Redacción
La estimulación cerebral profunda (ECP) podría ayudar a mejorar los problemas del habla y la deglución causados por una lesión cerebral traumática (LCT), según se desprende de los resultados de un estudio llevado a cabo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos).
El estudio de prueba de concepto, publicado en la revista Nature Communications, ha revelado que la estimulación eléctrica de baja frecuencia del tálamo motor, una región cerebral profunda conectada a la corteza motora, mejoró el control de los músculos faciales y linguales implicados en el habla y la deglución.
El estudio, dirigido por la Dra. Elvira Pirondini, profesora adjunta de medicina física y rehabilitación en el Laboratorio de Ingeniería Neural de Rehabilitación de Pitt, y el Dr. Jorge A. Gonzalez-Martinez, profesor de neurocirugía en Pitt, se basa en el trabajo previo del grupo que utilizó la neuromodulación para mejorar el movimiento del brazo y la mano después de una lesión cerebral.
“La rehabilitación de los déficits del habla tras una lesión es una prioridad absoluta para muchas personas, a menudo incluso más que la movilidad. Para muchas personas, la pérdida del habla afecta al trabajo, la independencia y las relaciones. Puede tener un profundo impacto en la vida de una persona”, ha señalado la Dra. Pirondini, según recoge Europa Press.
La estimulación cerebral profunda arroja mayor evidencia sobre un área donde generaba controversia: la recuperación del habla
El habla y la deglución dependen de la coordinación de señales entre el cerebro y los músculos de la cara, la lengua, la garganta y el sistema respiratorio. Las lesiones cerebrales pueden interrumpir estas vías, provocando disartria (dificultad para hablar) y disfagia (dificultad para tragar).
Si bien los tratamientos actuales, que a menudo se basan en la terapia del habla y el lenguaje y en técnicas conductuales compensatorias, pueden ser útiles, los resultados varían y los dispositivos de comunicación externos no restauran la producción natural del habla.
Para determinar si los déficits del habla podían responder al tratamiento con estimulación cerebral profunda, los investigadores aplicaron sus conocimientos de fisiología cerebral y su experiencia en el estudio de las redes neuronales responsables del control del brazo. De ahí han visto el potencial de mejorar y restaurar parcialmente la capacidad de comunicación verbal. Si bien la ECP se ha probado exhaustivamente y se ha utilizado como terapia para afecciones neurológicas, incluidos los temblores causados por la enfermedad de Parkinson, su utilidad para la recuperación del habla seguía siendo controvertida.
Reducir la estimulación casi una tercera parte
A diferencia de la estimulación de alta frecuencia, que según otros grupos tiene un efecto supresor y negativo sobre el habla, el protocolo utilizado por los científicos de Pitt modificó los parámetros de estimulación para reducir la frecuencia casi a la tercera parte, hasta el rango de 50-80 Hz, en comparación con los 130 Hz de la estimulación cerebral profunda de alta frecuencia.
En ocho participantes con vías del habla y deglución intactas que se sometieron a un implante de estimulación cerebral profunda para el temblor esencial, la ECP de baja frecuencia (entre 50 y 80 Hz) aumentó la activación de los músculos faciales y de la garganta sin empeorar el habla. En un participante con lesión cerebral traumática, disfagia moderada crónica y disartria grave, la ECP de baja frecuencia mejoró el movimiento de los músculos faciales, la deglución y el control del habla.
La inteligibilidad del lenguaje de los participantes con lesión cerebral traumática mejoró en un 8%, un 20% y un 16% en tres sesiones de prueba con estimulación activada, en comparación con la estimulación desactivada. El estudio señala que un cambio del 7% se considera una mejora clínicamente significativa leve, mientras que un cambio del 15% se considera significativo.
“Este estudio demuestra que los parámetros de estimulación son importantes. Al estimular el circuito cerebral correcto con estimulación de baja frecuencia, podríamos ayudar a mantener las vías neuronales restantes que permiten a los pacientes hablar y tragar después de una lesión cerebral”, ha destacado el Dr. Gonzalez-Martinez.
No obstante, los autores apuntan que el estudio (que contó con un participante con TCE y dificultades para hablar y tragar) no es un ensayo clínico. En base a estos resultados, comenzarán un estudio clínico para el que ya están reclutando a pacientes.







