Dr. Gregorio Comino Blanco, especialista en implantología avanzada y director médico de Salud Dental Blanco
Aunque con el envejecimiento puede aumentar el riesgo de pérdida dental, la edad no debería marcar el final de una dentición funcional, pues la odontología actual dispone de tratamientos de rehabilitación para recuperar la función oral en pacientes que presentan una pérdida parcial o total de sus piezas naturales o, incluso, un diagnóstico de deterioro óseo severo.
Si bien la evolución de la salud bucal en las últimas décadas es positiva, la Encuesta de Salud Oral de España de 2025 refleja que la pérdida dentaria continúa siendo un problema: de media, las personas de entre 65 y 74 años conservan tan solo 18 dientes naturales, mientras que el 14% de esa misma franja de edad presenta una ausencia de, al menos, 20 piezas y el 6,6% las ha perdido todas.
Ante esta realidad, y en el actual contexto de aumento de la esperanza de vida, cumplir años puede derivar en una acumulación de factores que favorezcan el riesgo de pérdida dental, pero eso no debería llevar al paciente a considerarla como algo inevitable.
Las personas de entre 65 y 74 años conservan tan solo 18 dientes naturales, mientras que el 14% de esa misma franja de edad presenta una ausencia de, al menos, 20 piezas y el 6,6% las ha perdido todas
El objetivo debe ser siempre prevenir e intentar cuidar y conservar los dientes naturales. Sin embargo, cuando esto no es posible, los tratamientos implantológicos son una solución para recuperar una dentición fija y garantizar, se tenga la edad que se tenga, la funcionalidad de la boca.
España cuenta con más de 10 millones de personas por encima de los 65 años, lo que representa aproximadamente el 20% de la población total del país, una realidad demográfica que plantea nuevos retos para la atención de la salud oral. Entre ellos, destaca la preservación de la calidad de vida y de funciones básicas como la masticación o la fonación, que pueden verse afectadas por la pérdida dentaria, así como recuperar la autoestima a la hora de relacionarse con normalidad con otras personas.
Cumplir años es inevitable, pero actualmente renunciar a una boca funcional no tiene por qué serlo
Uno de los escenarios más complejos aparece cuando, debido a una pérdida prolongada, enfermedades periodontales u otros procesos que afectan a la estructura ósea, el paciente presenta una atrofia severa del hueso maxilar o mandibular que imposibilita la colocación de implantes convencionales.
Hasta no hace tanto tiempo, esto le abocaba al uso de una prótesis removible. No obstante, hoy existen tratamientos como los implantes cigomáticos o corticales que emplean técnicas quirúrgicas vanguardistas para encontrar nuevos puntos de anclaje en la estructura ósea maxilofacial que permitan colocar el implante y garantizar una rehabilitación fija.
Este tipo de cirugías especializadas han transformado la cultura bucodental porque permiten recuperar una dentición funcional a pacientes con diagnósticos complejos a los que, hasta no hace tanto tiempo, no se les aportaba ninguna solución fija. Cumplir años es inevitable, pero actualmente renunciar a una boca funcional no tiene por qué serlo.








