Los neumólogos reclaman un abordaje integral para mejorar la salud respiratoria

La sociedad científica pide reforzar las medidas no farmacológicas en el abordaje del asma, la epoc y las bronquiectasias

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Redacción
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha reivindicado un abordaje integral de la salud respiratoria que combine el tratamiento farmacológico con intervenciones no farmacológicas como la actividad física, las técnicas de drenaje y el control de la respiración. La sociedad científica sitúa estas medidas en el manejo de enfermedades como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las bronquiectasias, en el marco del Año Separ de la Vía Aérea 2026-2027.

«Respirar bien no consiste solo en que los pulmones funcionen con normalidad en reposo, sino en lograr que el sistema respiratorio responda eficientemente al aumentar las demandas. Esto implica adaptar el ritmo respiratorio al esfuerzo, coordinar la respiración con el movimiento y recuperarla de forma eficaz», ha señalado Beatriz Herrero Cortina, fisioterapeuta y miembro del Comité Científico y de Investigación de la Separ.

Y ha agregado que «incluso personas sanas pueden mantener una respiración superficial, predominantemente torácica o demasiado rápida, patrón que puede acentuarse con el estrés y ser más difícil de modificar durante el ejercicio». Además, ha añadido que aunque los tratamientos farmacológicos son imprescindibles para controlar muchas enfermedades respiratorias, respirar bien también depende de la condición física y de la interacción entre los pulmones, el sistema cardiovascular y la musculatura respiratoria y periférica.

Respirar bien implica responder de forma eficiente a las demandas, adaptando el ritmo respiratorio al esfuerzo, coordinando la respiración con el movimiento y recuperándola eficazmente

En este sentido, la fisioterapeuta ha señalado que el sedentarismo puede alimentar un círculo de menos actividad y más disnea que el ejercicio ayuda a romper. A ello se suman las técnicas de control de la respiración y drenaje, así como otros factores, como la postura y los hábitos de vida.

Por ello, ha destacado que el abordaje debe personalizarse a partir de los rasgos tratables de cada paciente, y es que «no todos necesitan lo mismo». De esta forma, ha incidido en que «el ejercicio es fundamental ante la disnea y el desacondicionamiento; las técnicas de drenaje, en quienes acumulan secreciones; y las técnicas de control de la respiración, son especialmente útiles en pacientes de asma», ha explicado, para añadir que «la nutrición, la deshabituación tabáquica y evitar la exposición a contaminación y a otros irritantes completan este abordaje».

Además, ha manifestado que la eficacia depende también de la continuidad, por lo que la adherencia al ejercicio y a las técnicas respiratorias es tan importante como al tratamiento inhalado. De cualquier forma, es necesario «apostar por desplazar el foco de la culpa del paciente», ya que «mantener estas medidas no es solo una cuestión de voluntad», sino que «requieren tiempo, esfuerzo y cambios de conducta».

Separ apuesta por desplazar el foco de la culpa del paciente a la responsabilidad compartida con el equipo sanitario para mejorar la adherencia al tratamiento farmacológico y no farmacológico

Tras indicar que también existe el miedo a la disnea al realizar ejercicio, ha subrayado que la actividad física debe realizarse de forma progresiva, controlada y adaptada a cada paciente. «El ejercicio, correctamente pautado y supervisado, es una herramienta terapéutica que puede mejorar la capacidad funcional, reducir el impacto de la disnea y favorecer la calidad de vida», ha precisado.

Entre las recomendaciones generales, Separ incluye mantener la actividad física y reducir el sedentarismo, cuidar la alimentación, abandonar el tabaco y evitar ambientes contaminados, así como prestar atención a la postura, el sueño y el estrés. También aconseja reconocer los síntomas de alarma y disponer de un plan de acción.

Las recomendaciones para los pacientes pasan por seguir correctamente el tratamiento inhalado y revisar periódicamente la técnica con un profesional sanitario. En el caso de la EPOC, si predomina la disnea, se aconseja priorizar el ejercicio progresivo, combinando actividad aeróbica y de fuerza. En pacientes con asma, cuando predominan los síntomas variables y las crisis, resulta clave trabajar el control respiratorio, identificar los desencadenantes y actuar de forma precoz ante las agudizaciones. Por su parte, en las bronquiectasias con predominio de secreciones, se recomienda realizar regularmente técnicas de drenaje, siguiendo el orden indicado por el equipo sanitario.

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