Redacción
El Hospital Universitario Infanta Leonor ha publicado los resultados de Aitheroscope, una herramienta de inteligencia artificial que analiza imágenes de la retina para identificar aterosclerosis subclínica. Esta enfermedad arterial puede desarrollarse durante años antes de provocar manifestaciones clínicas como un infarto de miocardio o un ictus.
Los resultados muestran que una retinografía no midriática puede aportar, mediante su análisis con inteligencia artificial, información sobre la presencia de enfermedad vascular todavía asintomática. El trabajo se ha publicado en European Heart Journal – Digital Health, revista científica de la Sociedad Europea de Cardiología especializada en salud digital e innovación cardiovascular.
El estudio incluyó a 931 personas sin enfermedad cardiovascular previa, a las que se realizó una retinografía no midriática y una ecografía de las arterias carótidas y femorales. Esta última se utilizó como método de referencia para determinar la presencia de placas de ateroma. Los investigadores detectaron aterosclerosis subclínica en el 50,8% de los participantes, pese a que ninguno había presentado previamente enfermedad cardiovascular clínica.
Una capacidad discriminativa de hasta 0,86
Aitheroscope mostró capacidad para identificar la presencia de aterosclerosis a partir de las imágenes del fondo de ojo. El modelo que utilizó exclusivamente la imagen retiniana alcanzó un área bajo la curva de 0,80. El rendimiento aumentó hasta 0,86 al incorporar un número reducido de variables clínicas. En esta modalidad, el modelo alcanzó una sensibilidad del 93,4% y un valor predictivo negativo superior al 90%, lo que indica su potencial para descartar la presencia de aterosclerosis en un contexto de cribado.
Según los resultados, el comportamiento de la herramienta fue especialmente favorable en personas más jóvenes y con riesgo cardiovascular bajo o intermedio. Se trata de grupos en los que las escalas convencionales de predicción pueden infravalorar la existencia de enfermedad vascular ya establecida. La aterosclerosis puede progresar durante décadas de manera silenciosa. Por ello, la identificación de lesiones arteriales antes de que aparezca un evento cardiovascular constituye uno de los principales retos de la prevención.
El estudio incluyó a 931 personas sin enfermedad cardiovascular previa y el 50,8% presentaba aterosclerosis subclínica
En este contexto, la retinografía no midriática presenta la ventaja de ser una técnica rápida, sencilla y no invasiva. El análisis automatizado de estas imágenes plantea la posibilidad de utilizar la retina como una ventana indirecta al estado vascular del organismo.
Hacia un cribado escalable de la aterosclerosis subclínica
Aitheroscope ha sido desarrollado por un equipo multidisciplinar de los servicios de Medicina Interna, Prevención de Riesgos Laborales y Oftalmología del Hospital Universitario Infanta Leonor, junto con Horus ML, responsable del desarrollo tecnológico basado en inteligencia artificial y aprendizaje automático.
El proyecto combina conocimiento clínico, ecografía vascular, imagen retiniana y herramientas de inteligencia artificial. Tras los resultados obtenidos, sus responsables trabajan en la integración de Aitheroscope en los circuitos asistenciales, su validación externa en otras poblaciones y centros y los procesos necesarios para su certificación.
La herramienta alcanzó una sensibilidad del 93,4% y un valor predictivo negativo superior al 90% al combinar la imagen retiniana con datos clínicos
El objetivo es avanzar hacia una herramienta de cribado sistemático de la aterosclerosis subclínica que pueda utilizarse tanto en hospitales como en centros de salud. Su aplicación permitiría seleccionar a las personas que podrían beneficiarse de una evaluación vascular más exhaustiva y, cuando esté indicado, de intervenciones preventivas precoces.
Los investigadores plantean que este tipo de tecnologías puede complementar un modelo de prevención cardiovascular basado principalmente en calcular la probabilidad de sufrir un evento futuro. La identificación directa de enfermedad vascular ya existente, aunque todavía no produzca síntomas, podría aportar información adicional para estratificar el riesgo cardiovascular.
No obstante, el desarrollo de Aitheroscope continúa en fase de validación e integración asistencial. Sus siguientes pasos incluyen comprobar su rendimiento en poblaciones externas y diferentes entornos clínicos antes de valorar una aplicación más amplia como herramienta de cribado.








