Redacción
Más de cinco millones de personas viven con migraña en España y más de 1,5 millones presentan su forma crónica, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). A escala mundial, esta enfermedad neurológica afecta a 1.300 millones de personas. Sin embargo, continúa infradiagnosticada y subestimada y su impacto va mucho más allá del dolor de cabeza.
Con motivo del Día Mundial de la Migraña, se pone el foco en la necesidad de aumentar el conocimiento y la comprensión de esta enfermedad, así como de avanzar en su reconocimiento y abordaje.
La migraña afecta especialmente a las mujeres y puede condicionar diferentes ámbitos de la vida cotidiana, más allá de los propios episodios de dolor. Además del dolor de cabeza, puede acompañarse de síntomas como náuseas, sensibilidad a la luz y al sonido o alteraciones visuales y sensoriales.
La migraña puede condicionar distintos ámbitos de la vida cotidiana y su impacto va más allá de los episodios de dolor
En este contexto, Lundbeck impulsa iniciativas como Migraine Doesn’t Wait, con el objetivo de visibilizar la realidad de las personas con migraña. La iniciativa muestra algunas de las dificultades que pueden permanecer invisibles para su entorno y busca favorecer una mayor comprensión de la enfermedad.
A través de historias reales, Migraine Doesn’t Wait refleja situaciones cotidianas a las que se enfrentan las personas con migraña. Entre ellas se encuentran el camino hasta conseguir un diagnóstico, la necesidad de adaptar actividades cotidianas o afrontar el impacto de la enfermedad en el ámbito laboral. También aborda la dificultad de explicar a otras personas lo que supone convivir con una enfermedad que no siempre es visible.
Javier Vieites, director de la Unidad de Negocio de Neuro-especialidades de Lundbeck España, señala que «uno de los principales retos que tenemos por delante es conseguir que la migraña deje de percibirse como un simple dolor de cabeza. Muchas personas conviven durante años con sus síntomas sin darles la importancia que merecen o sin buscar ayuda. Es importante favorecer un diagnóstico adecuado y acompañar al paciente en el manejo de una enfermedad que, aunque no podamos curar, sí podemos cuidar y abordar para reducir su impacto».
«Uno de los principales retos que tenemos por delante es conseguir que la migraña deje de percibirse como un simple dolor de cabeza»
La necesidad de actuar y de evitar la normalización de los síntomas adquiere especial relevancia ante el carácter imprevisible y recurrente que puede presentar la migraña. Para muchas personas, convivir con la enfermedad supone adaptar decisiones y actividades cotidianas ante la posibilidad de sufrir una nueva crisis.
A ello se añaden situaciones de incomprensión en el entorno personal y profesional. La enfermedad puede afectar a la vida laboral tanto por la pérdida de días de trabajo como por la dificultad para mantener el rendimiento durante una crisis.
Un impacto que va más allá del dolor
La carga de la migraña no se limita a los episodios de dolor. La imprevisibilidad de las crisis y los síntomas asociados pueden interferir en las actividades cotidianas y repercutir en las relaciones personales y en el entorno laboral.
Las personas con migraña u otros dolores de cabeza graves pierden, de media, siete días de trabajo o de actividades laborales al año debido a su enfermedad. En el caso de las personas con migraña crónica, el número de días se triplica respecto a quienes presentan crisis menos frecuentes. Además, estos pacientes pueden experimentar poca energía, dificultades emocionales o problemas relacionados con la salud mental, lo que evidencia que las consecuencias de la enfermedad pueden extenderse más allá de los propios episodios.
Las personas con migraña crónica pierden tres veces más días de trabajo o actividad que quienes presentan crisis menos frecuentes
La migraña es una enfermedad neurológica compleja e incapacitante, caracterizada por episodios recurrentes de cefalea intensa, normalmente acompañados de síntomas como náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz o al sonido. Además del dolor, genera una importante carga social y económica. Puede afectar al funcionamiento diario de los pacientes, sus relaciones familiares y sociales, las actividades de ocio, las tareas del hogar y la productividad laboral.
La enfermedad está considerada la principal causa de discapacidad en personas menores de 50 años y la segunda causa de discapacidad a nivel mundial. Los ataques repetidos, junto con el temor constante a una nueva crisis, pueden deteriorar la vida familiar, social y laboral.
A medida que aumentan la frecuencia y la gravedad de las crisis, estas pueden resultar más difíciles de controlar. Este proceso incrementa la carga de la enfermedad y, sin un manejo preventivo adecuado, puede conducir al empeoramiento y cronificación de la migraña.










