Fátima del Reino Iniesta
La medicina intensiva convive a diario con problemas clínicos para los que todavía no existen todas las respuestas. Para el Dr. José Garnacho, presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc) y jefe de sección del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, esa incertidumbre convierte la investigación en una parte esencial del trabajo del intensivista, «algo casi innato a nuestra especialidad y casi una obligación».
Con una apuesta reforzada por la generación de conocimiento y el impulso a los jóvenes investigadores, el Dr. Garnacho analiza en iSanidad cómo trasladar la investigación a la práctica clínica y a la formación de los residentes. Además, aborda también el nuevo programa formativo de la especialidad y el debate sobre las guardias de 24 horas.
Semicyuc va a destinar este año 160.000 euros a investigación, la cifra más alta de su historia. ¿Por qué era importante reforzar ahora esta apuesta?
Siempre es importante apostar por la investigación. Es una de las principales tareas de una sociedad científica: apoyar la generación de conocimiento. Esto cada vez está más claro.
«La investigación en medicina intensiva va destinada a mejorar la atención a nuestros pacientes y a mejorar sus resultados de salud»
Aunque pueda resultar un poco tópico, creo que la pandemia ha puesto todavía más de manifiesto la necesidad de potenciar e intensificar la investigación a todos los niveles y, por supuesto, la investigación clínica en cuidados intensivos. En este sentido, desde Semicyuc, la sociedad que presido, y también por mi trayectoria personal, ya que siempre he tenido una dedicación especial a la investigación, he querido dejar mi forma de ver este tema apoyando decididamente la investigación.
Y para ello creo que no hay nada mejor que poner sobre la mesa estas cantidades para proyectos de investigación que surjan por parte de nuestros socios, como una prueba irrefutable de que la sociedad está apoyando la investigación. Lo cual no quiere decir que antes no se hiciera. Es verdad que realizar convocatorias con cantidades de dinero bastante considerables requiere una situación económica saneada de la sociedad que lo permita, y esa es la situación en la que estamos.
Todo esto se hace, además, sin merma de otras ayudas a la investigación que Semicyuc ya tenía y que se siguen manteniendo, como el apoyo para publicar en revistas open access, que requiere el pago de las tasas de publicación, o las estancias de formación de nuestros socios en hospitales nacionales e internacionales. Es decir, mantenemos todas las demás ayudas que previamente existían.
¿Qué papel debe tener una sociedad científica para impulsar la investigación, más allá de aportar financiación?
Aparte de apoyar financieramente, tenemos que apostar claramente por todos los aspectos que suponen apoyar la investigación. En este sentido, es muy importante el apoyo a la formación. Semicyuc, dentro de su amplio programa de cursos y actividades formativas, apuesta por ella y cuenta con cursos de metodología de la investigación.
«Los tutores deben explicarles y hacerles ver la importancia de participar en proyectos de investigación, no solo durante su época de residentes, sino durante toda su época laboral»
Tenemos una unidad de investigación dentro de Semicyuc que supone, además, un apoyo para el desarrollo metodológico de los estudios que quieran llevar a cabo nuestros socios, especialmente estudios multicéntricos realizados en distintas unidades de cuidados intensivos. También ofrece apoyo metodológico para toda la burocracia que genera la investigación de calidad.
Por ejemplo, está el registro de los proyectos de investigación de Semicyuc en ClinicalTrials.gov, donde deben registrarse previamente los estudios prospectivos. La mayoría de las revistas de alto impacto exigen ese registro, de manera que quede claramente reflejado cuál va a ser el diseño del estudio, sus objetivos, etc., y que después los resultados sean acordes con lo que previamente se ha diseñado.
Semicyuc realiza esta tarea de apoyo burocrático a los investigadores y también pone a su disposición la plataforma REDCap para desarrollar estudios multicéntricos e incluir las variables. Dentro de la sociedad se diseñan asimismo las bases de datos en REDCap, que es un trabajo laborioso.
Los investigadores de las unidades de cuidados intensivos y, en general, quienes hacen investigación en medicina intensiva en España compaginan la actividad asistencial de su hospital con la actividad investigadora. Por tanto, todo el apoyo que se les pueda ofrecer en estas tareas burocráticas y organizativas les libera tiempo para dedicarse a la investigación y a la formación.
¿Qué aporta realmente la investigación a la Medicina Intensiva y, sobre todo, a la atención del paciente crítico?
La investigación va destinada a mejorar la atención a nuestros pacientes y a mejorar sus resultados de salud. Dentro del ámbito de las unidades de cuidados intensivos, los resultados de salud se miden principalmente, aunque no exclusivamente, en términos de mortalidad, buscando intervenciones diagnósticas o de tratamiento que la reduzcan.
Pero, en otros casos, el objetivo no es reducir per se la mortalidad, sino reducir la estancia en la uci o la estancia hospitalaria. También son objetivos clínicos muy relevantes para el paciente.
«Tenemos que formar a los jóvenes intensivistas desde el principio de su formación»
Estar menos días ingresado en una UCI o en un hospital supone un gran alivio para el paciente. Reducir el tiempo que permanece conectado a ventilación mecánica, por ejemplo, también es un objetivo importante, al igual que reintegrarse antes a su actividad cotidiana cuando sale de la uci y del hospital.
Todos estos son posibles objetivos clínicos. Dependiendo del estudio y de la intervención que se realice, se buscan actuaciones que reduzcan la mortalidad o que reduzcan la morbilidad.
La sociedad sitúa el apoyo a jóvenes investigadores entre sus líneas de trabajo. ¿Cómo se puede facilitar que los jóvenes intensivistas y los equipos con menos experiencia también puedan investigar y liderar proyectos?
Evidentemente, tenemos que formar a los jóvenes intensivistas y, en general, a los médicos jóvenes desde el principio de su formación. Yo diría que ya desde las facultades de medicina, pero, por supuesto, también durante el periodo de formación como residentes, para que adquieran conocimientos de investigación.
Hay que formar a los jóvenes desde el inicio en investigación, igual que se les forma en la atención a cualquier tipo de paciente o en la realización de técnicas invasivas y diagnósticas.
Dentro de Semicyuc hay un grupo denominado Semicyuc Joven, formado, como su nombre indica, por jóvenes, para facilitar su participación en la sociedad y su integración en los proyectos de investigación.
Lo lógico es que cualquier intensivista se incorpore dentro de su unidad a las líneas de investigación que ya existen, dirigidas por personas con más experiencia que son las que tienen que enseñar. Ellos, además, tienen que formarse mediante cursos, también existen estos cursos dentro de Semicyuc, e ir adquiriendo conocimientos e implicándose cada vez más en los proyectos de investigación.
«Todos tenemos la obligación, yo diría moral, de trabajar para mejorar la asistencia sanitaria»
Por tanto, desde Semicyuc tenemos muy claro que tenemos que apostar por los jóvenes. Existe Semicyuc Joven y, dentro de los grupos de trabajo, ya hay varios grupos jóvenes. La idea es que en los próximos años existan en todos los grupos de trabajo dedicados a cada una de las parcelas de conocimiento de Semicyuc.
Queremos facilitar a los jóvenes la participación en estos estudios y potenciar su presencia en las publicaciones científicas y en las comunicaciones a congresos. Por tanto, tenemos que cuidar la cantera desde el principio.
Este curso llega además con un nuevo programa formativo. ¿Qué cambios va a notar realmente un residente de Medicina Intensiva? ¿Qué tipo de intensivista se quiere formar con este nuevo modelo?
Llevábamos mucho tiempo con un programa muy obsoleto. Se había quedado antiguo y, evidentemente, había que actualizarlo y adaptarlo a las necesidades actuales, a los nuevos conocimientos y a las nuevas técnicas que manejan los intensivistas y que hace 15 o 20 años no manejábamos. Era muy necesario que este programa saliera.
En este programa se hace también una apuesta clara por la formación por competencias, que es una de sus novedades.
Se incluye además como algo realmente clave la simulación, que las unidades docentes tienen que incorporar. Muchas de ellas ya la tenían, pero ahora queda incluida dentro de este nuevo programa. También se forma en técnicas que hace 30 años no existían o eran prácticamente minoritarias y que hoy están completamente introducidas.
Además, se incorporan aspectos transversales. Se incluye la investigación, la gestión, la bioética y, por supuesto, la humanización de la asistencia sanitaria en el área de intensivos, algo clave en lo que los intensivistas hemos trabajado desde el inicio. Todas estas áreas de formación transversal están incluidas en el nuevo programa.
«Todas las unidades van a ser capaces de asumir el nuevo programa en muy breve espacio de tiempo»
¿Están preparadas todas las unidades docentes para adaptarse al nuevo programa?
Se están adaptando. La sociedad tiene elaborado un documento de recomendaciones para las unidades docentes en el que llevamos trabajando algunos meses y que está pendiente de publicarse con alguna pequeña corrección.
El 22 de septiembre tenemos un webinar al que se ha convocado a todos los hospitales con unidades docentes para explicar el nuevo programa formativo. Participarán varias de las personas que han intervenido en su elaboración, así como miembros de Semicyuc Joven y tutores. Vamos a explicar todas las novedades y, sobre todo, pretendemos que nos lleguen muchas preguntas y dudas que intentaremos resolver.
De hecho, ya están llegando dudas a la secretaría de la sociedad que estamos intentando resolver. Es un proceso de adaptación. Habrá unidades que estén más adelantadas y otras que lo estén menos, pero, sin duda, todas van a ser capaces de asumirlo en muy breve espacio de tiempo.
Para ello también está el apoyo de Semicyuc con este documento destinado a los tutores y con el webinar, que la idea es repetir si resulta necesario durante las próximas semanas.
Es un proceso. El programa formativo salió el 6 de junio, justo antes del verano. Ya en el Congreso Nacional, que fue en junio, hubo una mesa redonda en la que se habló de este programa, que había salido tres días antes. Ha habido mucho movimiento desde entonces y me consta que las unidades docentes están trabajando para adaptarse a él.
El programa da más peso a la investigación. ¿Cómo se consigue que investigar forme parte de la residencia y no sea solo un requisito curricular?
Puede haber residentes que, por su formación previa, por su contexto dentro de la facultad o por su forma de ser, ya tengan esa inquietud. Después, lógicamente, está el papel de los tutores durante su periodo de formación para explicarles y hacerles ver la importancia de participar en proyectos de investigación, no solo durante su etapa como residentes, sino durante toda su vida laboral.
«Los residentes tienen que ver que la investigación es algo casi innato a nuestra especialidad y casi una obligación»
Es una tarea formativa de los tutores, de las unidades docentes y de los jefes de servicio hacerles ver a los residentes que esto es algo casi innato a nuestra especialidad y, como yo diría, casi una obligación.
Nuestros pacientes siguen teniendo problemas que no sabemos resolver. Hay una elevada mortalidad y una alta morbilidad en muchos aspectos. Todos tenemos la obligación, yo diría moral, de trabajar para, planteando esos problemas mediante una pregunta científica, intentar aportar para mejorar la asistencia sanitaria.
Obviamente, todo esto sería también mucho más fácil si la tarea de investigación estuviera suficientemente reconocida. Esto ya depende de cuestiones mucho más complejas y de las comunidades autónomas, por ejemplo, a la hora de valorar un currículo para una plaza en propiedad o para acceder a una responsabilidad de cargo intermedio.
En este sentido, todo el mundo tiene que trabajar. Y cuando digo todo el mundo me refiero a todo el sistema sanitario, en el cual, obviamente, incluyo a la sociedad científica, para potenciar la investigación.
Uno de los debates abiertos es el de las guardias. ¿Hay que cambiar el modelo actual y cómo se puede hacer sin perjudicar la formación ni la atención al paciente?
Siempre digo que es fácil y, a su vez, imposible. Es fácil porque requiere más medios económicos, es decir, más dinero y más personal. Conseguir más dinero es complicado y un especialista, no solamente en medicina intensiva, sino en cualquier especialidad, no se forma en dos ni en tres años.
Supone pasar por la universidad, la facultad, el periodo de formación, etc. Por tanto, hay que buscar fórmulas, pero esto es mucho más complejo porque además entran en juego cuestiones políticas, ideológicas y de derechos laborales.
«Cualquier modelo que cambie necesita más gente, por tanto, más médicos y más dinero»
Vemos con preocupación que, a pesar de la oposición de los médicos al nuevo Estatuto Marco, vaya a salir adelante o, por lo menos, se vaya a llevar al Congreso. No sé si finalmente saldrá adelante porque todos conocemos la complejidad de la situación política española actualmente.
Sí creo que un Estatuto Marco que saliera sin el consenso de los médicos sería un Estatuto Marco que ya saldría muy tocado desde el inicio.
Además, se está realizando un proyecto dirigido actualmente por el Dr. Pablo Vidal, con un grupo de intensivistas y en el que también participan gestores, mediante una metodología de consenso Delphi para buscar alternativas a las guardias de 24 horas.
Pero es complicado porque cualquier modelo que cambie necesita más gente y, por tanto, más médicos y más dinero. Obviamente, quitar las guardias de 24 horas, si ello conlleva una merma de las retribuciones económicas, tampoco es lo que se busca. Sería un poco la cuadratura del círculo: hacer un cambio del sistema de trabajo, pero sin perder remuneración económica.








