Nieves Sebastián Mongares
El abordaje de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) sigue siendo un desafío desde múltiples perspectivas. En cuanto a incidencia, la Sociedad Española de Neurología (SEN) exponía hace unos meses que estiman que el número de casos experimente un incremento superior al 40% en Europa durante los próximos 25 años. Además, el diagnóstico es complejo y no hay muchas alternativas de tratamiento, aunque en los últimos años se han producido avances en determinados subtipos de la enfermedad.
En este contexto, durante la última edición del Congreso Encals 2026, uno de los principales congresos sobre ELA, se puso el foco en la necesidad de seguir investigando para dar con soluciones en diagnóstico y tratamiento. El profesor Leonard H. van den Berg, presidente del consorcio europeo Encals y uno de los investigadores más relevantes en esta enfermedad, resalta la importancia de la colaboración para avanzar en el abordaje de la ELA.
¿Qué avances y nuevas líneas de investigación presentados en Encals 2026 considera más relevantes para comprender y abordar la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)? ¿Qué temas o hallazgos suscitaron un mayor debate entre los expertos durante el congreso de este año?
El aspecto más importante de esta edición de Encals es que tratamos de fomentar la colaboración entre los investigadores en ELA, especialmente entre las generaciones más jóvenes, a través de un congreso anual. Resulta alentador comprobar que cada año se incorporan más investigadores y ver cómo, a lo largo de tres días, debaten los hallazgos relacionados con las causas y el tratamiento de la ELA, aprenden unos de otros y generan nuevas ideas.
«Tratamos de fomentar la colaboración entre los investigadores en ELA, especialmente entre las generaciones más jóvenes, a través de un congreso anual»
Esta es la única forma de lograr avances reales en la investigación de la ELA. Es muy poco probable que la causa de la enfermedad o un tratamiento eficaz sean descubiertos por un único laboratorio o grupo de investigación. La colaboración entre investigadores del ámbito académico, así como entre la comunidad científica y la industria farmacéutica, es esencial, y en los últimos años hemos observado un aumento significativo de este tipo de cooperación.
¿Qué nuevos conocimientos se han presentado sobre la epidemiología de la ELA? ¿Se han observado cambios relevantes en la incidencia, la prevalencia o las características demográficas de los pacientes en los últimos años?
El número de nuevos pacientes diagnosticados de ELA —es decir, la incidencia— y, en consecuencia, la prevalencia están aumentando, en parte debido al envejecimiento de la población en la mayoría de los países. Sin embargo, incluso después de ajustar los datos por el envejecimiento poblacional, sigue observándose un pequeño aumento de la incidencia que es estadísticamente significativo. No obstante, por el momento, se desconoce la causa exacta de este incremento.
Además cabe destacar que la ELA se presenta en todo el mundo, con una incidencia relativamente similar entre las distintas regiones.
Una de las sesiones se centró en los biomarcadores, incluidos aquellos que podrían detectarse durante la fase presintomática de la enfermedad. ¿Qué sabemos actualmente en este ámbito y hacia dónde se dirige la investigación?
El biomarcador más importante del que disponemos actualmente es uno que refleja el grado de daño de las neuronas motoras: la cadena ligera de neurofilamentos o NfL (neurofilament light chain). La NfL se utiliza cada vez más como una variable de resultado relevante en los ensayos clínicos, lo que supone un avance importante en el campo de la ELA.
«Cada vez más biomarcadores aportan información sobre TDP-43 y se están desarrollando y evaluando tratamientos dirigidos directamente contra TDP-43 y los procesos relacionados con su disfunción»
También estamos asistiendo al desarrollo de un número creciente de biomarcadores que aportan información sobre TDP-43. Se trata de una proteína que, en la ELA, puede presentar una localización anómala, desplazándose del núcleo al citoplasma de las neuronas motoras. Allí contribuye al daño celular y, en última instancia, a la muerte de estas neuronas. Este aspecto es especialmente relevante porque se están desarrollando y evaluando cada vez más tratamientos dirigidos directamente contra TDP-43 y contra los procesos relacionados con su disfunción.
¿Qué importancia tienen la detección y la intervención precoz en ELA? ¿Hasta qué punto se han incorporado estos enfoques a la práctica clínica habitual y qué barreras siguen existiendo?
Un paso importante consiste en aumentar el conocimiento y la sensibilización sobre la ELA. Un mayor conocimiento de la enfermedad puede ayudar a los médicos de atención primaria y a los neurólogos a reconocerla antes, pero también puede permitir que los propios pacientes identifiquen que algo no va bien y consulten más precozmente.
El diagnóstico de la ELA sigue siendo complejo, ya que primero es necesario excluir otras enfermedades que podrían explicar los síntomas del paciente. Por ello, realizamos un esfuerzo considerable para establecer el diagnóstico con el mayor grado de certeza posible, ya que debemos evitar diagnosticar erróneamente a una persona de una enfermedad como esta.
Naturalmente, cuando dispongamos de un tratamiento eficaz para la ELA, es probable que el diagnóstico se realice mucho más rápidamente o, al menos, que los pacientes sean derivados antes a una unidad o centro especializado en enfermedades neuromusculares. Disponer de un biomarcador positivo que permitiera confirmar el diagnóstico de la ELA al 100% sería de gran utilidad, pero actualmente, todavía no existe.
«El diagnóstico de la ELA sigue siendo complejo, ya que primero es necesario excluir otras enfermedades que podrían explicar los síntomas del paciente»
¿Qué progresos se están produciendo en el diagnóstico de la ELA? ¿Estamos más cerca de reducir el tiempo entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico definitivo?
La ELA es cada vez más conocida, y esto sin duda contribuye a mejorar su diagnóstico. Además, existen consultas y unidades especializadas en las que los pacientes con sospecha de ELA pueden ser evaluados rápidamente y realizar las pruebas diagnósticas necesarias en el mismo día. Esto permite llegar al diagnóstico de forma mucho más rápida y eficiente. Por tanto, se están produciendo avances, aunque de manera gradual.
Una vez establecido el diagnóstico, ¿qué abordajes terapéuticos parecen más prometedores, tanto en relación con los tratamientos modificadores de la enfermedad como con las intervenciones no farmacológicas y la atención multidisciplinar?
El tratamiento de las personas con ELA causada por una mutación en SOD1 mediante el oligonucleótido antisentido (ASO) tofersen supone un avance muy importante en lo que puede ser un tratamiento eficaz para la ELA.
En una proporción considerable de pacientes con ELA asociada a SOD1, la progresión de la enfermedad puede ralentizarse significativamente y, en algunos casos, la enfermedad puede estabilizarse o incluso mostrar signos de mejoría. Esto demuestra que la ELA puede ser potencialmente tratable, siempre que seamos capaces de intervenir de forma eficaz sobre el mecanismo patológico subyacente. Por este motivo, el desarrollo de tratamientos dirigidos a otras formas genéticas de ELA resulta especialmente prometedor.
«Estamos en un momento especialmente estimulante para la investigación en ELA, aunque estos avances también requerirán una importante participación y compromiso por parte de los pacientes»
En cuanto a la mayoría de las personas con ELA, que presentan la forma esporádica de la enfermedad, actualmente hay varios estudios prometedores en marcha. Un ejemplo es el ensayo de fase III patrocinado por Ferrer y Prilenia, dirigido a múltiples mecanismos patológicos implicados en la ELA. Se trata de un estudio de fase III amplio y bien diseñado, y esperamos que pueda demostrar capacidad para ralentizar la progresión de la enfermedad.
También existen varios estudios dirigidos contra la proteína TDP-43 mal plegada en las neuronas motoras. Por todo ello, estamos en un momento especialmente estimulante para la investigación en ELA, aunque estos avances también requerirán una importante participación y compromiso por parte de las personas que viven con la enfermedad.
¿Qué papel desempeñan actualmente la genética y la genómica en el diagnóstico, la estratificación y el tratamiento de la ELA?
La genética y la genómica desempeñan un papel esencial en el desarrollo de tratamientos eficaces para la ELA. La posibilidad de actuar directamente sobre los genes causantes de la enfermedad mediante oligonucleótidos antisentido (ASO) es un ejemplo. Por otra parte, la terapia génica resulta muy prometedora y podría permitirnos, en los próximos años, modificar o incluso detener la progresión de la enfermedad.
Soy muy optimista respecto al potencial de este campo en los próximos años.
«La genética y la genómica desempeñan un papel esencial en el desarrollo de tratamientos eficaces para la ELA»
¿Cómo están contribuyendo las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial a la investigación, el diagnóstico, la monitorización de los pacientes y el desarrollo terapéutico en la ELA?
En los últimos años se han realizado importantes inversiones en Europa para desarrollar bases de datos de alta calidad que contienen información clínica detallada. Más recientemente, estas bases de datos se han integrado en una plataforma europea denominada Precision ALS.
El objetivo es integrar los datos clínicos con información genética, estudios de resonancia magnética (RM), antecedentes laborales y residenciales, estilo de vida, dieta y otros factores relevantes.
Las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial desempeñarán un papel esencial para integrar todas estas fuentes de información y permitir extraer de ellas conocimiento clínico y científico relevante.
«El principal obstáculo en investigación sigue siendo la falta de financiación para realizar investigación de alta calidad sobre las causas y el tratamiento de la ELA»
¿Cuáles son los principales retos que siguen dificultando el progreso de la investigación en ELA y la traslación de los descubrimientos científicos a la práctica clínica?
El principal obstáculo en investigación sigue siendo la falta de financiación para realizar investigación de alta calidad sobre las causas y el tratamiento de la ELA. En campos como el cáncer, las enfermedades autoinmunes o las enfermedades infecciosas, cada vez observamos con mayor frecuencia cómo los descubrimientos científicos se traducen en tratamientos eficaces. Sin embargo, debido a que durante mucho tiempo la ELA fue una enfermedad poco comprendida, históricamente se ha invertido demasiado poco en su investigación.
Esperamos que esta situación cambie y que ello nos permita acelerar los avances y reducir la distancia respecto a otras áreas de la investigación médica.
A la luz de los avances presentados en esta edición, ¿cuáles deberían ser las principales prioridades de investigación y atención clínica durante los próximos años para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de las personas con ELA?
No existe un único tipo de investigación ni un tema concreto que destaque por encima de todos los demás. Toda investigación es valiosa, siempre que sea de alta calidad. Necesitamos diferentes tipos de investigación y distintos perfiles de investigadores para poder avanzar. La clave reside en la colaboración entre diferentes especialidades y precisamente este es también uno de los principales objetivos del congreso anual de Encals.







