Redacción
Heridas superficiales, cortes, abrasiones, pequeñas contusiones, picaduras, quemaduras solares, deshidratación, mareos y problemas derivados del calor forman parte de las atenciones habituales durante estos meses en las Urgencias de los hospitales. Sin embargo, el Hospital Quirónsalud Marbella (Málaga) ha señalado que muchas de estas lesiones inicialmente leves pueden complicarse “si no se actúa correctamente o si se retrasa innecesariamente la valoración sanitaria”.
Retrasar la importancia de la lesión es uno de los principales problemas que destaca la Dra. Esther Hurtado, jefa de Urgencias del citado hospital. “Uno de los errores más frecuentes es pensar que una herida pequeña no necesita ningún cuidado. Una cosa es que no requiera acudir a Urgencias y otra que podamos ignorarla. Lo recomendable es limpiarla adecuadamente, retirar la suciedad visible, controlar el sangrado y mantenerla protegida”, explica.
Las lesiones aparentemente leves pueden complicarse si se retrasa su valoración o no se realizan unos cuidados iniciales adecuados
Asimismo, destaca que muchas personas retrasan la consulta para continuar disfrutando de la jornada de playa. Para evitar complicaciones, la Dra. Hurtado destaca que cuando el paciente se hace una herida por la mañana se la cubre “como puede” mientras la persona continúa bañándose o realizando su actividad habitual hasta acudir a Urgencias por la tarde o incluso por la noche. No obstante, la demora puede ser especialmente relevante cuando se trata de heridas susceptibles de sutura. “Algunas heridas tienen un margen de tiempo limitado para poder realizar una sutura primaria en las mejores condiciones”, advierte.
Además, añade que “cuanto más tiempo transcurre, mayor puede ser la contaminación de la herida y, dependiendo del tipo, localización y mecanismo de lesión, puede aumentar el riesgo de infección o ser necesario plantear otro tipo de cierre”. Por este motivo, la especialista señala que “ante una herida que pueda ser profunda, que esté muy abierta, que presente bordes separados, que no deje de sangrar tras una compresión adecuada o que se haya producido con un objeto potencialmente contaminado, no aconsejaría esperar a que termine el día de playa para consultar”.
Según Quirónsalud, las picaduras constituyen otro de los motivos de consulta habituales durante el verano, especialmente las producidas por medusas y mosquitos. En estos casos, otro de los errores consiste en recurrir a remedios caseros sin conocer si son adecuados. En el caso de las medusas, “frotar la zona con arena o manipular directamente los restos del animal puede empeorar la lesión”.
Mareos, debilidad, cefalea, náuseas o vómitos tras una exposición prolongada al sol pueden requerir asistencia médica urgente
Por ello, la especialista ha recomendado que, ante una picadura de medusa, no se frote la zona ni se apliquen remedios caseros. “Lo recomendable es limpiar la lesión con agua de mar y acudir al puesto de socorrismo para que se realice una primera valoración”.
También son frecuentes durante el verano las picaduras de pez araña. Según ha detallado, este animal suele encontrarse en fondos arenosos y puede quedar parcialmente enterrado, por lo que es posible pisarlo accidentalmente al entrar o caminar por zonas poco profundas. Sus espinas venenosas pueden provocar una herida pequeña acompañada de un dolor muy intenso.
“Ante una picadura, lo primero es salir del agua y acudir al puesto de socorrismo o solicitar asistencia, especialmente si el dolor es importante”, señala la Dra. Hurtado. Como medida inicial, añade, “sumergir la zona afectada en agua caliente, ya que la toxina del pez araña es termosensible. Así sumergiremos la lesión, durante aproximadamente 30-90 minutos en agua caliente, siempre que no exista una quemadura previa y controlando la temperatura para evitar provocar otra lesión”.
Las picaduras de medusa requieren evitar el contacto directo y los remedios caseros que puedan agravar la lesión
En este sentido, la Dra. Hurtado ha afirmado que el calor constituye otro de los riesgos del verano que no debe minimizarse, como mareos, debilidad, cefalea, náuseas o vómitos después de pasar muchas horas al sol. La aparición de determinados síntomas debe llevar a solicitar atención médica urgente.
Junto a las lesiones leves, en verano también se producen accidentes relacionados con el baño y con la práctica de actividades deportivas en el mar. Las lesiones pueden incluir contusiones, heridas, esguinces y luxaciones, aunque los accidentes de mayor energía y aquellos que se producen en el agua pueden tener consecuencias más graves.










