas sustancias tóxicas. Según datos de estudios llevados a cabo fuera de España, «el área con población afectada [por estos contaminantes] alcanza de 15 a 20 veces la extensión del incendio», señala Díaz.

Ambos investigadores ponen el foco en la importancia de integrar la exposición a tóxicos como el O3 en las alertas a la población sobre niveles de contaminación, puesto que se conoce su influencia en los ingresos hospitalarios. Además consideran que en días en los que hay incendios declarados, como los que se han vivido con los incendios en la Comunidad de Madrid, «se tendrían que haber reducido los niveles de contaminación por circulación de vehículos«, apunta el profesor Díaz.

Según datos de estudios llevados a cabo fuera de España, «el área con población afectada [por estos contaminantes] alcanza de 15 a 20 veces la extensión del incendio»

Los investigadores también ven necesario el refuerzo de los servicios respiratorios de los hospitales basados en modelos meteorológicos de advección de masas de aire, más allá de que un incendio esté próximo, y la coordinación entre los planes frente a las olas de calor y la contaminación atmosférica. Mientras tanto, trabajan en continuar la serie temporal para poder conocer cómo están influyendo los incendios desde 2019 hasta ahora en los ingresos urgentes por contaminación en España.

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