La salud laboral de la mujer requiere integrar la perspectiva de género: «No podemos perder ni un gramo de talento»

El informe 'Una nueva mirada a la salud laboral de la mujer' propone medidas de prevención, formación y sensibilización para mejorar la salud de las trabajadoras y generar beneficios para empresas y sistema sanitario

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Fátima del Reino Iniesta
Integrar la perspectiva de sexo y género en la salud laboral es una de las principales conclusiones del informe «Una nueva mirada a la salud laboral de la mujer», presentado por Organon, la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (Aeemt) y el Instituto Español de Analistas. El documento señala que los problemas de salud afectan de forma diferente a mujeres y hombres debido a la interacción de factores biológicos, sociales y culturales, una realidad que también se traslada al ámbito profesional.

El informe destaca que la evidencia científica muestra que en al menos 700 patologías las mujeres presentan mayores dificultades diagnósticas frente a los hombres, lo que pone de manifiesto la necesidad de profundizar en las diferencias existentes en promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las enfermedades.

Durante la presentación del documento, los expertos incidieron en que la salud laboral no puede abordarse sin considerar estas diferencias. La incorporación de esta perspectiva permitiría mejorar la prevención y avanzar hacia entornos laborales más saludables, equitativos y productivos.

Visión integral en el entorno laboral

Manuel Anxo Blanco Ramos, director ejecutivo de Asuntos Públicos, Acceso al Mercado y Comunicación de Organon España, ha explicado que la compañía ya había impulsado iniciativas para incorporar una visión diferencial de la salud de la mujer en el sistema sanitario, pero que era necesario abordar también el ámbito laboral. «Quedaba una pata muy relevante para completar esos 360 grados de la salud integral y tenía que ver con la salud laboral», ha señalado.

La salud laboral no puede abordarse adecuadamente sin considerar las diferencias de salud entre mujeres y hombres

Blanco Ramos ha recordado que hay más de 10 millones de mujeres trabajadoras en España y ha destacado que el espacio laboral ocupa una parte muy significativa de la vida de las personas. A su juicio, una atención específica a la salud integral de las mujeres en el trabajo puede generar un triple beneficio: para las trabajadoras, para las empresas y para el Sistema Nacional de Salud y la Seguridad Social.

El informe recoge que estas medidas pueden favorecer entornos laborales más saludables para las trabajadoras, reducir costes asociados al absentismo, presentismo y rotación en las empresas, y disminuir gastos derivados de incapacidad temporal y tratamientos médicos relacionados con condiciones prevenibles.

Medicina del trabajo

La Dra. Lourdes Jiménez Bajo, médico del trabajo y vocal de la Junta Directiva de la Aeemt, ha explicado que uno de los objetivos del documento es «integrar la perspectiva de género y sexo en la salud laboral y en la práctica de la salud laboral». La especialista ha señalado que esta visión debe aplicarse en todas las fases de actuación de la medicina del trabajo: «En la prevención, en la enfermedad, en la detección, en el seguimiento, en la recuperación laboral».

Durante el encuentro, Jiménez Bajo puso el foco en patologías que presentan diferencias entre mujeres y hombres, como la migraña, el dolor crónico, algunas enfermedades oncológicas o determinados problemas relacionados con la salud mental. «Hay que poner foco en ellas, por su curso clínico diferente, por sus factores clínicos diferentes, sus condicionantes», ha explicado.

La migraña, el dolor crónico y otras patologías requieren un abordaje diferencial por sus características clínicas y su impacto profesional

El documento destaca especialmente el caso de la migraña, una patología con una elevada incidencia y prevalencia entre las mujeres que puede repercutir en la calidad de vida y en el rendimiento profesional cuando no se identifica o aborda de forma temprana.

Adaptar prevención, vigilancia y evaluación de riesgos

Entre las recomendaciones del informe se incluye adaptar las estrategias de prevención y promoción de la salud al sexo, género y edad, teniendo en cuenta las diferencias biológicas, sociales y culturales. También plantea adaptar los exámenes de salud y las medidas preventivas a estas variables, así como valorar las implicaciones laborales de enfermedades más prevalentes en mujeres y en sectores feminizados.

En el ámbito de la medicina del trabajo, los expertos recomiendan reforzar la colaboración entre empresas, servicios de prevención de riesgos laborales y profesionales sanitarios, además de incorporar la perspectiva de género en la evaluación de riesgos y puestos de trabajo.

Impacto económico

Inmaculada Domínguez, profesora titular del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Extremadura y representante del Instituto Español de Analistas, ha destacado la importancia de analizar estas diferencias también desde una perspectiva económica. «Intentamos dar un foco multidisciplinar y colaborar con la evidencia y los datos sanitarios para poder cuantificarlos económicamente no solamente desde el punto de vista del empresario, sino también en cuanto a nivel macroeconómico», ha explicado.

El documento plantea medidas para adaptar la prevención, la vigilancia de la salud y las estrategias de bienestar a las distintas etapas de la vida de las mujeres

La especialista ha señalado la necesidad de contar con información suficiente para analizar los riesgos y tomar decisiones adecuadas. «Cuanta mayor información se tenga mejor será», ha afirmado.

Por su parte, Francisco Uría, director de Análisis y Estudios del Instituto Español de Analistas, destacó la importancia de adaptar la salud laboral a la realidad actual del mercado de trabajo. «Las mujeres ya representan, ya son más de 10 millones de empleadas y cotizan a la Seguridad Social, que es una figura histórica, pero no podemos perder ni un gramo de talento femenino», ha afirmado.

Uría ha defendido que la salud no debe convertirse en una barrera para la incorporación y permanencia de las mujeres en el mercado laboral: «Hay que hacer todo lo posible para que la salud no se convierta en un obstáculo para que las mujeres se incorporen al mercado laboral y para que se queden en el mercado laboral».

El informe plantea como una de las claves para avanzar la formación y sensibilización de empresas, profesionales sanitarios, servicios de prevención y personas trabajadoras. Los expertos consideran necesario incorporar el conocimiento actual sobre las diferencias entre mujeres y hombres para mejorar la prevención y la atención en el entorno laboral. «Hay que incorporar, no tanto corregir, sino integrar el conocimiento que hoy tenemos», ha señalado Jiménez Bajo.

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