Patricia Durán Carrasco
Minimizar los errores, buscar la máxima eficiencia y seguridad, y acortar los tiempos para que un nuevo tratamiento llegue a los pacientes son los objetivos de la evaluación de tecnologías sanitarias. Este procedimiento se basa en ensayos clínicos, en la práctica clínica real y, sobre todo, en la perspectiva del paciente, fundamental para enfocar las herramientas. A través del Curso ‘Novedades en la actualización de tecnologías sanitarias’, organizado por el Foro Español de Pacientes (FEP) y celebrado de manera online el pasado miércoles, Esther García Carpintero, directora de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), analizó la participación del paciente en este proceso y explicó cómo se elabora el informe de evaluación y las claves de las normativas europea y española.
García recordó a los asistentes que los pacientes “pueden aportar sus ideas y valoraciones sobre las herramientas analizadas”. Esta participación permite reducir el error sistemático y obtener resultados más fiables al incorporar la experiencia de un mayor número de pacientes. Las evaluaciones incluyen su perspectiva, además de tener en cuenta sus preocupaciones, los efectos secundarios, las posibilidades de acceso, la facilidad de uso de la tecnología y su impacto en la vida cotidiana. “Esta participación permite incluir en la evaluación las experiencias reales sobre la tecnología”, añadió.
La participación de los pacientes ayudan a centrar las evaluaciones a las necesidades reales del sistema sanitario
Sin embargo, García señaló que, en ocasiones, las agencias de investigación tienen dificultades a la hora de conseguir pacientes que quieran colaborar, como consecuencia a la falta de respuestas de algunas asociaciones, una situación que, según explicó, puede estar relacionada con el desconocimiento del procedimiento y su finalidad.
En este contexto, Beatriz Dueñas, responsable de Desarrollo de Proyectos del FEP, manifestó la necesidad de “un registro de asociaciones de pacientes para facilitar el acceso a estas evaluaciones”, una idea similar a la que contempla la Ley de Organizaciones de Pacientes aprobada este junio en Consejo de Ministros y actualmente en tramitación parlamentaria; así como de impulsar más acciones formativas para dar a conocer el procedimiento de evaluación de tecnologías sanitarias entre las asociaciones y la forma de acceder a ellas.
Actualmente, los pacientes que deseen participar en estas evaluaciones deben hacerlo a través de una asociación, que se pondrá en contacto con alguna de las agencias implicadas en el proceso. La agencia trasladará al Ministerio de Sanidad los datos de contacto de la asociación para incluirlas en sus listados.
Normativa de la evaluación de tecnologías sanitarias
Durante el curso también se abordaron los marcos normativos europeo y español en esta materia. El Reglamento (UE) 2021/2282, relativo a la evaluación de las tecnologías sanitarias (ETS), busca armonizar la evaluación clínica en toda la Unión Europea con el objetivo de mejorar el acceso temprano a la innovación, evitar duplicidades entre los Estados miembros, aumentar la calidad y la transparencia y optimizar los recursos destinados a estas evaluaciones.
Las normativas europea y española regulan la evaluación de tecnologías sanitarias para evitar duplicidades en los procesos y acelerar su adopción en el mercado sanitario
Por su parte, el Real Decreto 415/2026, aprobado el 27 de mayo de 2026, se centra en la evaluación no clínica, que analiza no solo la eficacia y la seguridad de las tecnologías, sino también su impacto económico, social, ético, organizativo y ambiental. Uno de los aspectos más relevantes de esta normativa es la participación sistemática de la sociedad civil en las distintas etapas de la evaluación. Esta incorporación permite valorar cuestiones como la usabilidad de las tecnologías, su facilidad de uso y las barreras de accesibilidad que puedan condicionar el éxito de un tratamiento.
Los pacientes están representados en el Consejo de Gobernanza, concretamente en el Grupo de Adopción, en el que también participan profesionales sanitarios, especialistas en economía de la salud y organizaciones de consumidores.








