Jorge Pastor Arrizabalo
La inteligencia artificial y la transformación digital están obligando a revisar los modelos de formación de los profesionales sanitarios. La formación del futuro no podrá limitarse a enseñar cómo utilizar nuevas herramientas tecnológicas, sino que deberá preparar a los profesionales para interpretarlas con pensamiento crítico, comunicarse de forma efectiva, trabajar de manera interdisciplinar y asumir responsabilidades de liderazgo. Así se ha puesto de manifiesto durante la mesa redonda El impacto de la formación en la sanidad del futuro, celebrada en el VII Foro Mujer y Liderazgo en Sanidad, organizada por el Hospital Universitario San Francisco de Asís.
La mesa, moderada por Gema Maldonado, jefa de sección de iSanidad, ha contado con la participación de Victoria Ostolaza, directora de Formación de Faro Educación, y la Dra. Aida Suárez Barrientos, decana de la Facultad de Ciencias Biomédicas y de la Salud del Grupo UAX. Ambas han destacado la necesidad de adaptar la formación sanitaria a un entorno profesional que está cambiando con estas nuevas herramientas y con la creciente complejidad de las organizaciones sanitarias.
«Es muy difícil que haya un cambio en el sector profesional si no empieza por las bases», ha señalado la Dra. Suárez, quien ha explicado que la Universidad Alfonso X El Sabio ha apostado por incorporar la salud digital, la inteligencia artificial, la telemedicina y la robótica a las titulaciones sanitarias, algo que se extenderá de forma progresiva a diferentes grados. Además, ha apuntado que el grado en enfermería cuenta ya con una asignatura específica y obligatoria de salud digital. A su vez, ha defendido que estas enseñanzas no se deben quedarse aisladas en una asignatura, sino que se deben integrarse de manera transversal en la formación.
«Es muy difícil que haya un cambio en el sector profesional si no empieza por las bases», ha señalado la Dra. Suárez
También ha apuntado la necesidad de que los centros formativos sean capaces de actualizarse con una mayor rapidez. A su juicio, las titulaciones sanitarias presentan dificultades para incorporar rápidamente nuevos contenidos debido a la complejidad de los procesos de modificación de los planes de estudio.
A su vez, ha señalado que la llegada de la inteligencia artificial también ha modificado la forma en que los estudiantes aprenden y, por tanto, la manera en que deben ser evaluados. Ha destacado que el uso de estas herramientas hace necesario dirigirse hacia evaluaciones que permitan valorar competencias y habilidades de una forma diferente a la actual. Entre las posibilidades planteadas se encuentran formatos más prácticos o incluso exámenes orales que permitan comprobar si el alumno ha integrado los conocimientos realmente.
La Dra. Suárez también ha señalado que la formación debe avanzar en la comprensión global de la transformación digital desde una perspectiva global y en el trabajo interdisciplinar. Según ha explicado, el reto no reside únicamente en aprender a utilizar nuevas herramientas, sino en comprender cómo afectan a la organización y al funcionamiento de los centros sanitarios. Además, ha destacado la necesidad de reforzar la colaboración entre profesionales de distintas disciplinas, en un contexto en el que la atención sanitaria requiere una coordinación cada vez mayor.
Pensamiento crítico y competencias humanas
Victoria Ostolaza ha señalado que «no sabemos cómo van a ser los profesionales sanitarios dentro de quince años». Además, ha defendido una formación capaz de adaptarse a un contexto en transformación continua. A su juicio, el profesional sanitario del futuro deberá combinar conocimiento y capacidad práctica con «saber pensar» y «saber relacionarse».
«La IA nos puede dar una respuesta, pero tener en cuenta esa respuesta es una cuestión humana», ha señalado Victoria Ostolaza
Además, ha resaltado la importancia del pensamiento crítico ante la expansión de la inteligencia artificial. El objetivo, según ha explicado, no debe ser únicamente aprender a utilizar estas herramientas, sino comprender qué valor aportan y qué capacidades humanas deben seguir desarrollándose. «La IA nos puede dar una respuesta, pero tener en cuenta esa respuesta es una cuestión humana», ha señalado.
También ha destacado la importancia de preservar el pensamiento crítico ante la expansión de la inteligencia artificial y de evitar que los profesionales deleguen en estas herramientas su capacidad de análisis. Ostolaza ha señalado que «la IA nos puede dar una respuesta, pero tener en cuenta esa respuesta es una cuestión humana».
De esta forma, la comunicación aparece como otra de las competencias centrales. La Dra. Suárez ha destacado que las nuevas generaciones llegan a la formación sanitaria después de haber desarrollado buena parte de sus relaciones en entornos digitales, lo que hace que todavía más necesario trabajar la comunicación y la empatía. En este sentido, ha explicado que UAX utiliza herramientas de realidad virtual para entrenar a los estudiantes en situación de comunicación clínica, como la transmisión de noticias difíciles o las conversaciones con familiares.
Formar líderes antes de llegar a puestos de responsabilidad
La formación en liderazgo tampoco debería comenzar cuando un profesional alcanza un puesto directivo. La Dra. Suárez ha defendido que debe desarrollarse de forma transversal durante las distintas etapas educativas y profesionales. «Lo que no puede ocurrir es que la formación en liderazgo sea posterior a llegar al puesto de responsabilidad», ha destacado.
Dra. Suárez: «No es lo mismo ser un buen líder que ser un buen profesional clínico»
La decana ha cuestionado además que la experiencia clínica pueda ser el principal criterio para seleccionar a quienes ocupan puestos de gestión. «No es lo mismo ser un buen líder que ser un buen profesional clínico», ha señalado, destacando que la gestión de equipos, los presupuestos y la gobernanza requieren competencias específicas que también pueden aprenderse.
Esta reflexión conecta con el liderazgo femenino, uno de los ejes del foro. La formación en liderazgo se enmarca en una realidad todavía marcada por la brecha de género en los puestos de responsabilidad. Durante el foro, María Encinas de la Rosa, gerente de la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Madrid, ha señalado que, pese a los avances registrados en los últimos años, la presencia de mujeres en los espacios de toma de decisiones continúa siendo inferior a su peso dentro del sistema sanitario.
Según los datos del Intituto Nacional de Estadística (INE), el 36,1% de los puestos de responsabilidad los ocupaba una mujer, frente al 21% registrado una década atrás. Sin embargo, han experimentado un pequeño descenso respecto al año anterior, cuando se registró un 38%.
Las ponentes han coincidido en que la formación en liderazgo puede contribuir a reducir la brecha de género, pero no resulta suficiente por sí sola. La Dra. Suárez ha reclamado cambios estructurales y mayor transparencia en los procesos de selección, mientras que Ostolaza ha defendido una mayor diversidad en los equipos directivos, entendida también como diversidad de experiencias, perspectivas y estilos de liderazgo.







