«La cirugía guiada permite reducir los tiempos quirúrgicos a la mitad en algunos casos y nos ayuda a ser mucho más predecibles»

Dr. Samuel Oliván, cirujano oral y periodoncista, subraya el valor de la cirugía guiada para abordar procedimientos mínimamente invasivos, simplificar protocolos y mejorar los resultados de los tratamientos

Pablo Malo Segura
La cirugía guiada ayuda a reducir la distancia entre la planificación virtual y la ejecución clínica, mejorar la precisión y anticipar aspectos clave del tratamiento antes de intervenir al paciente. «La cirugía guiada permite reducir los tiempos quirúrgicos a la mitad en algunos casos y nos ayuda a ser mucho más predecibles«. Así lo explicó Samuel Oliván, cirujano oral, periodoncista y director del Máster de Periodoncia de La Salle en Madrid, en el marco de su masterclass Principios de cirugía guiada y flujo digital, celebrada en DS World Madrid 2026. En ella, abordó las claves de la planificación prostodónticamente guiada, el flujo digital y la transferencia de esa planificación a la cirugía. Tras ello, atendió a iSanidad para resumir las claves de la sesión.

¿Qué aporta hoy la cirugía guiada frente a la cirugía convencional en términos de precisión, predictibilidad y seguridad clínica?
La cirugía guiada, a día de hoy, supone un cambio en la forma de trabajar. Permite acortar la distancia entre lo que nosotros planificamos y lo que realmente ejecutamos. Con la cirugía guiada hacemos una planificación previa del paciente. Tenemos un paciente virtual, con el STL y el CBCT, y podemos trabajar y estudiar el caso de antemano: conocer la restauración antes, la colocación de los implantes y cómo vamos a llevar esos implantes a la cirugía en nuestro paciente.

Por tanto, la cirugía guiada aporta planificación, diagnóstico y precisión. En términos de predictibilidad, son cirugías mucho más reproducibles. Se planifica la cirugía antes de manera virtual, en el ordenador, y luego se puede hacer realidad en el paciente.

«En términos de predictibilidad, son cirugías mucho más reproducibles»

En la masterclass ha destacado la importancia de la planificación prostodónticamente guiada. ¿Por qué es importante definir el resultado protésico antes de decidir la posición del implante?
A día de hoy es básico. Vivimos en una odontología de alta demanda estética. Si definimos primero la posición y la restauración, conocemos perfectamente la anatomía y la oclusión y podemos hacer cambios en la dimensión vertical, en la oclusión de los pacientes y en la morfología, y después trasladar todo eso a la posición de un implante.

En un caso de estética, por ejemplo, sabiendo cuál va a ser la restauración final, entiendo dónde tengo que colocar ese implante. Y entendiendo dónde lo coloco, sé si tengo que hacer, por ejemplo, aumentos óseos o regeneraciones de tejidos blandos.

También ocurre en rehabilitaciones completas, full-arch, en las que cambiamos totalmente la oclusión. Cuando cambias la forma de diagnosticar y de planificar, cambia el planteamiento. Antes poníamos el implante y ahí colocábamos el diente. Ahora colocamos primero el diente, sabemos que ese diente va a ocluir o podemos cambiar la oclusión, y a partir de ahí diseñamos. Es fundamental, sobre todo, en casos estéticos y complejos.

La integración de CBCT, escaneado intraoral y archivos STL-DICOM es fundamental en el flujo digital. ¿Cuáles son los principales factores que pueden comprometer la precisión de este proceso?
El workflow digital es una secuencia de pasos, no un paso único. Tenemos la toma de registros, el CBCT, el escaneo intraoral y después tenemos que diseñar las férulas. Hay muchos pasos y el principal problema es que introduzcamos algún error en cualquiera de las fases.

Esos errores son acumulables y posteriormente pueden producir problemas de precisión y desviaciones en nuestras férulas. Con el CBCT, por ejemplo, sabemos que no todos tienen la misma precisión ni la misma calidad. Tampoco es lo mismo hacer un CBCT a un paciente edéntulo que a un paciente con dientes, ni que el paciente se mueva o no se mueva durante la adquisición, porque eso genera imprecisiones. Tenemos que saber definir exactamente las estructuras y comprobar que estén bien definidas.

Lo mismo ocurre con el escaneado intraoral. Podemos introducir muchos errores en pequeños pasos que incluso pueden pasar desapercibidos. No es lo mismo escanear dientes, donde tenemos referencias estables, que a un paciente edéntulo, donde es mucho más difícil. La humedad en la boca también puede afectar y, si hacemos muchas pasadas, el escaneo intraoral no es fiable.

Después tenemos que alinear el CBCT con el escaneo intraoral y juntar toda esa información. También puede haber fallos en el alineado. Normalmente los usuarios hacen alineados automáticos, pero hay que corroborar que sean precisos y estén bien hechos. Si el CBCT está mal, introduces errores en el fresado; si el escaneado está mal, introduces errores a la hora de colocar la férula. Hay que ser detallista, verificar cada paso y comprobar que está bien realizado.

«En los casos full-arch, donde hacemos rehabilitaciones completas, en mi día a día ha sido un cambio absoluto»

¿Qué aspectos son determinantes en el diseño y uso de una férula quirúrgica para que la planificación digital se transfiera correctamente a la cirugía?
Hay diferentes factores. Para que podamos transferir nuestra planificación correctamente al paciente, la férula tiene que estar bien realizada. Tiene que ser estable, completa y extendida, y mantenerse bien adaptada durante toda la cirugía. Tenemos que verificar esa adaptación.

Cuando ponemos la férula en la boca del paciente debe tener ventanas que permitan comprobar el ajuste. Además, durante el trabajo quirúrgico y el protocolo de fresado, la férula nos tiene que permitir trabajar, no debe bascular y debe mantenerse bien adaptada, porque cualquier movimiento puede producir cambios.

También tenemos que pensar en la fijación con pines, en diseñarla con buenas retenciones, ventanas para comprobar el ajuste y anillas que nos permitan trabajar. Hay que tener en cuenta la apertura oral del paciente porque, si tenemos una férula muy grande, quizá no podamos introducir adecuadamente el instrumental y fresar. También son importantes aspectos relacionados con la fabricación física de la férula: qué resinas utilizamos, si la fresamos o si la imprimimos. Todos esos detalles van a ser importantes a la hora de la cirugía.

¿En qué tipos de tratamientos considera que el flujo digital aporta más ventajas al profesional y al paciente?
Hablamos de precisión, de predictibilidad y de poder conocer los resultados, saber lo que voy a realizar antes de hacerlo realmente en el paciente. Son como los planos del arquitecto: permiten saber todo lo que voy a hacer para luego ejecutarlo.

En los tratamientos que requieren algún tipo de complejidad aporta mucho. Por ejemplo, en cirugías de implantes inmediatos en el sector estético, el implante tiene que estar colocado en una posición específica y tenemos que conseguir que quede suficientemente sumergido. Si queremos que esté 3 milímetros por debajo del hueso, esa precisión me la da la cirugía guiada. Si tiene que quedar localizado ligeramente a palatino porque tengo que hacer una regeneración, esa posición me la da la guía.

«Son como los planos del arquitecto: permiten saber todo lo que voy a hacer para luego ejecutarlo»

También en protocolos de carga inmediata. Si previamente puedo diseñar las prótesis con mi laboratorio y ya sé dónde van a quedar exactamente colocados los implantes y los pilares, el laboratorio puede confeccionarme las prótesis que voy a llevar al paciente en el momento de la cirugía. Esto reduce mucho los tiempos de cirugía y simplifica el trabajo de quirófano.

Y, en los casos full-arch, donde hacemos rehabilitaciones completas, para mí, en mi experiencia y en mi día a día, ha sido un cambio absoluto. Esas cirugías se nos podían alargar seis horas con resultados inciertos. A día de hoy tenemos más certeza de que esos tratamientos los podemos hacer y tenemos prótesis provisionales que funcionan mucho mejor. Podemos incluso cambiar la oclusión en casos de pacientes con clase II o clase III. Todo eso se ha diseñado previamente en la planificación y se lleva a la boca del paciente mediante la cirugía guiada y las prótesis provisionales. Para mí, en estética, cargas inmediatas y grandes rehabilitaciones aporta mucho valor.

«Aunque requiere un tiempo de planificación, es un tiempo bien invertido»

Además, la cirugía guiada es mínimamente invasiva, flapless, es decir, sin abrir un colgajo. Opero a través de un pequeño acceso y coloco el implante en la posición planificada. Antes necesitaba abrir un colgajo, acceder al hueso, colocar el implante, suturar y después hacer los provisionales. Ahora puedo hacer la cirugía a través de ese espacio, sin puntos ni suturas.

En cuanto a los tiempos, una cirugía sencilla de un implante que antes podía requerir 40 minutos o una hora puede estar hecha en unos 20 minutos. Si lo extrapolamos a cirugías en las que tenemos que colocar todos los implantes, cirugías que antes podían durar seis horas pueden realizarse en unas tres horas. Por tanto, la cirugía guiada puede reducir el tiempo hasta la mitad.

Después de los casos clínicos analizados en esta sesión, ¿cuál diría que es el principal aprendizaje que debería trasladar un implantólogo a su práctica diaria cuando incorpora cirugía guiada y flujo digital?
Me gustaría que los profesionales se quedasen con la idea de que es una herramienta más. Evidentemente podemos hacer cirugía sin cirugía guiada, lo hemos hecho toda la vida, pero es una evolución y una ayuda al cirujano.

Nos permite simplificar los protocolos con seguridad, predictibilidad y fiabilidad. Y, aunque requiere un tiempo de planificación, es un tiempo bien invertido. Estamos estudiando los casos de nuestros pacientes, sabemos exactamente dónde vamos a colocar los implantes y sabemos de antemano si tenemos que hacer regeneración.

Lo que quería transmitir en la masterclass es que la cirugía guiada nos ayuda a planificar, ser mucho más predecibles y a mejorar en los tratamientos, a hacerlos más estéticos y menos complejos. Facilita el trabajo cuando operamos. Por tanto, la cirugía guiada es una ayuda, va a mejorar la precisión y ayuda mucho a simplificar protocolos. Voy a poder realizar las prótesis de antemano con mucha precisión y los pacientes van a tener una experiencia quirúrgica mucho mejor, con menos inflamación y menos molestias.

Al final es un win-win: ganan los pacientes y ganamos nosotros. También quería mostrar en la masterclass evidencia científica, que la gente entienda que hay ciencia detrás de esto, artículos que muestran que esto es real y que funciona mejor que la cirugía manual. Y después quería enseñar, con muchos casos clínicos, cómo lo hago en mi día a día. Realizo muchas cirugías y esta es una herramienta más que me ayuda a mejorar el resultado de mis tratamientos y el resultado para mis pacientes, que al final es lo más importante.

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