“El tratamiento precoz de la dermatitis atópica refuerza la barrera cutánea y puede reducir la sensibilización a alérgenos ambientales y alimentarios”

Dra. Mercedes Escarrer, coordinadora del Grupo de Trabajo de Dermatitis Atópica y Alergia Cutánea de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap)

Nieves Sebastián Mongares
La dermatitis atópica en población infantil tiene una alta prevalencia. Identificarla tan pronto sea posible es esencial para su manejo, ya que con este conocimiento las familias pueden iniciar un correcto cuidado de la piel, protegiéndola y pudiendo prevenir la aparición de brotes. Por ello, en el marco del Día Mundial de la Dermatitis Atópica que tiene lugar cada 14 de septiembre, la Dra. Mercedes Escarrer, coordinadora del Grupo de Trabajo de Dermatitis Atópica y Alergia Cutánea de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap), llama a la comunidad pediátrica a realizar un abordaje integral de esta patología desde el diagnóstico hasta el seguimiento, así como a avanzar en investigación para abordar los desafíos pendientes.

¿Qué prevalencia tiene en la actualidad la dermatitis atópica en pacientes pediátricos? ¿Se han observado cambios en la epidemiología de la misma?
La dermatitis atópica (DA) es una de las enfermedades inflamatorias crónicas de la piel más frecuentes en la infancia. Se estima que afecta aproximadamente al 10-20% de la población pediátrica en los países desarrollados, aunque la prevalencia varía según la zona geográfica y los criterios diagnósticos utilizados. En conjunto, la epidemiología de la dermatitis atópica pediátrica ha evolucionado hacia una mayor prevalencia global, especialmente en países en desarrollo, pudiendo estar vinculada con un modo de vida occidental. También se ha observado una mayor persistencia de la enfermedad más allá de la infancia y un reconocimiento creciente de su heterogeneidad clínica y de su carga de comorbilidades.

“La epidemiología de la DA pediátrica ha evolucionado hacia una mayor prevalencia global, especialmente en países en desarrollo, pudiendo estar vinculada con un modo de vida occidental”

¿Cuáles son los principales síntomas o manifestaciones que deben levantar la sospecha y hacen que los pacientes vayan a consulta?
Se sospecha ante una dermatitis (eccema) con intenso prurito (picor) y carácter persistente o recurrente. La afectación de la piel no tiene unas características específicas de la dermatitis atópica, por lo que su diagnóstico se basa en su asociación a una serie de rasgos clínicos.

¿Cómo es el proceso diagnóstico desde que el paciente llega a atención primaria hasta que se produce la derivación a los especialistas? ¿Qué importancia tiene la detección precoz?
El diagnóstico de la DA es fundamentalmente clínico, no existen pruebas complementarias diagnósticas. La derivación al especialista se suele realizar en casos como: sospecha clínica de alergia alimentaria mediada por anticuerpos IgE, especialmente con reacciones inmediatas; dermatitis atópica moderada grave o de difícil control; falta de respuesta al tratamiento tópico correctamente instaurado o necesidad de tratamiento sistémico o biológico. La detección precoz es muy importante porque permite evitar brotes al explicar a las familias el correcto cuidado de la piel.

¿Qué perfiles profesionales están involucrados en el diagnóstico y manejo de la dermatitis atópica en niños y adolescentes?
Inicialmente es el pediatra de atención primaria y en los casos de derivación se implica el pediatra alergólogo y el dermatólogo.

“El tratamiento de la dermatitis atópica tiene como objetivos reducir el prurito y la inflamación, prevenir los brotes y minimizar los efectos adversos”

¿Cómo es el manejo farmacológico y no farmacológico de la dermatitis atópica en población pediátrica?
El tratamiento de la dermatitis atópica tiene como objetivos reducir el prurito y la inflamación, prevenir los brotes y minimizar los efectos adversos. El manejo debe ser integral, individualizado y escalonado según la gravedad. El manejo no farmacológico se centra en el cuidado de la piel, es muy importante el uso de cremas emolientes y geles de ducha sin jabón para pieles atópicas y cuando existe un brote tratarlo con fármacos que tienen propiedades antiinflamatorias como son los corticoides o inhibidores de la calcineurina tópicos.

¿Cómo definiría el arsenal terapéutico disponible para esta enfermedad? ¿Cómo ha ido evolucionando?
Ha ido evolucionando de forma muy importante, primero con la mejoría de los emolientes que tienen propiedades antiinflamatorias y con los medicamentos tópicos que tienen más efectos a nivel local y menos a nivel sistémico.

¿Cómo avanza la investigación en esta patología? ¿Qué estudios o líneas de investigación abiertas destacaría?
Actualmente disponemos de tratamientos dirigidos contra mecanismos inmunológicos concretos de la enfermedad, entre ellos destacan fármacos biológicos, que han demostrado mejoras significativas en signos, sí­ntomas, calidad de vida y biomarcadores de enfermedad en pediatría, algunos de ellos se pueden utilizar en lactantes.

“Los estudios centrados en la restauración precoz de la barrera cutánea apoyan la hipótesis de que una piel inflamada y disfuncional favorece la sensibilización a alergenos ambientales y alimentarios”

En este sentido, un estudio reflejó que el tratamiento cutáneo precoz para la dermatitis atópica en bebés puede reducir la alergia alimentaria. ¿Qué hallazgos destacaría dentro del mismo y cuál es su relevancia clínica?
Los estudios centrados en la restauración precoz de la barrera cutánea apoyan la hipótesis de que una piel inflamada y disfuncional favorece la sensibilización a alergenos ambientales y alimentarios, por lo que el tratamiento precoz de la dermatitis con la mejora de la función barrera puede reducir esa sensibilización, es decir esa entrada de alérgenos, reduciendo el riesgo de alergia alimentaria y el desarrollo de la marcha atópica.

Con todo lo anterior, ¿cuáles diría que son las asignaturas pendientes u objetivos a perseguir para mejorar el manejo de los pacientes con esta patología?
Los grandes objetivos para mejorar el manejo del paciente pediátrico con dermatitis atópica podrían sintetizarse en seis líneas estratégicas. La primera, diagnosticar antes y estratificar mejor la gravedad. Luego, empoderar a pacientes y familias mediante educación terapéutica. En tercer lugar, controlar la enfermedad de forma sostenida, evitando brotes. También, personalizar el tratamiento, incorporando terapias avanzadas cuando estén indicadas. Por otra parte, medir resultados centrados en el paciente, especialmente prurito y calidad de vida. Y, para finalizar, promover una atención multidisciplinar y equitativa, apoyada en la investigación y la medicina de precisión.

Este enfoque permite pasar de un modelo centrado en el tratamiento de los brotes a otro orientado al control integral y mantenido de la enfermedad, con el objetivo final de mejorar la calidad de vida del niño y de su familia.

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