Redacción
El envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas, la escasez de profesionales y la incorporación de nuevas tecnologías están impulsando una profunda transformación de los sistemas sanitarios. “Debemos evolucionar desde un modelo hospitalario tradicional hacia otro más flexible, digital y conectado”, afirma en esta entrevista con iSanidad el Dr. Carlos Zarco, director médico de HLA Universitario Moncloa. El especialista anticipa hospitales de agudos más eficientes, escalables y tecnificados, integrados en un ecosistema asistencial en el que la atención domiciliaria, la telemedicina y la inteligencia artificial adquirirán un papel estructural. Todo ello con un reto prioritario: lograr que la innovación contribuya a desarrollar una medicina más humana y refuerce la relación con el paciente.
¿Cuáles son los grandes desafíos actuales a los que se enfrentan los sistemas sanitarios y que obligan a cambiar el modelo de hospital que conocemos desde hace muchísimos años?
Los sistemas sanitarios están viviendo una transformación profunda impulsada por varios factores. El primero es el envejecimiento de la población, acompañado por un incremento significativo de las enfermedades crónicas, que generan una demanda asistencial más compleja y sostenida en el tiempo. A ello se suma la escasez de profesionales sanitarios, el aumento de los costes, la rápida incorporación de nuevas tecnologías y unas expectativas cada vez mayores por parte de los pacientes.
“Pasaremos de un modelo centrado en el hospital como único núcleo asistencial a un ecosistema más distribuido, flexible y centrado en las necesidades reales de cada paciente”
Hoy los ciudadanos demandan una atención más accesible, personalizada, continua y centrada en sus necesidades. Todo ello nos obliga a evolucionar desde un modelo hospitalario tradicional, basado principalmente en la atención presencial y el ingreso, hacia otro más flexible, digital, conectado y orientado a ofrecer el nivel asistencial más adecuado en cada momento.
¿En qué grandes tipos de infraestructuras se reorganizará el ecosistema hospitalario para dar respuesta a estos retos?
Creo que veremos una reorganización clara en torno a dos grandes ámbitos. Por una parte, las infraestructuras sociosanitarias, destinadas principalmente a personas mayores, pacientes crónicos y dependientes. Aquí la atención domiciliaria tendrá un papel protagonista, junto con centros de media y larga estancia, residencias asistidas y dispositivos de apoyo comunitario.
Por otra parte, los hospitales de agudos, que concentrarán los procesos de mayor complejidad clínica, así como la tecnología más avanzada. Serán hospitales más especializados, más eficientes y probablemente con menos camas convencionales que en la actualidad, porque una parte importante de la asistencia se resolverá de forma ambulatoria o en el domicilio del paciente.
“La hospitalización a domicilio y la asistencia domiciliaria dejarán de ser recursos complementarios para convertirse en elementos estructurales del sistema”
En definitiva, pasaremos de un modelo centrado en el hospital como único núcleo asistencial a un ecosistema más distribuido, flexible y centrado en las necesidades reales de cada paciente.
¿Qué papel desempeñarán la asistencia domiciliaria y la telemedicina en este nuevo modelo asistencial?
Van a desempeñar un papel fundamental. La hospitalización a domicilio y la asistencia domiciliaria dejarán de ser recursos complementarios para convertirse en elementos estructurales del sistema sanitario. Gracias a la monitorización remota, los dispositivos conectados y las plataformas digitales, muchos pacientes podrán recibir seguimiento clínico, tratamiento e incluso determinados procedimientos sin necesidad de desplazarse al hospital.
La telemedicina, por su parte, facilitará consultas de seguimiento, interpretación de resultados, resolución de dudas clínicas y una comunicación más fluida entre pacientes y profesionales. Evidentemente, no sustituirá la atención presencial cuando esta sea necesaria, pero sí permitirá utilizarla de forma mucho más eficiente.
“Probablemente veremos una reducción progresiva del número de camas convencionales, porque muchos procesos asistenciales se desarrollarán fuera del hospital”
¿Cómo serán físicamente los nuevos hospitales de agudos en términos de tamaño, número de camas, personal y especialización?
No necesariamente serán hospitales más grandes. Serán hospitales mejor diseñados para responder a las necesidades actuales y futuras. Probablemente veremos una reducción progresiva del número de camas convencionales, porque muchos procesos asistenciales se desarrollarán fuera del hospital. Sin embargo, aumentará la concentración de tecnología de alta complejidad, áreas críticas, quirófanos avanzados y espacios versátiles capaces de adaptarse rápidamente a distintas situaciones. Además, contarán con equipos multidisciplinares altamente cualificados, integrados en redes asistenciales más amplias y apoyados permanentemente por herramientas digitales.
¿Por qué la escalabilidad se considera una característica esencial del hospital del futuro y qué ejemplo práctico puede ilustrarla en relación con las habitaciones y las UCI?
La pandemia nos enseñó una lección muy importante: los hospitales deben ser capaces de adaptarse rápidamente a cambios bruscos en la demanda asistencial. La escalabilidad significa precisamente eso. Que una infraestructura sanitaria pueda aumentar o reducir su capacidad sin necesidad de grandes reformas ni largos periodos de adaptación.
Un ejemplo muy claro sería el diseño de habitaciones preparadas desde su construcción para convertirse temporalmente en puestos de cuidados intensivos mediante la incorporación de equipamiento específico. Esto permitiría responder con agilidad a situaciones excepcionales como epidemias, emergencias sanitarias o incrementos repentinos de pacientes críticos.
“Veremos una implantación creciente de sistemas de inteligencia artificial aplicados al diagnóstico por imagen, al apoyo en la toma de decisiones clínicas y a la gestión de procesos asistenciales”
¿Qué tecnologías concretas, tanto dispositivos como software o sistemas, se extenderán por los hospitales y qué aportarán al paciente y al diagnóstico?
La digitalización será uno de los principales motores del cambio. Veremos una implantación creciente de sistemas de inteligencia artificial aplicados al diagnóstico por imagen, al apoyo en la toma de decisiones clínicas y a la gestión de procesos asistenciales.
También avanzaremos hacia historias clínicas plenamente interoperables, dispositivos de monitorización continua, sensores biométricos, robots logísticos, automatización farmacéutica, herramientas predictivas basadas en análisis de datos y sistemas de asistencia virtual.
Para el paciente, esto se traducirá en diagnósticos más rápidos y precisos, tratamientos más personalizados, menos errores, mayor seguridad y una mejor experiencia asistencial. Para los profesionales, supondrá disponer de información en tiempo real y una mayor capacidad para anticiparse a las complicaciones.
«El gran reto será conseguir que toda esta innovación tecnológica contribuya a desarrollar una medicina más humana»
Teniendo en cuenta que el hospital del futuro contará con menos profesionales y estará muy apoyado en la tecnología y la asistencia domiciliaria, ¿cómo cambiará la forma de trabajar del personal sanitario?
Yo no hablaría tanto de menos profesionales como de una transformación profunda de su forma de trabajar. La tecnología asumirá muchas tareas administrativas, repetitivas y de monitorización, permitiendo que médicos, enfermeras y otros profesionales dediquen más tiempo a aquello que aporta verdadero valor: la atención personalizada, la comunicación con el paciente, la coordinación asistencial y la toma de decisiones clínicas.
Trabajaremos en entornos mucho más digitales, con acceso a información clínica en tiempo real y apoyados por herramientas de inteligencia artificial. Además, aumentará la colaboración multidisciplinar y la coordinación entre hospitales, atención primaria, servicios sociosanitarios y atención domiciliaria.
El gran reto será conseguir que toda esta innovación tecnológica contribuya a desarrollar una medicina más humana. La tecnología debe ser una herramienta para mejorar la atención y reforzar la relación con el paciente, nunca para sustituirla.







