Un estudio identifica dos biomarcadores capaces de detectar ateroesclerosis y mejorar la estratificación del riesgo cardiovascular

Los niveles elevados de haptoglobina e inmunoglobulina A2 se asociaron con el doble de riesgo de sufrir eventos cardiovasculares

Redacción
La detección de la ateroesclerosis antes de que aparezcan los síntomas es uno de los principales retos de la medicina cardiovascular. Un estudio realizado por investigadores españoles ha identificado dos biomarcadores en sangre, la haptoglobina (Hp) y la inmunoglobulina A2 (IgA2), que podrían ayudar a detectar la enfermedad y mejorar la estratificación del riesgo cardiovascular.

En esta investigación han colaborado el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), el Instituto de Investigación Sanitaria-Fundación Jiménez Díaz-Universidad Autónoma de Madrid (IIS-FJD-UAM) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CiberCV).

Esta enfermedad puede progresar durante años, e incluso décadas, sin producir síntomas. Sin embargo, la rotura o la erosión de una de estas placas puede desencadenar la formación de un trombo que bloquee bruscamente el flujo sanguíneo hacia órganos vitales como el corazón o el cerebro. Este proceso es el responsable de la mayoría de los síndromes coronarios agudos e ictus isquémicos, lo que convierte a la ateroesclerosis en la principal causa subyacente de mortalidad cardiovascular.

«Resulta muy importante poder identificar la enfermedad en sus etapas más tempranas, para prevenirla antes de que se desarrolle», ha destacado Ana García-Álvarez

Actualmente, la valoración del riesgo cardiovascular se apoya principalmente en factores como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la diabetes, el tabaquismo o la obesidad. Aunque estos parámetros permiten estimar el riesgo a nivel poblacional, presentan limitaciones para identificar de forma precisa qué personas están desarrollando aterosclerosis de manera temprana y silenciosa.

En un estudio previo, los autores demostraron que los niveles elevados de haptoglobina (Hp) e inmunoglobulina A2 (IgA2) eran capaces de detectar la presencia de ateroesclerosis en personas asintomáticas en tres cohortes de pacientes españoles diferentes. El nuevo trabajo, publicado en la revista Journal of the American Heart Association, ha confirmado la capacidad diagnóstica de estos dos biomarcadores en una población de más de 5.000 sujetos norteamericanos del estudio Bioimage.

«La ateroesclerosis es el mecanismo subyacente de la mayoría de las enfermedades cardiovasculares. Estas suponen uno de los mayores problemas de salud a nivel mundial, con un enorme coste para nuestro sistema sanitario. Por ello, resulta muy importante poder identificar la enfermedad en sus etapas más tempranas, para prevenirla antes de que se desarrolle», ha destacado Ana García-Álvarez, primera autora de este estudio e investigadora del CiberCV y en el CNIC.

El estudio ha analizado también el posible valor de esos biomarcadores con fines pronósticos. Al respecto, José Luis Martín Ventura, investigador del CiberCV y del Instituto de Investigación Sanitaria-Fundación Jiménez Díaz-Universidad Autónoma de Madrid, ha señalado que «los niveles elevados de Hp e IgA2 duplican el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, por lo que su análisis puede proporcionar pistas adicionales para comprender la estratificación del riesgo en estos pacientes».

El análisis de ambas proteínas «puede proporcionar pistas adicionales para comprender la estratificación del riesgo en estos pacientes», ha explicado el investigador José Luis Martín

Además, los investigadores destacan que la determinación de ambas proteínas podría ser relativamente sencilla. Jesús Vázquez, investigador principal del Cibercv y del CNIC, señala que se trata de una técnica «relativamente simple, objetiva, reproducible y factible en la mayoría de los hospitales», lo que facilitaría su eventual implementación clínica.

No obstante, los resultados todavía requieren validación antes de plantear su incorporación a la práctica clínica. Los propios autores consideran necesarios nuevos estudios para determinar con mayor precisión el papel de Hp e IgA2 como biomarcadores diagnósticos y pronósticos, así como su contribución a los mecanismos patogénicos de la aterosclerosis.

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