Redacción
En los últimos años el cuidado bucal ha ido adquiriendo una mayor importancia y concienciación entre los españoles, pero todavía sigue siendo una signatura pendiente. Según refleja un estudio del Consejo General de Dentistas, más del 43% de los adultos y cerca del 30% de los adolescentes en España no ha ido al dentista en el último año.
Las estadísticas de consulta a un profesional han mejorado respecto a 2015, pero patologías como la caries y la enfermedad periodontal son bastante prevalentes. Además, un tercio de los adolescentes tiene maloclusión moderada o severa que requeriría un tratamiento de ortodoncia.
«Muchas personas solo piensan en acudir al dentista cuando notan molestia o dolor. La visita a un odontólogo es clave para la prevención; así evitamos problemas dentales o, en caso de detectarlos, el tratamiento suele ser menos invasivo y más económico», explica Marta Cuadra, ortodoncista y ponente clínico de Align Technology. Con el verano, al aumentar el consumo de productos como bebidas azucaradas y el ocio al aire libre, es habitual que se descuide más la higiene de nuestra boca y que aumente el riesgo de caries, gingivitis o mal aliento. «Además de dejarnos asesorar por un profesional, es clave mantener todo el año hábitos saludables, como el cepillado diario tras cada comida, una dieta adecuada o evitar el consumo tabaco».
La caries y la periodontitis son enfermedades prevalentes entre la población española. Además, un tercio de los adolescentes tiene maloclusión moderada o severa que requeriría un tratamiento de ortodoncia
La evidencia científica indica que hay conexión entre ciertos problemas de salud oral, como por ejemplo la periodontitis, y problemas como la diabetes, complicaciones durante el embarazo, enfermedades cardiovasculares, patologías respiratorias, el deterioro cognitivo e incluso el cáncer.
Paradójicamente, aunque los adolescentes van más al dentista (el 71% visitó a un profesional en el último año), los adultos presentan en ciertos aspectos una peor salud oral: por ejemplo, mientras que uno de cada tres niños y adolescentes tiene caries, en adultos jóvenes (35-44) este porcentaje sube al 93% y en un tercio de los casos tienen alguna caries sin tratar. En la población de mayores de 65 años, el porcentaje de personas con caries es del 100%, con un 75% con alguna sin tratar.
En cuanto a la enfermedad periodontal, se trata de una infección crónica de las encías que se produce habitualmente por acumulación de bacterias. Según los últimos datos, el 29% de los adultos jóvenes presentan signos de sufrir esta patología y hasta en un 6,4% de los casos llega a ser severa, lo que puede derivar en la pérdida de los dientes; en las personas mayores estos porcentajes suben al 61,4% y al 28%, respectivamente. En el caso de los adolescentes, más de la mitad (54%) tiene gingivitis, que es la forma menos severa de la enfermedad periodontal, o sarro.
«Una de las primeras señales de enfermedad periodontal es el sangrado de las encías al lavarse los dientes, pero mucha gente lo obvia pensando que es normal. Es justo lo contrario: debemos visitar a un profesional para que pueda valorarlo y analizar si es un problema de higiene, si está vinculado a hábitos como el consumo de tabaco o si puede estar asociada a alguna enfermedad sistémica como la diabetes», defiende la Dra. Cuadra.
Relación entre la salud oral y el resto del organismo
Cada vez se está investigando más cómo los problemas de salud oral pueden tener algún vínculo otras enfermedades. Por ejemplo, hay muchos estudios que relacionan la periodontitis con otras patologías como la aterosclerosis, el infarto de miocardio, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o la diabetes. «Esto se debe a que hay ciertos mecanismos inflamatorios, microbiológicos e inmunitarios que pueden afectar al organismo en su conjunto. La salud debe entenderse como un todo y un problema en nuestra boca puede ser la primera señal de otras patologías», afirma la Dra. Cuadra.
Dra. Cuadra: «La salud debe entenderse como un todo y un problema en nuestra boca puede ser la primera señal de otras patologías»
Además, la maloclusión dental puede ser la causa subyacente de dolor de mandíbula, dolores de cabeza, abrasión dental, caries y periodontitis. «Corregir la maloclusión no es solo una cuestión de estética, sino que va a favorecer nuestra salud a largo plazo, así que cuanto antes se pueda iniciar el tratamiento, mejor. Por ejemplo, la terapia con aligners transparentes puede ayudar de una forma cómoda a optimizar el posicionamiento de los dientes, reducir el apiñamiento, crear espacio y mejorar el equilibrio oclusal», señala la Dra. Cuadra.
«Dejarnos valorar por un profesional es el primer paso, pues nos podrá dar consejos personalizados según lo que observe y le expliquemos sobre nuestros hábitos de vida, e informarnos si detecta algún problema que pueda ser señal de algo que pueda ir más allá de la boca. Cuidar de nuestra salud oral es cuidar de toda nuestra salud«, concluye.






