Redacción
AstraZeneca y Bristol Myers Squibb (BMS) están manteniendo conversaciones para evaluar una posible fusión que, de salir adelante, daría origen a una compañía valorada en cerca de 400.000 millones de dólares, según la información aportada por Financial Times. Fuentes conocedoras de las negociaciones han manifestado que los contactos se han desarrollado durante los últimos meses, aunque por ahora no existe un acuerdo cerrado y el proceso podría prolongarse o incluso terminar sin éxito.
Sin embargo, las reacciones ante una posible fusión no se han hecho esperar en el mercado bursátil. El pasado lunes, las acciones de AstraZeneca descendieron alrededor del 9% en la Bolsa de Londres, mientras que los títulos de Bristol Myers Squibb registraban una ligera caída en la Bolsa de Nueva York.
En caso de llevarse a cabo la fusión, el valor de la nueva empresa estaría cerca de los 400.000 millones de dólares
Las conversaciones llegan después de que AstraZeneca completara este año su cotización directa en Nueva York, una decisión que reavivó el debate en Reino Unido sobre la posible salida de grandes compañías nacionales hacia el mercado estadounidense. Aunque todavía no han trascendido los términos de una eventual operación, las fuentes apuntan a que la estructura del acuerdo incluiría previsiblemente una combinación de efectivo y acciones.
Si la operación llegara a completarse, supondría una de las mayores transacciones de la historia del sector y convertiría a la nueva compañía en la cuarta farmacéutica del mundo por capitalización bursátil. En estos momentos, AstraZeneca tiene una capitalización bursátil cercana a los 196.000 millones de libras esterlinas (264.000 millones de dólares), mientras que Bristol Myers Squibb alcanza una valoración aproximada de 133.000 millones de dólares.
Esta operación reforzaría la especialmente la presencia de AstraZeneca en Estados Unidos. La farmacéutica británica obtiene ya casi la mitad de sus ingresos en ese mercado y aspira a alcanzar una facturación de 80.000 millones de dólares en 2030, frente a los 58.700 millones obtenidos el pasado año.
Las Bolsas de Londres y Nueva York han reaccionado ante la noticia, provocando un descenso de las acciones de AstraZeneca y Bristol Myers Squibb
Ninguna de las dos farmacéuticas ha querido pronunciarse sobre las negociaciones. AstraZeneca declinó hacer comentarios y Bristol Myers Squibb no respondió a las solicitudes de información.
Otras adquisiciones y ofertas
Este posible intento de fusión no es el primero para ambas compañías. En 2014, el consejero delegado de AstraZeneca, Sir Pascal Soriot, rechazó la oferta de adquisición presentada por Pfizer, que entonces valoraba la compañía en cerca de 70.000 millones de libras esterlinas. Pese a las conversaciones actuales, Soriot afirmó recientemente que AstraZeneca no necesita recurrir a fusiones y adquisiciones para alcanzar sus objetivos de ingresos en 2030. En los últimos años, la compañía ha reforzado su cartera mediante acuerdos de licencia, especialmente en China. Si llegara a cerrarse la operación con Bristol Myers Squibb, superaría ampliamente la compra de Alexion por 39.000 millones de dólares en 2021, la mayor adquisición realizada hasta ahora por la farmacéutica británica.
Por su parte, Bristol Myers Squibb ha afrontado dificultades tras la compra de Celgene por 74.000 millones de dólares en 2019, una operación que no ha generado los resultados esperados. Además, la compañía deberá hacer frente en los próximos años a la pérdida de ingresos derivada del vencimiento de las patentes de varios de sus medicamentos más relevantes.
El objetivo de ingreso de AstraZeneca en 2030 es alcanzar una facturación de 80.000 millones de dólares
Una fusión de estas características también estaría sometida a un intenso examen por parte de las autoridades de competencia. Ambas empresas cuentan con una destacada actividad en oncología y disponen de medicamentos que compiten en las mismas indicaciones. Analistas del sector consideran que esa coincidencia entre sus carteras podría complicar la aprobación de la operación.
Además del análisis antimonopolio, una operación transfronteriza de esta magnitud podría generar un importante debate político, especialmente en Reino Unido, ante la posibilidad de que AstraZeneca trasladara su domicilio social a Estados Unidos.








