Juan León García (Córdoba)
El conjunto de las casi mil empresas (933, el 92%, pymes) que componen el sector de la tecnología sanitaria en España revierten, de media, un 7% de su facturación anual a innovación. Lo que convierte a esta actividad económica como la que más recursos destina a I+D+i dentro de la economía española, por delante de otras industrias punteras, como la farmacéutica o la tecnológica, según se desprende de los últimos datos ofrecidos este miércoles por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, durante el seminario de periodistas que organiza anualmente, en esta ocasión en la ciudad de Córdoba.
Y hablar de innovación en estos tiempos supone vincularlo, de manera casi automática, al desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial (IA), una tecnología que, para el secretario general de la patronal, Pablo Crespo, “es una de las grandes oportunidades que tenemos y vamos a tener” dentro de los sistemas sanitarios.
Sin embargo, al mismo tiempo ha advertido de que la IA, “como toda tecnología, aporta valor si se usa en condiciones de seguridad”. La Unión Europea (UE) cuenta con directivas que, para Fenin, cumplen las condiciones adecuadas para el desarrollo y la implementación de la IA en los sistemas sanitarios. El reto no es ese, añade Crespo, sino que se integre “en condiciones de seguridad” teniendo en cuenta que esta tecnología requiere de un tratamiento normativo “distinto al de un marcapasos o una prótesis de rodilla”.
El sector registró en 2025 hasta 167 patentes, un 14% más que en 2023 y un 94% más que las presentadas en la última década
Un punto cada vez más necesario en paralelo a la extensión de estas soluciones de IA por parte de los profesionales. Contar con mecanismos de control y gobernanza que se basen “en datos seguros” y garanticen la protección de los pacientes es, precisamente, uno de los objetivos del tejido legislativo confeccionado por las instituciones europeas, cuya trasposición ya se ha aplicado en España. Crespo no se olvida tampoco de que prácticamente todos los hospitales del Estado cuentan con algún sistema basado en IA. Y que, de cara a los que están en desarrollo, debería prevalecer “que todos los pilotos y proyectos de IA cumplan la regulación”. Lo que aportará, refuerza, la confianza en estas iniciativas por parte de los pacientes, al tiempo que reduce “inseguridades y problemas”.
En un sistema sanitario cada vez más tensionado por la escasez de profesionales y el aumento en la demanda, el tejido de empresas de tecnología sanitaria orienta “mucha de la innovación” a algoritmos de IA, pero también a dispositivos diagnósticos y herramientas de prevención.
Hecho que queda registrado en el número de patentes que registró el sector en 2025: 167, “lo que se traduce en que las ideas se acaban llevando al mercado”, y dicho de otra manera, un aumento del 14% en el total de patentes registradas respecto a 2023. Extrapolado a la última década, ese incremento es del 94%. A ello se suma otro rasgo característico de la protección de las ideas que nacen en España: y es que las patentes de origen español llegan, de media, a 2,74 países, según el informe de Fenin. Lo hacen, sobre todo, en los mercados donde ya está asentado, como son el resto de los socios comunitarios y en Estados Unidos, con una cultura integrada que pondera más la calidad que el precio.
Reclamaciones en la recta final de legislatura
La actualización del estado del sector ha servido también para poner sobre la mesa otras de las reivindicaciones tradicionales que impulsa la patronal de una actividad económica que facturó 17.700 millones de euros en 2025, entre los 12.700 millones en España y los 4.955 millones en exportaciones. Por cada euro que representa, esta industria retorna 1,27 euros al PIB español.
A pesar de estos datos, el secretario general de Fenin advierte que hace falta mejorar líneas rojas que marcan el devenir de la industria. La primera que menciona es la compra pública basada en valor, con la reclamación histórica de limitar la ponderación del precio dentro de las licitaciones públicas a un 20% del total del baremo, para que así tengan más importancia otros parámetros como la calidad. Para Crespo, su repercusión se verá en incentivos como mayor inversión privada y más dinamismo de las empresas de tecnología sanitaria en los concursos públicos.
El 20% de las empresas del sector presentó en 2025 resultados negativos como causa de los sobrecostes derivados del contexto geopolítico
Otro de los puntos que preocupa a Fenin es la indexación de los contratos, que cobra aún mayor importancia debido al contexto geopolítico que se vive en los últimos años y que han elevado la factura de producción y adquisición de materias primas de las compañías, pero cuyos sobrecostes “no se han podido compartir con las administraciones sanitarias”. De esta coyuntura también hay datos: una de cada cinco empresas del sector presentó resultados negativos en 2025. Asimismo, recuerda que desde la propia CEOE se ha aprobado que la indexación de los contratos públicos se actualice de forma general.
De cara a garantizar la viabilidad de la industria, Crespo señala la reducción del IVA de los productos que fabrican, ahora mismo considerados a nivel fiscal como artículos de lujo y gravados con un 21%. “Esto supone a veces una barrera infranqueable para personas con pocos recursos”, avisa. En paralelo, la UE ya flexibilizó las reglas en este sentido para que los Estados miembros puedan reducir el IVA y hacer más accesible la tecnología. “No es razonable que sigamos a ese porcentaje, y tampoco es razonable que los recursos de los sistemas sanitarios vayan a pagar IVA en lugar de invertirse en innovación”, concluye.








