Redacción
La red Cochrane ha elaborado un mapa de la evidencia sobre prevención del dengue que revela importantes lagunas en la síntesis de la investigación disponible. El trabajo, publicado en Cochrane Database of Systematic Reviews, señala que, pese a existir cientos de estudios, solo una pequeña parte se ha resumido en revisiones sistemáticas fiables y de alta calidad que puedan servir de base para la toma de decisiones en salud pública.
«Hay mucha evidencia, que abarca desde la educación comunitaria y el control de vectores hasta las vacunas y las intervenciones ambientales. Sin embargo, nuestro mapa reveló una falta de evidencia importante en lo que respecta a las revisiones sistemáticas, especialmente en el caso de las intervenciones dirigidas a los vectores adultos y en fase acuática, así como para desenlaces conductuales y de implementación», ha afirmado Bruno Guedes, coautor principal de la Universidad Federal de Piauí (Brasil).
La educación comunitaria, una de las áreas mejor estudiadas
La educación comunitaria es una de las estrategias mejor documentadas, con 47 ensayos aleatorizados y 140 estudios no aleatorizados. Estas intervenciones implican a las comunidades en la prevención de la proliferación de mosquitos y de la propagación del virus.
Entre las acciones analizadas se encuentran la eliminación del agua estancada, la participación de las escuelas locales y el trabajo con personas relevantes de la comunidad para fomentar hábitos de prevención que se mantengan en el tiempo. Sin embargo, los autores advierten de que faltan datos para determinar si estas intervenciones reducen la propagación del dengue. Esta carencia se repite en otras estrategias dirigidas al control de los mosquitos.
Solo una pequeña parte de los estudios sobre prevención del dengue se ha sintetizado en revisiones sistemáticas fiables y de alta calidad
Más allá de la educación comunitaria, el mapa ha identificado otros vacíos relevantes de conocimiento. En el ámbito del control de los mosquitos adultos, las revisiones disponibles están, en general, desactualizadas. La excepción es una revisión reciente centrada en las estrategias con Wolbachia.
Por su parte, las intervenciones dirigidas a la fase acuática o larvaria del mosquito presentan una falta de síntesis de la evidencia en todas las áreas de resultados. En cuanto a las intervenciones ambientales, existen estudios primarios, pero los resultados relacionados con su implementación y los aspectos conductuales todavía carecen de revisiones sistemáticas de calidad.
Vacunas contra el dengue
El análisis también pone el foco en la vacunación. La evidencia sobre la implementación de las vacunas contra el dengue es limitada, mientras que la relacionada con los resultados conductuales es prácticamente inexistente.
«Lo que más nos sorprendió fue la falta de evidencia sintetizada sobre las vacunas contra el dengue en la población adulta. Muchos ensayos clínicos han estudiado las vacunas para el dengue, especialmente con respecto a su seguridad y a la prevención de la enfermedad. No obstante, seguimos necesitando más evidencia sobre cómo funcionan los programas de vacunación en contextos de salud pública reales. Es un área en la que Cochrane está buscando encargar revisiones», explica Leslie Choi, coautora principal y editora de desarrollo de síntesis de evidencia en Cochrane.
Cochrane reclama revisiones actualizadas sobre control de vectores y más evidencia sobre la implementación de la vacunación en contextos reales
El mapa se diseñó para proporcionar a los responsables de políticas sanitarias información adaptada a sus prioridades locales. El objetivo es identificar las principales lagunas de conocimiento que deberían orientar tanto nuevas investigaciones primarias como futuras revisiones sistemáticas. Los responsables de políticas sanitarias y representantes de la sociedad civil participaron directamente en el proceso. Además, otros actores implicados ayudaron a establecer las prioridades entre las lagunas detectadas en la investigación primaria.
Según Cochrane, entre las principales necesidades de evidencia se encuentran los efectos adversos de las intervenciones ambientales, de la educación comunitaria y de las actuaciones dirigidas tanto a las fases acuáticas como a los vectores adultos. El equipo de autores reclama revisiones sistemáticas actualizadas y exhaustivas sobre las intervenciones de control de vectores. También pide reforzar la síntesis de la evidencia sobre la implementación y los aspectos conductuales de las estrategias no relacionadas con la vacunación, así como evaluar de forma más sistemática los efectos adversos más allá de las vacunas.
«El principal problema no es que falten estudios de investigación sobre la prevención del dengue; sino que esta investigación no se ha sintetizado de manera que resulte útil para la toma de decisiones. Los responsables de políticas sanitarias y los funcionarios de salud pública necesitan respuestas claras a preguntas básicas sobre el dengue. En estos momentos, esas preguntas siguen sin respuesta», afirma Guedes.
Los autores también advierten de que depender en exceso de resultados entomológicos, como el recuento de mosquitos, no es suficiente para determinar la eficacia de las estrategias de prevención. Por ello, defienden prestar una mayor atención a los resultados epidemiológicos y de implementación obtenidos en condiciones reales. Esta información resulta fundamental para diseñar estrategias de control del dengue eficaces, escalables y adaptadas a los diferentes contextos locales.






