Convivir con el virus del Nilo Occidental sin vacuna ni tratamiento y con algunas incógnitas: «Su epidemiología no es del todo conocida»

Los 39 casos confirmados este verano, la mayoría en Sevilla, reflejan un cambio en la detección de la infección, con más diagnósticos de cuadros leves gracias a la mayor sospecha clínica y a la PCR para un virus que ya es endémico en España

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Labores de fumigación para prevenir el virus del Nilo Occidenta. Foto: María José López / EP

Gema Maldonado Cantero
El virus del Nilo Occidental ya no necesita presentación en determinadas zonas de Andalucía y Extremadura. Desde hace unos años, este agente infeccioso que evoca tierras a miles de kilómetros y asociamos a otras latitudes, se ha vuelto endémico en España: está aquí para quedarse. Se sabe que el mosquito vector que transmite el patógeno de las aves a los humanos está ampliamente establecido en el país. La creciente vigilancia de las autoridades sanitarias demuestra que se van extendiendo los territorios donde el virus circula, si bien sigue siendo Andalucía Occidental el área que concentran más casos en humanos.

El virus es bien conocido en Estados Unidos. Allí, esta infección es la enfermedad transmitida por mosquitos más frecuente. Pese a esta creciente familiaridad con la enfermedad, aún se desconocen muchos aspectos sobre la epidemiología del virus. Tampoco hay antivirales o vacunas que protejan de la enfermedad que causa, la fiebre del Nilo Occidental. Una patología que desarrolla síntomas en dos de cada 10 infectados y que lleva a una pequeña parte, se calcula que menos del 1%, a desarrollar una afectación grave del sistema nervioso central que puede provocar secuelas muy graves o desencadenar la muerte.

Este agente infeccioso que evoca tierras a miles de kilómetros y asociamos a otras latitudes se ha vuelto endémico en España

En la mayoría de estos casos graves la afectación es la menigoencefalitis, que se presenta con «un dolor de cabeza muy intenso y, sobre todo, con alteración del nivel de conciencia hasta llegar al coma», explica a iSanidad el Dr. José Miguel Cisneros, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla. Su hospital concentra las PCR que se hacen en toda la región occidental de Andalucía, que acumula el mayor número de casos.

Al cierre de esta información, la Junta de Andalucía había notificado 34 positivos en lo que va de 2026 (todos entre julio y agosto), que se suman a otros cuatro en Extremadura y uno detectado en Alicante a comienzos de julio. Los 34 casos se concentran en la provincia de Sevilla, la mayoría en municipios ribereños, donde el río Guadalquivir, sus brazos y marismas, unidos a las temperaturas cada vez más altas, se convierten en un espacio idóneo para la proliferación de mosquitos vectores de este virus de origen zoonótico, que tiene en las aves su reservorio natural.

Este jueves, Andalucía sumaba 34 positivos, todos en Sevilla, y Extremadura otros cuatro

Diez de estos pacientes han desarrollado enfermedad neuroinvasiva, uno de ellos falleció, y el resto son casos leves. A diferencia de otros años, en los que la proporción de pacientes graves era más alta, la mayoría de positivos atraviesan la enfermedad con síntomas leves. ¿Por qué ocurre esto? «Porque hemos aumentado la sospecha diagnóstica en personas que solo tienen fiebre y, afortunadamente, con la PCR el diagnóstico es más rápido que antes; la serología era más complicada», explica el infectólogo, que señala la importancia de seguir aumentando esa sospecha diagnóstica entre los médicos. «El virus del Nilo Occidental ya es una infección endémica en nuestro país y hay que incluirla en el diagnóstico diferencial del síndrome febril no explicado por otra causa y de la meningoencefalitis, no solo en Sevilla, sino en gran parte de España«, afirma.

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Dr. José Miguel Cisneros, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla

Las personas que más desarrollan la enfermedad grave son las más vulnerables: de edad avanzada, con comorbilidades e inmunocomprometidas. Así se ha demostrado, teniendo en cuenta los brotes más numerosos en Andalucía, en 2020 y en 2024. Una investigación del Dr. Cisneros junto a otros expertos, mostró que «el factor de riesgo determinante de la meningoencefalitis es la edad y la comorbilidad«.

Dr. Cisneros: «Es una infección endémica en nuestro país y hay que incluirla en el diagnóstico diferencial del síndrome febril no explicado por otra causa y de la meningoencefalitis»

¿Qué se está haciendo para afrontar cada verano los brotes? ¿qué sabemos sobre aspectos como la epidemiología y la inmunopatología de la enfermedad que causa? ¿qué se puede hacer? El mensaje del experto del Hospital Virgen del Rocío es claro: «Es muy importante que las personas vulnerables se protejan mejor de la picadura del mosquito, porque no hay ningún tipo de tratamiento ni medida que permita evitar esta progresión hacia la forma de meningoencefalitis».

Dependerá de la evolución del paciente que pueda sobrevivir, con o sin secuelas, pero no hay tratamiento para esta complicación. Por eso, el infectólogo insiste en la importancia de la prevención personal frente al mosquito en las zonas donde el virus circula con medidas como el uso de ropa fresca de maga larga, repelentes a lo largo del día, especialmente cuando cae la tarde, mosquiteras e insecticidas.

Brotes e hipótesis

La realidad es que el virus del Nilo Occidental empezó a ocupar algún titular en España el verano de 2020, en plena pandemia de Covid-19. Acabábamos de salir del confinamiento estricto y aún había numerosas restricciones para enfrentar el SARS-CoV-2, cuando irrumpió este virus que los infectólogos ya conocía por algunos casos aislados en el país en años anteriores. Ese verano se notificaron 77 contagios en humanos y 73 tuvieron que ser hospitalizados; el 55,5% presentó meningoencefalitis y el 27,9% meningitis. Siete fallecieron. No están del todo claro los factores que provocaron esa explosión de casos, que se concentraron principalmente en la ribera del Guadalquivir, más allá de que el confinamiento pudo llevar a un descuido en el mantenimiento y la fumigación de imbornales o de zonas clave para la proliferación de mosquitos.

El primer brote de fiebre del Nilo Occidental en España se dio en 2020, con 77 casos. En 2024 se incrementó hasta los 160 positivos

En las temporadas siguientes los contagios bajaron hasta llegar al año 2024, el del mayor brote que ha vivido España, con un total de 160 casos, algo más de 100 en Sevilla. El 84,4% presentaron enfermedad neuroinvasiva y de estos, 20 fallecieron. La tasa de letalidad de casos sintomáticos fue del 13%. En 2025 hubo un giro en los datos: bajaron a 44 los positivos, la mayoría en Extremadura. ¿Por qué? «La epidemiología de virus es poco conocida», apunta el Dr. Cisneros. Y las razones de esta caída de casos, especialmente en Andalucía, con solo cinco positivos, «no las conocemos mucho, pero es probable que influya la inmunidad».

Y la clave de ese posible factor inmunitario está en la verdadera circulación y contagio del virus: se calcula que el 80% de las personas a los que el mosquito transmite el agente infeccioso no tiene ningún síntoma. El experto puntualiza que este dato «se infiere de estudios serológicos que se hacen posteriormente y de brotes que ha habido en Estados Unidos». Ellos forman la base de «la pirámide» que conforma las manifestaciones en humanos de este virus, que completa el 20% restante que sí tendrá síntomas y el 1% de ellos que tendrán la enfermedad grave.

El Dr. Cisneros estima que la mitad de la población de los municipios ribereños de Sevilla se infectó en 2024, lo que «generó anticuerpos» que pudieron proteger a estas personas durante 2025

Sobre estos cálculos y teniendo en cuenta los casos positivos en 2024, el Dr. Cisneros estima que ese año «la mitad de la población» de los pueblos ribereños de Sevilla con más riesgo se infectó. Esa población «generó anticuerpos que probablemente les protegieron durante 2025, y por eso hubo menos casos el año pasado«. A esta hipótesis, el infectólogo suman las medidas de prevención que la población pudo tomar y las que llevaron a cabo las administraciones, que van mejorando.

Falta investigación

¿Por qué este año vuelven a crecer los casos en Sevilla? Hay incógnitas aún al respecto sobre una infección que el Dr. Cisneros define como «compleja». «No conocemos bien cómo ha funcionado en las aves, que no sufren la enfermedad, salvo en algunas especies de córvidos», explica, por lo que es necesario conseguir generar un mejor conocimiento de la inmunopatología asociada a esta enfermedad.

El servicio de enfermedades infecciosas que dirige trabaja en un proyecto de investigación multidisciplinar liderado por Jordi Figuerola, investigador de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), para tener un mayor conocimiento de la infección en los mosquitos y aprender sobre la respuesta inmunológica en personas. El Virgen del Rocío también forma parte de un proyecto europeo que busca financiación para investigar la infección y su inmunopatología, con el fin de generar conocimiento que pueda sentar las bases sobre las que empezar a buscar tratamientos.

«Necesitamos investigar en enfermedades sin recursos terapéuticos ni vacunas y necesitamos infectólogos»

Pero la realidad es que la investigación en todo lo relacionado con esta infección sigue siendo insuficiente. En una carta publicada en The New York Times por Anthony Fauci, el director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU durante la pandemia de Covid-19 lamentaba la falta de recursos y de cooperación entre países, industria y organizaciones internacionales de salud para avanzar en la investigación y desarrollo de vacunas y antivirales contra el virus de Nilo Occidental. Fauci describía en ese texto el miedo y las consecuencias que había vivido al contraer la infección a los 83 años, que le mantuvo durante un tiempo completamente desorientado y sin poder moverse de la cama.

En clave nacional, el Dr. Cisneros reclama cambios que permitan mayor especialización y medios para investigar. «Necesitamos investigar en enfermedades sin recursos terapéuticos ni vacunas y necesitamos infectólogos; este país no puede seguir sin especialistas en enfermedades infecciosas y esta infección es una prueba más», advierte el experto, que presidió la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). Esta organización científica lleva años reclamando la creación de la especialidad vía MIR, que no termina de hacerse realidad y permanece atascada en el Ministerio de Sanidad.

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