Gema Maldonado Cantero
La modificación de la prioridad de pacientes que esperaban una operación quirúrgica en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid ha situado el foco en la gestión de las listas de espera. Según sindicatos y organizaciones de pacientes, las prácticas de hospitales y consejerías para mejorar la realidad de los accesos a consultas de especialistas o intervenciones quirúrgicas no es algo desconocido.
«Nos han trasladado prácticas parecidas de muchos sitios. Quizá no con la evidencia que tiene la situación del Ramón y Cajal», señala a iSanidad el portavoz de la asociación Médicos Unidos por Sus Derechos, Samuel García Rubio, que apunta que «trucos y apaños hay múltiples». Describe situaciones en las que se registra el tiempo de espera para una primera consulta con una especialidad como traumatología desde que se solicita en atención primaria hasta que hay una primera respuesta a la petición de derivación. «Se contabiliza el tiempo hasta la respuesta no presencial, no hasta la valoración de paciente por el especialista».
«Trucos y apaños, hay múltiples», apunta el portavoz de Médicos Unidos por Sus Derechos, Samuel García Rubio: «nos han trasladado prácticas parecidas de muchos sitios»
Otra forma de evitar el abultamiento de las listas de espera pasa por poner barreras a la oferta de una prestación sanitaria. «Por ejemplo, que a partir de cierta edad no se haga una resonancia magnética cerebral porque no aporta valor. Pero lo decide un gestor, no lo decide un médico«, expone el portavoz de MUD. Estas prácticas se comentan, pero es complicado que se denuncien por miedo a represalias. «A quien quiere denunciar una conducta no apropiada se le presiona o se le machaca», lamenta García Rubio.

En la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) no tienen constancia de que este tipo de prácticas sean habituales ni reciben denuncias de médicos que se encuentren en situaciones parecidas, pero tampoco les resulta algo extraño. «Yo no conozco que esto sea una práctica conocida. Ahora bien, como médico desde hace mucho tiempo, los gestores hacen un máster para maquillar, hacer lifting y missing [esconder] en las listas de espera», afirma su presidente, Miguel Lázaro.
Miguel Lázaro (CESM): «Los gestores hacen un máster para maquillar, hacer lifting y missing [esconder] en las listas de espera»
«Sabemos que es algo que hacen prácticamente todos los centros para ocultar datos negativos a la consejería», aseveró la secretaria general de Amyts, Ángela Hernández, nada más conocerse el caso de Madrid. Pero el sindicato es consciente de que «no es algo privativo y un problema específico de la Comunidad de Madrid». «Nos tememos que es algo que hacen muchas consejerías para ocultar datos al Ministerio».
El caso del Ramón y Cajal no les resulta sorprendente, pero es el que ha salido a la luz y ha llevado al Ministerio de Sanidad a poner de nuevo en el foco uno de sus objetivos desde la llegada de Mónica García al cargo: modernizar la normativa que regula el tratamiento de la información sobre las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud. En febrero de este año inició la tramitación del nuevo Real Decreto para unificar y actualizar criterios y parámetros sobre sobre consultas externas, pruebas diagnósticas y terapéuticas e intervenciones quirúrgicas.
El Consejo Interterritorial pidió en julio una nueva revisión de un documento con indicadores y criterios comunes para modernizar las listas de espera en cuya elaboración habían participado todas las CC.AA

Desde abril de 2024 un grupo de trabajo formado por las comunidades y el Ministerio comenzó a trabajar en este cambio. Su labor se ha centrado en analizar y decidir los criterios comunes y nuevos indicadores, que concretaron en un documento que debía aprobar el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) el pasado mes de julio. Pero las comunidades optaron por no darle el visto bueno, pese a que habían participado en su elaboración. Consideraron que la medición de las listas de espera tienen «gran complejidad técnica» y que el documento requería «un análisis riguroso y el máximo consenso». Así que pidieron lo que estudiase la Comisión Delegada del CISNS, un órgano técnico.
Fuentes del Ministerio de Sanidad señalan que esta petición lo que hizo fue ralentizar un proceso del que las comunidades habían formado parte. «El Ministerio aceptó esa petición. Ahora no parece razonable volver a utilizar la necesidad de más trabajo técnico como argumento para seguir aplazando una decisión», apuntan desde el departamento que encabeza Mónica García. El documento está pendiente de volver al Consejo Interterritorial para su aprobación.
Fuentes del Ministerio de Sanidad señalan que esta petición lo que hizo fue ralentizar un proceso del que las comunidades habían formado parte
Transparencia para evitar maquillajes
¿Qué se puede hacer acabar con las operaciones de maquillaje sobre las listas de espera para ocultar los retrasos en los sistemas sanitarios autonómicos? Para el profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública José Martínez Olmos, la solución está en «la transparencia para el paciente, para el médico responsable de ese paciente y para los gestores». El profesor, también exsecretario general de Sanidad con una larga experiencia en política sanitaria, explica que la falta de transparencia actual «permitiría que personas que están en lista de espera no esté en el registro».

«El cambio fundamental en la gestión de listas de espera tiene que hacer posible que cuando un paciente recibe la indicación médica de una prueba diagnóstica o de una indicación quirúrgica automáticamente sepa en qué lugar de la lista está y cuánto se prevé que va a esperar». Una información clara y que «tiene que ser dinámica». «Puede ser que la situación clínica de una persona se agrave y pase a ser preferente o al contrario. Ese cambio lo tiene que hacer el médico y tiene que quedar la huella de qué se ha hecho y por qué. De esa manera también el gestor puede ver cómo está evolucionando la lista de espera».
Para el profesor José Martínez Olmos la solución está en «la transparencia para el paciente, para el médico y para los gestores» y una evaluación independiente
Las comunidades autónomas son las encargadas de registrar y facilitar al Ministerio de Sanidad sus datos. Un sistema público y transparente hace más compleja cualquier manipulación, pero el Dr. Martínez Olmos también apuesta por una evaluación externa del sistema. «Un órgano que evalúe la lista de espera de manera independiente, aunque sea del propio Gobierno, y que sea el responsable de dar esa información global. Eso evitaría al 100% las posibles manipulaciones». El experto aclara que este cambio corresponde al Ministerio de Sanidad sin tener que contar con la aprobación del Consejo Interterritorial.

Para CESM y MUD la transparencia es también la clave. Pero apuntan a la precariedad laboral y la infrafinanciación del sistema sanitario como cuestión de fondo. «El problema es la carencia relativa de médicos; eso genera un cuello de botella y hace un sistema público débil», expone Samuel García.
Para CESM y MUD la transparencia es también la clave
El peor funcionamiento de la sanidad pública «con condiciones de trabajo peores para los médicos», lleva al incremento de seguros privados, con empresas que «se especializan en una modalidad de asistencia infinitamente más barata que tratar: el diagnóstico». Estos pacientes saben qué tienen y qué necesitan para tratarse «antes de lo que le toca al resto de la ciudadanía y tienen una entrada por una vía acelerada al sistema público, que es al final que que va a tratar. Esto genera una inequidad brutal», afirma.
Las huelgas intermitentes de médicos en los últimos meses han venido a agravar el problema. «Ha disparado las listas de espera de todas las comunidades autónomas con más de 3,3 millones de pacientes cuyas pruebas se han retrasado, su consulta se ha retrasado o su operación ha sido desprogramada», afirma el presidente de CESM. Los sindicatos médicos tiene convocada una huelga indefinida a partir del 28 de octubre, una situación que sumará nuevos retrasos a los ya existentes.






