Alta Ciencia y Poesía en la UIMP

Dr. Antonio G. García, médico y catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Fundación Teófilo Hernando

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Antonio G. García, médico y catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Fundación Teófilo Hernando
La Escuela de Farmacología “Teófilo Hernando”, que la Fundación Teófilo Hernando organiza cada verano, ya es un clásico entre las actividades veraniegas de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). En julio de 2026 celebramos la número 23, con el atractivo título de “Terapias Frontera en la Enfermedad”. Muchos de los profesores, una decena de científicos que hacen su trabajo en España, con una impactante penetración internacional, han sido justamente galardonados con el Premio Nacional de Investigación Biomédica, que otorga anualmente el Ministerio de Ciencia, Universidades e Innovación y, curiosamente, también la mayoría de ellos han impartido la “Lección Conmemorativa Teófilo Hernando” que, cada año organiza la Fundación Teófilo Hernando en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid. Es oportuno reseñar aquí que don Teófilo Hernando fue el introductor en la universidad española de la moderna farmacología que, en sus vertientes científica y docente, estaba imponiéndose en Europa a principios del siglo XX. De ahí que decidiéramos bautizar nuestra Fundación con su egregio nombre y que muchas de las actividades de la Fundación lleven también su nombre, caso de la Escuela de la UIMP.

El director de la Fundación, don Arturo García de Diego, otorga 10 becas por año para los alumnos de la Escuela, generalmente doctorandos que hacen sus tesis y también algunos posdoctorandos. Con otras 10 becas que otorga la UIMP, y algunas matriculaciones externas, logramos reunir a la treintena de alumnos que acuden cada año a la Escuela. En la edición 23 de la Escuela hemos contado con 24 alumnos y 11 profesores. En el historial global de la Escuela han pasado por la misma alrededor de 150 profesores de América y Europa y más de 500 alumnos.

En julio pasado, 11 profesores y 24 alumnos (la mayoría estudiantes de doctorado) vivimos una experiencia única en la UIMP

Una vez puesta en contexto, debemos escudriñar qué es lo que aconteció en esta edición de la Escuela, en la semana del 20 al 24 de julio pasado, que organizamos el profesor Francisco Abad y yo como directores, y Luis Gandía como secretario; los tres somos profesores de la Universidad Autónoma de Madrid. Creo que el retrato lo han pintado mejor que yo algunos alumnos; ellos cuentan sus impresiones de lo que aconteció en esa semana en el Aula de Santo Mauro que miraba al mar por su gran ventanal, en el magnífico y bello Palacio de la Magdalena, situado en la cima de la Península del mismo nombre, un espacio académico único, que embelesa. Recojo a continuación algunas de sus opiniones que enviaron a la Fundación:

  • Marta L. P.:

«El programa incluyó a un grupo de excelentes científicos, incluyendo a Ángel Carracedo, Francisco Sánchez Madrid, Isabel Fariñas, Juan Tamargo, María Ángela Nieto, Francisco Abad, Mariano Barbacid, Luis Paz-Ares y José López Barneo. Sus ponencias abarcaron temas que iban de la medicina genómica de precisión hasta las terapias regenerativas, inmunología, terapia cardiovascular, cáncer y enfermedades neurodegenerativas… Las discusiones que siguieron a cada presentación de los profesores crearon un valioso ambiente para el intercambio científico, el aprendizaje y la inspiración. Si las presentaciones de la mañana, realizadas, por los investigadores veteranos fueron de alta calidad, también lo fueron las presentaciones de los jóvenes doctorandos y posdoctorandos en las sesiones de las tardes. Si la ciencia del curso estuvo al más alto nivel, la inclusión de las humanidades y la poesía en todas las presentaciones estuvo en la línea del espíritu de la UIMP. Ello hizo que la Escuela no fuera un mero curso convencional sino una actividad con una identidad singular. La Escuela fue una completa experiencia inspiradora y memorable, desde las ópticas científica y personal».

Combinando ciencia y poesía, la Escuela hizo honor al espíritu de la UIMP y a sus primeros mandatorios: un historiador (Ramón Menéndez Pidal como rector) y un poeta (Pedro Salinas como secretario general)

  • Gina M.:

«Hay cursos que actualizan conocimientos y otros que cambian la forma de mirar la medicina. Escuchar de primera mano a quienes están impulsando algunos de los avances más relevantes en farmacología, biomedicina y desarrollo de nuevas terapias ha sido un recordatorio de que el progreso científico nace de la curiosidad, el rigor y la colaboración entre disciplinas… Pero si algo me ha ilusionado especialmente ha sido compartir esta experiencia con investigadores jóvenes, comprometidos con la investigación traslacional y con una enorme ilusión por seguir una carrera científica, para buscar mejores tratamientos para los pacientes».

  • Tomás V. M.:

«Esta semana tuve el placer de asistir a la Escuela de Farmacología “Teófilo Hernando” a la que acudieron un grupo de líderes científicos en el campo de la investigación biomédica. Además de la sobresaliente calidad del programa científico, fue llamativa la amigable atmósfera creada entre los alumnos. Fue una oportunidad fantástica para el intercambio de ideas, la discusión de nuestras investigaciones de doctorado en las sesiones de la tarde y la conexión con científicos de distintas áreas y por la original conexión entre ciencia y poesía. Esta conexión hizo que la Escuela fuera una verdadera memorable experiencia».

  • Javier C. L.:

«Una semana inspiradora y un privilegio el haber podido asistir a esta extraordinaria escuela de verano, en la que destacados científicos y clínicos españoles compartieron experiencias sobre los avances biomédicos y terapéuticos más destacados… También pude presentar los avances de mis investigaciones de tesis doctoral; compartir esta experiencia y las sugerencias de otros investigadores fue muy enriquecedor… El apoyo continuado que la Fundación Teófilo Hernando ofrece a los jóvenes investigadores es importante para la formación de la próxima generación de farmacólogos y científicos biomédicos. Espero que el ambiente científico y poético siga a lo largo de los años».

Ese espíritu de la UIMP impactó a alumnos y profesores por la grata atmósfera que se creó: debates al más alto nivel científico, impregnados de poesía y humanidades

  • Ariadna P. P.:

«Durante cinco días la Escuela reunió a algunos de los investigadores biomédicos más destacados de nuestro país… Además, tuve la oportunidad de presentar nuestro trabajo durante las sesiones dedicadas a doctorandos y jóvenes investigadores… Más allá del altísimo nivel científico, creo que uno de los aspectos que hace especial esta Escuela es la visión que se ha trasmitido desde sus inicios: la farmacología y la investigación biomédica se entienden aquí desde una perspectiva profundamente humanista, en la que la ciencia convive con la cultura, la literatura y la poesía. Es una forma diferente de entender la formación científica y un recordatorio de que investigar también implica desarrollar una visión amplia y crítica del conocimiento. Ese espíritu forma parte de la Escuela y de la propia tradición de la UIMP… Ha sido una experiencia muy motivadora y vuelvo a Madrid con nuevas ideas, nuevas conexiones y mucha motivación para seguir investigando…Quiero agradecer a la Fundación Teófilo Hernando por hacer posible una iniciativa que, desde hace casi 30 años, reúne a investigadores consolidados y jóvenes científicos en un entorno excepcional para aprender, debatir y compartir ciencia».

  • Andrés S. Z.:

«He pasado una increíble semana en la Escuela de Farmacología en la UIMP, organizada brillantemente por la Fundación Teófilo Hernando. Con la belleza única del Palacio de La Magdalena, el alto nivel de las sesiones científicas y los maravillosos amigos que hago, declaro que estoy enamorado de este ambiente. Adicionalmente, tuve el honor de dar una charla sobre mi trabajo. Un final perfecto de este bello capítulo. Gracias a todos por hacer esta semana una experiencia tan especial».

Ese espíritu de la UIMP impactó a alumnos y profesores por la grata atmósfera que se creó: debates al más alto nivel científico, impregnados de poesía y humanidades

  • Alejandro M. T.:

«Considero que el curso ha sido estupendo. Se nota que existe un esfuerzo por organizar un espacio lleno de sabiduría y curiosidad. Además, son de agradecer las sesiones de tarde, que nos dan una oportunidad de mostrar nuestro trabajo e intercambiar impresiones entre investigadores jóvenes de distintas especialidades, cada uno con una visión distinta».

  • Rocío C. S.:

«Vivir por primera vez la Escuela de Farmacología “Teófilo Hernando” ha sido una experiencia enormemente enriquecedora y gratificante. Me ha permitido escuchar a investigadores en biomedicina molecular, tan buenos en su campo y tan dignos de admiración … Así mismo, la Escuela me ha permitido conocer a otras personas, muy similares a mí, que a día de hoy dedican su vida a la investigación. Compartir tiempo y opiniones con ellos ha sido reconfortante y motivador. Finalmente, poder vivir todo ello en un entorno tan bonito ha sido inigualable».

  • Diego L. G.:

«Ha sido una experiencia asombrosa e increíble. Valoro muy positivamente las maravillosas ponencias de las mañanas y la cercanía que hemos podido mantener con los ponentes. Así como la oportunidad de haber presentado y discutido juntos tanta ciencia. Creo que todos hemos disfrutado muchísimo de buena ciencia traslacional, discusión y, por supuesto, de la poesía y Santander».

  • Laura V. E.:

«Creo que la Escuela goza de una excelencia científica excepcional y del más alto nivel. Me ha gustado mucho poder tener un contacto tan cercano con los ponentes y poder discutir, desde esa posición, sobre los diferentes aspectos relacionados con su investigación».

Las opiniones de los alumnos aquí resumidas reflejan el gran impacto positivo que les causó su asistencia y participación activa en la Escuela

  • Ángeles O. C.:

«Considero que la XXIII Escuela de Farmacología «Teófilo Hernando» ha sido un gran éxito. Me gustaría felicitaros por su estupenda organización. Las ponencias han sido inspiradoras, con un altísimo nivel y un enorme valor científico. Gracias por reunir a profesionales tan influyentes y referentes en sus respectivos campos.

Ha sido un privilegio formar parte de un espacio de intercambio de ideas, reflexión compartida y aprendizaje conjunto».

  • Pablo R.:

«Me ha parecido un foro de primer nivel para aprender y contactar. A título personal, ha sido mi primera comunicación oral y me ha servido bastante. Me ha parecido muy emotivo el momento de poesía de cada uno».

  • Daniel S. C.:

«Ha sido una fortuna haber podido acudir al curso de verano impartido en la UIMP de Farmacología Teófilo Hernando. Han sido unos días en los que he podido aprender mucho, sobre todo en mi caso que soy alumno de la UAM y he podido estar con muchos compañeros con más experiencia que yo y que han podido darme muchos consejos. El nivel de los ponentes es altísimo, y también el de los alumnos que presentan en las tardes de jóvenes investigadores. Hay veces que por las tardes íbamos justos de tiempo, tal vez se podría poner un límite de diapositivas o tiempo, para que todas las presentaciones pudieran ser parecidas».

Esta Escuela rindió culto al espíritu de la UIMP, que con tanto acierto retratara el impulsor de su creación, el poeta Pedro Salinas: «La UIMP superpone a las enseñanzas especiales una visión cardinal de la cultura humana»

  • Anónimo:

«Me ha parecido una gran experiencia. Considero que el curso está muy bien organizado y me ha dado la oportunidad de conocer a personas increíbles que forman parte de la ciencia. Todas las charlas me han parecido muy interesantes y como estudiante de medicina me han abierto las puertas de la investigación y por ahora me ha parecido imprescindible y fundamental para cualquier ámbito. Las charlas de por la tarde también me han parecido muy buena idea porque permite a los estudiantes comentar sus trabajos y que tanto profesionales u otros estudiantes le hagan recomendaciones. Para mí el curso ha sido perfecto, tanto en contenido como su ubicación».

  • Natalia C.:

«El curso me ha impresionado. No esperaba que fuera tan inspirador. Ha sido un placer poder escuchar a referentes de la ciencia española. Han sido ponencias muy divulgativas e interesantes. Como mejoras, sería muy positivo que los ponentes se quedaran a las sesiones de la tarde sobre las presentaciones de los alumnos. El balance es muy positivo. Muchas gracias por la organización y la pasión que le pones».

Poco más puedo añadir a estas positivas y entusiastas opiniones de 15 alumnos de los 24 alumnos matriculados. Las haré llegar a los profesores y alumnos y también a las autoridades de la UIMP, para que sirvan de estímulo a todos los que vivimos de y por la educación y la formación de jóvenes estudiantes; como cantara Gabriel Celaya en su precioso poema:

«Educar es lo mismo que poner un motor a una barca… / Hay que medir, pensar, equilibrar… / y poner todo en marcha. / Pero para eso, / uno tiene que llevar en el alma / un poco de marino… / un poco de pirata… / un poco de poeta… / y un kilo y medio de paciencia concentrada. / Pero es consolador soñar, / mientras uno trabaja, / que ese barco, ese niño, / irá muy lejos por el agua. / Soñar que ese navío / llevará nuestra carga de palabras / hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. / Soñar que, cuando un día / esté durmiendo nuestra propia barca, / en barcos nuevos seguirá /nuestra bandera enarbolada».

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