Juan León García
La farmacia comunitaria rural de Olga Ballesteros, en el pueblo de Villar de Torre (La Rioja) que apenas roza el centenar de habitantes, es el mejor ejemplo del papel de estos espacios sanitarios en las regiones despobladas de España. “Es el único recurso sanitario para atender a una población muy envejecida”, subraya la titular de la botica, una de las siete que han participado en un programa que sitúa ya, por ser el punto de partida, a esta comunidad autónoma como ejemplo del potencial que tienen estos establecimientos en responder a los retos demográficos y de salud que se dan en las zonas rurales.
Ballesteros descubrió, desde su adhesión al Programa de Farmacia Comunitaria Rural, un piloto impulsado por la Consejería de Salud y Políticas Sociales del Gobierno de La Rioja, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF) y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de La Rioja, que uno de sus vecinos que ella creía que tomaba bien el tratamiento, “no se estaba tomando nada” tras revisarle el botiquín. El hallazgo le permitió centrar sus esfuerzos en la adherencia terapéutica y el sistema personalizado de dosificación (SPD) ha dado la vuelta a la situación, según comparte: “He conseguido que tome correctamente su medicación y que controle mejor su hipertensión”.
María Martín Díez de Baldeón, consejera de Salud y Políticas Sociales de La Rioja: “Este programa piloto se traduce en pacientes mejor atendidos, con un uso más seguro de los medicamentos y por tanto mayor calidad de vida”
Junto a Villar de la Torre, las farmacias rurales de los municipios de Viniegra de Abajo, Briñas, Préjano, Zarratón, Santurde y Treviana han registrado mejoras en la adherencia de un 20,9%. Es decir, que desde que comenzase este piloto en noviembre de 2025 y hasta abril de 2026, los pacientes que seguían correctamente sus tratamientos pasaron del 33,3% al inicio del programa al 54,2% al finalizarlo. El control de las patologías también mejoro un 12,5%, pasando del 62,5% al 75%. Para la consejera de Salud y Políticas Sociales de La Rioja, María Martín Díez de Baldeón, “esto se traduce en pacientes mejor atendidos, con un uso más seguro de los medicamentos y por tanto mayor calidad de vida”.

Además, el seguimiento individualizado y las redes vecinales han permitido detectar problemas de salud y prevenir complicaciones, de especial relevancia en pacientes mayores crónicos, “y no solo físicos sino en muchos casos mentales y los relacionados con esa lacra silenciosa que es la soledad no deseada”, apunta Martín Díez de Baldeón.
Desde el Ejecutivo reconocen que tenían “la percepción” pero, gracias a este piloto, han conseguido “datos que así lo avalan”. Por este motivo, el gobierno riojano junto al Consejo General y el Colegio de Farmacéuticos, han suscrito un nuevo convenio que dará continuidad al programa entre julio de 2026 y diciembre de 2027. Además de farmacias como la de Ballesteros, en esta nueva fase se suman once farmacias rurales ubicadas en Villar de Torre, Briñas, Préjano, Zarratón, Viniegra de Abajo, Santurde, Rodezno, Herce, Arrúbal, San Millán de la Cogolla y Aguilar del Río Alhama, con la previsión de incorporar nuevos establecimientos en los próximos meses.
El presidente del CGCOF, Jesús Aguilar, señala que esta iniciativa es el punto de partida para pasar de proyectos puntuales a modelos consolidados de colaboración entre los sistemas sanitarios y la red de farmacias
Hay un aspecto también crucial para las farmacias de áreas rurales, sobre el que arroja luz la farmacéutica de Villar de Torre: “Todos tenemos una farmacia con Viabilidad Económica Comprometida (VEC) en municipios muy pequeños que cada vez pierden más población”. El programa dotará con 74.400 euros esta renovación del convenio, una cantidad vital para estos establecimientos sanitarios. “Además, la remuneración de estos servicios nos permite revitalizar nuestras farmacias y asegurar que podamos seguir ofreciendo este recurso a nuestros ciudadanos”, precisa Ballesteros.
El beneficio es mutuo. Por un lado, el sistema sanitario se nutre de una red de farmacias que llega a todos los rincones del territorio e integra los servicios farmacéuticos “dentro de las estrategias de las administraciones públicas, asegurando calidad, continuidad y eficiencia”, como pone de relieve presidente del CGCOF, Jesús Aguilar. Y, por el otro, porque permite a la red de farmacias avanzar hacia “dos principios fundamentales: la protocolización y la concertación de servicios”.
Protocolizarlos garantiza que la atención se presta “con criterios homogéneos, medibles y evaluables”, y concertarlos porque propicia que estos servicios sean parte de las políticas que diseñan las autoridades.
Mejora la salud, mejora la atención farmacéutica
Aguilar recalca el mensaje que impulsan desde la Organización Farmacéutica Colegial: que “la farmacia es mucho más que una red de acceso al medicamento”. Al apostar por la red de farmacias, se gana en “capacidad de prevención, de acompañamiento y de detección precoz”, prosigue el presidente del CGCOF, que pide “pasar de proyectos puntuales a modelos consolidados de colaboración entre los sistemas sanitarios y la red de farmacias”.
Los resultados obtenidos en este programa insuflan fuerza a ese propósito y cuenta con el apoyo del Ejecutivo autonómico. Martín Díez de Baldeón valora el papel que cumplen como “pilar fundamental para la cohesión social y territorial” en su tierra. Más allá de garantizar el acceso a los tratamientos, dinamizan la vida social de la localidad y son agentes de educación sanitaria. En definitiva, ve en este proyecto una iniciativa para avanzar en el objetivo de fijar la población y consolidar un sistema “más equitativo y ajustado a la realidad”.

Los resultados registrados muestran que mejoró la calidad de vida de los 93 pacientes que participaron, cuya media de edad estaba en los 79 años. Todos ellos recibieron distintos Servicios Profesionales Farmacéuticos Asistenciales dirigidos principalmente a personas mayores, pacientes crónicos y polimedicados. Tras la atención, la calidad de vida que presentaban mejoró cuatro puntos antes de sumarse al piloto.
Esa salud también se vio reforzada con las 112 visitas de seguimiento a pacientes incluidos en los programas de adherencia terapéutica, que se tradujeron en la preparación de 535 sistemas personalizados de dosificación que integraban cerca de 2.800 medicamentos. También se revisaron 87 botiquines domiciliarios, retirando 552 medicamentos y productos sanitarios caducados o en desuso para favorecer un uso más seguro de los tratamientos.
Una educación sanitaria casi desconocida
El programa piloto también ha desarrollado actuaciones de educación sanitaria dirigidas a la población general. En colaboración con los ayuntamientos participantes se organizaron 19 sesiones formativas sobre promoción de la salud, prevención de enfermedades y uso racional de los medicamentos, en las que participaron 267 personas.
Ballesteros reconoce que estas charlas han “dinamizado el pueblo y promovido la salud”, en especial de las mujeres, “que son quienes más han venido a mis sesiones”. En las charlas posteriores a la actividad alguna aseguró a la farmacéutica “que desea participar en más, por la cantidad de dudas que hemos resuelto”. A tenor de los datos compartidos por el Gobierno de La Rioja, se puede decir que sí. Más del 97% de los asistentes cree que la formación recibida hará que mejoren sus hábitos y estilos de vida. También superan el 90% (92%) las personas que calificaron como “excelentes” estos talleres o se mostraron “muy contentos” de recibirlos.
“Los farmacéuticos estamos preparados para realizar múltiples servicios profesionales que mejoran la salud de nuestros pacientes y que son altamente valorados por la población”, expresa la farmacéutica de Villar de Torre
Como puntos de proximidad, las farmacias adheridas a este proyecto han actuado como puntos de detección temprana y derivación de situaciones de vulnerabilidad social. Es el caso de personas con dificultades para acceder a medicamentos, casos de violencia de género, situaciones de riesgo en mayores o colectivos vulnerables y la colaboración en los protocolos para encontrar a personas desaparecidas.
Por todo ello, para Ballesteros este programa “ha demostrado que los farmacéuticos estamos preparados para realizar múltiples servicios profesionales que mejoran la salud de nuestros pacientes y que son altamente valorados por la población”. Lo subraya la consejera de Salud y Políticas Sociales, que habla de la farmacia rural como un “recurso sanitario esencial para mejorar la salud de las personas” que residen los municipios riojanos.
Para la farmacéutica de Villar de Torre no cabe duda de que este piloto ha llegado para quedarse, aunque aún queda tiempo “para ver su impacto final”, pero se muestra convencida de que han mejorado “la salud y calidad de vida” de todos sus vecinos. Unos resultados fruto de una “experiencia gratificante” producto del trabajo en equipo, con nombres propios detrás. En su caso, “Cristina, Raquel, Ana, Inma, Cristina y Miguel”.







