Crisis en Urgencias de Cáceres: «Si faltan médicos, no se puede convertir a los MIR en la plantilla de reserva»

La Asociación MIR España valora que el SES haya rectificado y mantenga como voluntarias las guardias adicionales de los residentes, pero permanecerá vigilante para comprobar que el acuerdo se cumple en la práctica. El Colegio de Médicos de Cáceres también reclama adecuar la plantilla de Urgencias a la demanda asistencial y proteger la formación de los MIR

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Pablo Malo Segura
La situación del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Cáceres ha abierto un debate que va más allá de la organización de las guardias: hasta qué punto puede recurrirse a los médicos residentes para responder a un déficit de profesionales sin desvirtuar el carácter formativo de la residencia. La Asociación MIR España (AME) advierte de que los MIR no pueden utilizarse como un mecanismo estructural para cubrir las carencias de plantilla. «Si faltan médicos, hay que solucionar la falta de médicos; no convertir a los MIR en la plantilla de reserva del hospital», señala a iSanidad Jesús Arzúa, presidente de la Asociación MIR España.

El conflicto se originó a raíz de unas medidas organizativas trasladadas durante el mes de agosto desde la Gerencia del área a los responsables de los residentes ante la situación de sobrecarga asistencial en Urgencias. Entre ellas se establecían mínimos de MIR por guardia, la posibilidad de realizar guardias adicionales y mecanismos para cubrir determinados puestos cuando no hubiera voluntarios. Este hecho generó malestar entre los residentes y coincidió con las dimisiones de la coordinadora de Urgencias y del tutor de residentes, mientras el Colegio de Médicos de Cáceres advirtió de una elevada presión asistencial y reclamó revisar la dotación efectiva de profesionales.

AME no cuestiona que un escenario de elevada presión asistencial pueda exigir reorganizar un Servicio de Urgencias ni que los residentes participen en la actividad asistencial. Su objeción aparece cuando esa reorganización hace recaer sobre los profesionales en formación la respuesta a una insuficiencia estructural de facultativos. «Los MIR son médicos y tienen actividad asistencial, por supuesto, pero siguen siendo profesionales en formación», recalca Arzúa. Por ello, añade, esa actividad debe respetar el programa formativo de cada especialidad, el nivel de responsabilidad progresiva adquirido por el residente y la supervisión correspondiente.

La Asociación MIR España advierte de que los residentes no deben utilizarse como solución estructural ante la falta de médicos en Urgencias

El Colegio de Médicos pide adecuar la plantilla a la demanda asistencial real

El Colegio Oficial de Médicos de Cáceres ha reclamado al Servicio Extremeño de Salud (SES) que adecúe la dotación efectiva de médicos a la demanda real de Urgencias y garantice que la actividad de los residentes se ajuste a sus programas formativos, niveles de responsabilidad y exigencias de supervisión. En este sentido, el órgano colegial ha advertido de una elevada presión asistencial y de dificultades derivadas de la insuficiencia de recursos humanos.

El Colegio considera igualmente necesario prestar «especial atención» a los médicos residentes que realizan guardias en Urgencias. En este sentido, resalta que los MIR son médicos y desarrollan actividad asistencial, pero esta debe ajustarse al nivel de competencias adquirido y respetar el modelo de responsabilidad progresiva y supervisión decreciente establecido en la formación sanitaria especializada.

«Los residentes no pueden considerarse, por tanto, un recurso asistencial homogéneo e intercambiable. Cualquier reorganización del servicio debe ser compatible con sus programas formativos, su nivel de responsabilidad y la supervisión que les corresponde», recuerdan.

Cualquier reorganización del Servicio debe ser compatible con los programas formativos de los residentes, su nivel de responsabilidad y la supervisión que les corresponde

La Gerencia fijó mínimos de MIR por guardia y contempló guardias adicionales

Para AME, uno de los aspectos más relevantes del caso de Cáceres es que la utilización de los residentes para responder a las necesidades del servicio no se planteó únicamente de manera informal. Arzúa explica que en agosto se remitió un documento oficial firmado por Gerencia y Dirección Asistencial al tutor de residentes con medidas organizativas motivadas por la sobrecarga asistencial.

Según la documentación analizada por la asociación, se fijaban unos mínimos de residentes por guardia y se contemplaba la realización de guardias adicionales. Inicialmente se planteaban como voluntarias, pero también se establecían mecanismos para completar la planificación si no se cubrían de esa manera. Además, se recogía la posibilidad de desplazar a un R3 o R4 que estuviera realizando una guardia en otro dispositivo cuando una incidencia en Observación no pudiera cubrirse voluntariamente.

Arzúa comenta que AME recibió testimonios de residentes preocupados porque estas necesidades organizativas podían interferir con rotaciones que debían realizar conforme a los programas de sus respectivas especialidades. La asociación considera que alterar esas rotaciones para cubrir necesidades asistenciales puede repercutir directamente sobre la adquisición de conocimientos, competencias y técnicas necesarias durante la residencia.

«Una cosa es formar residentes dentro de la actividad asistencial y otra utilizar residentes para cuadrar una plantilla que no llega», insisten desde AME. La organización cuestiona que la comunicación remitida a los responsables docentes hiciera referencia desde su encabezado a supuestos «incumplimientos reiterados» por parte de los residentes, especialmente en un contexto de sobrecarga y falta de recursos humanos.

AME advierte de que las presiones sobre los residentes pueden intensificarse en periodos con mayores dificultades de cobertura, como el verano

El problema se produce, además, en un contexto de crecimiento de la actividad. De acuerdo con los datos recogidos por el Colegio a partir de un informe técnico del propio servicio, la atención a mayores de 14 años pasó de 74.134 pacientes en 2023 a 81.012 en 2025, un incremento del 9,27%, y la tendencia seguía al alza durante 2026. Por ello, el órgano colegial sostiene que no basta con valorar el número de plazas teóricas, sino que debe analizarse la disponibilidad efectiva de profesionales y la carga asistencial real.

Para Arzúa, la cuestión de fondo que plantea el caso de los MIR va más allá de la discusión sobre las cifras globales de plantilla. «Cuando para que una planilla cierre necesitas aumentar las guardias de los profesionales en formación, quizá el problema no está en los residentes, sino en la planilla», sostiene.

AME valora la rectificación sobre las guardias adicionales de los MIR y vigilará que no haya presiones informales

Tras conocer la situación, AME contactó con representantes del Sindicato Médico de Extremadura (Simex). Posteriormente, el sindicato mantuvo una reunión con la Gerencia en la que se abordaron las medidas implantadas en el Servicio de Urgencias de Cáceres. Según trasladaron posteriormente a AME, de ese encuentro salió uno de los cambios que la asociación considera fundamentales: las guardias adicionales de los residentes serían exclusivamente voluntarias.

AME valora de forma positiva este cambio y, por el momento, ha optado por mantener una posición prudente. «Nos parece positivo que haya habido capacidad de rectificación y por eso hemos querido dar un margen para comprobar que lo acordado se cumple realmente en la práctica», explica Arzúa. La asociación señala que después de la reunión no ha recibido nuevos testimonios que indiquen que las medidas cuestionadas continúan aplicándose. «Nosotros estamos vigilantes de la situación», asegura su presidente.

Jesús Arzúa (AME): «La formación MIR no puede convertirse en un comodín organizativo cada vez que faltan profesionales»

El presidente de la asociación sostiene que el problema observado en Cáceres no es completamente excepcional. AME recibe situaciones de otros hospitales en las que, especialmente en servicios con déficits de profesionales cronificados, los médicos en formación terminan soportando parte de las necesidades asistenciales. Arzúa señala que este tipo de presiones se producen en distintos centros y pueden hacerse más visibles durante periodos como el verano, cuando las dificultades de cobertura aumentan.

El límite, insiste, debe situarse allí donde la actividad asistencial deja de responder a los objetivos docentes y comienza a utilizar al residente como sustituto de una plantilla insuficiente. «Los residentes pueden formar parte de la solución asistencial, pero no pueden convertirse en la solución estructural a la falta de médicos. La formación MIR no puede convertirse en un comodín organizativo cada vez que faltan profesionales», subraya el presidente de AME.

Para la asociación, el siguiente paso no depende únicamente de que las instrucciones hayan sido modificadas formalmente, sino de lo que ocurra en los cuadrantes y en el día a día de los residentes. Por ahora, AME valora positivamente la rectificación y se mantendrá vigilante para comprobar que se cumple. «Nuestra intención no es generar un conflicto artificial. Si se corrige la situación, perfecto. Pero si lo escrito se retira formalmente y después se sigue aplicando de manera informal mediante presión sobre los residentes, evidentemente tendremos que volver a intervenir. Lo excepcional de Cáceres no es que intentaran cubrir un déficit de plantilla recurriendo a residentes. La cuestión es que esta vez quedó por escrito», concluye Arzúa.

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