Redacción
La crisis humanitaria que vive Somalia es, para las voces que están alertando de la situación allí, una de las peores hambrunas que se avecinan en más de una década. La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha alertado este jueves del papel que juega la atención primaria como dique para evitar que la falta de alimentos se convierta en una catástrofe y se cobre miles de vidas de niños y niñas.
Por eso, ha reclamado a los donantes agencias de la ONU y autoridades sanitarias que restablezcan y amplíen el tratamiento nutricional en el ámbito de la atención primaria. Una medida fundamental si se quiere evitar tensionar aún más la atención hospitalaria, que han recordado, debe ser “solamente el último recurso”.
La situación es bien distinta, con servicios sanitarios y nutricionales de proximidad cerrando por toda la región de Mudug, en el centro de Somalia. Este hecho repercute en los niños, al quedarse sin sus tratamientos cercanos y, como consecuencia, ingresan en los hospitales cuando están en una situación extremadamente crítica.
La organización humanitaria ha registrado un aumento exponencial de la atención a estos pacientes desde principios de este abril. MSF apoya una unidad de hospitalización para la desnutrición ubicada en el Hospital Regional de Mudug, en la región de Galkayo, que dispone de 28 camas. En este tiempo, ha funcionado por encima de su capacidad. En apenas un mes, en mayo, había dos niños por cada cama disponible.
Los niños no solo están desnutridos sino que padecen enfermedades graves, como neumonía, sarampión o difteria, lo que dificulta el tratarlos y aumenta el riesgo de muerte, alerta el coordinador de proyectos de MSF en Somalia
“Cuando estos niños llegan hasta nosotros, no solo están desnutridos. Además, padecen neumonía, sarampión o difteria, lo cual dificulta mucho más el tratamiento y aumenta el riesgo de muerte”, ha afirmado Emmanuel Omale, coordinador de proyectos de MSF en Somalia.
De ahí que Omale haga un alegato para que se destinen esfuerzos en restablecer la red de centros de salud de la zona. “No llegan tarde porque sus familias hayan esperado hasta el último momento para traerlos. Llegan tarde porque no cuentan con atención médica cerca de sus casas. Una sala de hospitalización es el último eslabón de una cadena. No puede sustituir al resto”, ha advertido el sanitario.
En la primera mitad de año, MSF ingresó a 1.389 niños para que recibiesen tratamiento por desnutrición aguda y por complicaciones médicas. Más de la mitad (809) presentaban desnutrición aguda severa. Entre mayo y julio, 1.322 niños comenzaron el tratamiento ambulatorio de desnutrición. En ese mismo periodo de 2025, fueron 788. Es decir, este año ha crecido la población a atender en casi el 60%.
El impacto de recortar en cooperación
El plan de respuesta humanitaria de Somalia se redujo a 852 millones de dólares para 2026 y, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), en julio aún no se había financiado ni siquiera un tercio de dicho importe.
Asimismo, el Programa Mundial de Alimentos ha recortado la ayuda alimentaria de emergencia a la que accedían más de dos millones de personas, con lo que ahora está disponible para poco más de 600.000. Al mismo tiempo que han cerrado más de 70 centros de salud en el estado federado de Puntlandia, que comprende la parte norte de la región de Mudug. Como las precipitaciones han estado muy por debajo de la media histórica, las familias de esta zona, cuya subsistencia se basa en el pastoreo, se han desplazado en busca de agua y pastos.
Es decir, que están aún más lejos de los centros de salud que siguen en funcionamiento. Por todo ello, la ONG exige a quienes pueden contribuir a revertir esta situación con su apoyo económico y logístico a que amplíen el tratamiento nutricional al ámbito de la atención primaria. De tal forma que se disponga de tratamientos hospitalarios y ambulatorios “eficaces” contra la desnutrición aguda en condiciones de proximidad, y que el suministro de alimentos terapéuticos listos para el consumo y de medicamentos básicos sea “ininterrumpido”.
La ONG exige a quienes pueden contribuir a revertir esta situación con su apoyo económico y logístico a que amplíen el tratamiento nutricional al ámbito de la atención primaria
MSF ha incidido en que el perfil de familia que busca ayuda es de un familiar de un niño en grave estado de desnutrición que ya había buscado atención médica previa, antes de llegar al hospital. “De los once niños ingresados por primera vez durante una de las semanas de junio, diez ya habían acudido a algún centro de salud más cercano a su domicilio. Sus familiares tuvieron que llevarlos al hospital apoyado por MSF porque allí no había medicamentos ni leche terapéutica, o porque su hijo no mejoraba”, alerta la organización humanitaria.







