Fátima del Reino Iniesta
Una llamada del colegio de su hijo cambió la forma en la que Pilar Moreno, enfermera del área quirúrgica de un hospital de Barcelona, entendía el riesgo de las alergias alimentarias fuera de casa. Aquel 6 de febrero de 2020, el niño había comido unos macarrones con pesto y, tras la primera cucharada, había empezado a notar que le picaba la lengua. Después llegó la dificultad para respirar.
Pilar sabía lo que podía significar. Su hijo era alérgico a los frutos secos y a otros alimentos. Habitualmente necesitaba entre 20 y 25 minutos para llegar al colegio en coche. Aquel día tardó 15. «Cuando llegué me estaban esperando en la puerta del cole, con él de la mano», recuerda. Vivían cerca de un hospital. Pilar lo llevó directamente. Había sufrido una anafilaxia grave.
La reacción se resolvió sin consecuencias físicas graves. El susto había pasado, pero antes de dejar atrás aquel episodio su hijo, que entonces tenía 10 años, le dijo algo que se le quedó grabado: «Mami, otra vez no corras tanto, porque si a ti te hubiera pasado algo en el trayecto, no sé quién me hubiera curado».
«No me he agarrado a darle respuesta a qué pasó, sino a buscar una solución»

La primera fue casera: una naranja y un autoinyector de adrenalina. Grabó un vídeo para mostrar cómo administrarlo, lo envió al colegio y se reunió con el centro. También se introdujeron mejoras en el protocolo para los niños con alergias alimentarias.
Pasaron los años, pero aquella idea no desapareció. En el verano de 2025, Moreno volvió a darle vueltas a una pregunta de cómo ayudar a un niño con alergias cuando está lejos de su familia. De ahí nació HERIX, una pulsera de silicona concebida para acompañar al menor en el colegio, un campamento, una excursión o cualquier situación en la que sus padres no estén presentes.
«Hay veces que no veía la luz, pero como el objetivo es muy bueno, he intentado mantenerlo»
La correa incorpora iconos que permiten identificar visualmente sus alérgenos y un código QR. Al escanearlo desde un teléfono se accede directamente a un vídeo locutado y subtitulado. «No necesitas registros, apps, contraseñas ni nada», destaca la enfermera.
El contenido se centra en tres pasos: reconocer una anafilaxia, administrar el autoinyector de adrenalina y llamar al 112. Moreno destaca que HERIX «no es un producto sanitario. Es un producto de apoyo, informativo. Pero no sustituye a lo que te dice el alergólogo».
El vídeo fue elaborado por ella y revisado posteriormente por alergólogos. El proyecto está pensado para menores de 12 años con una alergia ya diagnosticada y que disponen de adrenalina prescrita. Además, existen dos colores de pulsera vinculados a los tipos de autoinyectores contemplados y a sus diferencias de utilización.
«No es un producto sanitario, es un producto de apoyo, informativo»
Pero para Moreno el problema va mucho más allá de llevar algo en la muñeca. «No solo es que exista una pulsera, sino sensibilizar a toda la gente de que existe un riesgo de anafilaxia cuando tienes una alergia», señala. A su juicio, la formación de la comunidad educativa y la existencia de protocolos claros forman parte de la misma respuesta.

Durante el proceso ha recibido asesoramiento de diferentes profesionales y de la Cámara de Comercio de Terrassa. También ha obtenido reconocimientos que han contribuido a dar visibilidad al proyecto. No oculta que avanzar sola ha tenido momentos difíciles. «Hay veces que no veía la luz. Eso es verdad. Pero como el objetivo es muy bueno. He intentado mantenerlo».
«Nos sustituye a lo que dice el alergólogo»
La primera producción alcanzó las 5.000 unidades y las pulseras están disponibles en farmacias desde el 20 de junio de 2026. Las primeras familias ya han empezado a escribirle y a enviarle fotografías de sus hijos utilizándolas.
Uno de esos mensajes tuvo para Moreno un significado especial. Una madre le explicó que había conocido HERIX a través de su alergólogo. «Y pensé. ¡Qué bien! Porque ha llegado a través de la persona profesional que te entiende».
Hoy su hijo tiene 17 años. Han pasado seis desde aquella mañana en la que Moreno recorrió en 15 minutos un trayecto que normalmente le llevaba más de 20. Esta vez llegó a tiempo. HERIX nació precisamente de una convicción que no ha dejado de acompañarla desde entonces, que cuando una anafilaxia ocurre, llegar a tiempo no puede ser la única respuesta.










