Redacción
Un estudio ha evaluado la utilidad de la biopsia líquida para la caracterización molecular del cáncer de vías biliares a partir de los datos de 10.937 pacientes. Posteriormente, sus resultados se validaron en una cohorte de 126 pacientes con colangiocarcinoma metastático o no operable, en los que se compararon los datos genómicos obtenidos mediante biopsia líquida y biopsia de tejido. Ambas técnicas mostraron una concordancia del 83% en la detección de las alteraciones moleculares clínicamente más relevantes. Además, la biopsia líquida estuvo disponible en el 90% de los pacientes, frente al 50% en los que fue posible realizar la secuenciación del tejido.
La investigación, publicado en la revista Clinical Cancer Research, ha sido liderado por un grupo de investigadores del Hospital del Mar Research Institute (HMRIB). El objetivo era demostrar que la biopsia líquida, basada en una simple muestra de sangre, es una alternativa fiable para caracterizar molecularmente estos tumores, ampliando el acceso de los pacientes a la medicina de precisión.
El punto destacado del estudio es la cohorte internacional más grande estudiada, respaldando los resultados
“Biopsia líquida es una alternativa muy útil cuando no se dispone de suficiente tejido tumoral para hacer un estudio molecular completo. Esto permite identificar alteraciones accionables y facilitar el acceso de los pacientes a tratamientos dirigidos”, explica la Dra. Laura Visa, médica adjunta del Servicio de Oncología Médica del Hospital del Mar e investigadora del Grupo de Investigación en Carcinogénesis Gastroesofágica del HMRIB.
La investigación se centró en el cáncer de vías biliares, un grupo de tumores poco frecuente y muy heterogéneos, que pueden originarse en diferentes lugares del árbol biliar, la red de conductos que transporta la bilis desde el hígado hasta la vesícula biliar y el intestino delgado. Según las guías internacionales recomiendan que todos los pacientes con cáncer de vías biliares avanzado se sometan a una caracterización molecular mediante técnicas de secuenciación genómica, que permiten identificar alteraciones susceptibles de tratamientos dirigidos. Pero en estos tumores, obtener una muestra de tejido adecuada es a menudo difícil para su localización en los conductos biliares o en el hígado.
Asimismo, el estudio también muestra que más carga de ADN tumoral circulante se asocia con un peor pronóstico, hecho que sugiere que esta técnica podría aportar información pronóstica relevante. En este sentido, la Dra. Beatriz Bellosillo, responsable de la Unidad de Innovación y Medicina de Precisión de la red dibi y de la Unidad de biopsia líquida del Hospital del Mar, explica que “tanto la carga tumoral detectada en la sangre como la heterogeneidad molecular del tumor se asocian con la supervivencia de los pacientes, sugiriendo su potencial como biomarcadores pronósticos”.






