Redacción
Las tendencias recientes de cobertura de vacunación infantil son negativas en la mayoría de países de la Unión Europea (UE), según un estudio publicado en The Lancet Regional Health–Europe que analiza la evolución de siete vacunas infantiles en los 27 países de la UE entre 1980 y 2024. De las 183 combinaciones entre país y vacuna analizadas, 128 presentaron una evolución positiva a largo plazo, pero el análisis de los periodos más recientes mostró una evolución negativa en 110 casos.
El análisis, realizado a partir de las estimaciones de cobertura de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef incluyó las vacunas frente a difteria, tétanos y tos ferina (DTP), hepatitis B, Haemophilus influenzae tipo b, poliomielitis, neumococo, sarampión y rubéola. La mayoría de los descensos recientes comenzaron entre 2019 y 2022, coincidiendo temporalmente con la pandemia de covid-19.
En 2024, solo 71 de las 183 combinaciones país-vacuna alcanzaban una cobertura del 95% o superior, mientras que otras 62 se situaban entre el 90% y el 95%. Las tendencias negativas fueron especialmente frecuentes para Haemophilus influenzae tipo b, poliomielitis y DTP. Además, 17 países de la UE presentaron una evolución negativa reciente en cuatro o más vacunas.
En 2024, solo 71 de las 183 combinaciones país-vacuna alcanzaban una cobertura del 95% o superior, mientras que otras 62 se situaban entre el 90% y el 95%
En España, el estudio identifica una evolución negativa reciente en seis de las siete vacunas analizadas, mientras que solo una presenta una evolución positiva. El Dr. Jaime Jesús Pérez Martín, especialista en medicina preventiva y salud pública, subdirector general de Salud Pública de la Región de Murcia y presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), ha destacado que estos resultados deben interpretarse junto con los niveles absolutos de cobertura.
En declaraciones al Science Media Centre España, el preventivista señala que «el estudio es de buena calidad, pero es discutible su objetivo. Evalúa tendencias, pero esas tendencias no las marca con un valor específico, sino teniendo en cuenta si consigue la significación estadística, lo cual puede ser poco relevante». A su juicio, «se deberían haber tenido en cuenta no solo las tendencias, sino también los valores absolutos de cobertura en la evaluación».
Además, ha señalado que los resultados encajan con la evolución observada durante la pandemia y el periodo posterior: «El final del estudio coincide con la pandemia y el periodo pospandémico, periodos en los que, en general, se ha observado un pequeño descenso de coberturas en parte debido a la priorización de la vacunación covid-19 y, posteriormente en algunos casos, por un posible aumento de reticencias vacunales».
Dr. Pérez Martín: «con la pandemia y el periodo pospandémico se ha observado un pequeño descenso de coberturas en parte debido a la priorización de la vacunación covid-19 y por un posible aumento de reticencias vacunales»
El Dr. Pérez ha apuntado también a varios factores que pueden condicionar la interpretación de una serie temporal de 45 años. Durante este periodo, muchas de las vacunas analizadas se incorporaron progresivamente a los calendarios nacionales, por lo que parte de los incrementos iniciales puede estar relacionada con la introducción de estas vacunas en los calendarios y no únicamente con una mejora general de las coberturas.
A su vez, ha indicado que los sistemas utilizados para calcular las coberturas han cambiado: «Hace décadas no era raro que las coberturas vacunales se calcularan teniendo en cuenta el total de dosis distribuidas que se dividían entre los niños existentes». Actualmente, los sistemas de registro permiten estimar la cobertura a partir de los niños realmente vacunados respecto al total, lo que proporciona una medición más precisa y puede afectar a la comparación de los datos a lo largo del tiempo.
Por otra parte, apunta también los cambios en los calendarios vacunales. En el caso de España, la tercera dosis de algunas vacunas analizadas ha pasado de administrarse a los seis meses a hacerlo a los 11 meses. «Es conocido que las vacunas en los bebés de mayor edad tienen menor cobertura», ha apuntado. Por ello, considera que este factor también debería tenerse en cuenta al interpretar las tendencias.
El Dr. Pérez ha destacado que los resultados deben servir para mantener la vigilancia sobre los programas de vacunación
A su vez, ha destacado que los resultados deben servir para mantener la vigilancia sobre los programas de vacunación, pero sin analizar las tendencias de forma aislada. «Las tendencias son interesantes, pero siempre evaluadas junto a la cobertura real frente a cada una de esas vacunas y no solo frente a la tendencia».
Y ha resaltado que las coberturas en España continúan siendo buenas, aunque apunta a la necesidad de seguir mejorándolas. «Aquellos valores que están en 94 y 92 sería deseable que se alcanzasen valores por encima del 95%». Para el Dr. Pérez, los resultados deben servir como un «aldabonazo» para mantener la vigilancia tanto de las coberturas como de su evolución.







