El trastorno mixto ansioso-depresivo afecta a cerca del 8% de la población española: «El paciente no sabe qué predomina»

La Dra. Inés López-Ibor señala que este cuadro es más frecuente entre los adultos jóvenes y presenta una mayor incidencia en mujeres

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F.D.R
La ansiedad y la depresión pueden presentarse de forma simultanea hasta el punto de que el propio paciente no sea capaz de identificar qué síntomas predominan. Esta coexistencia complica la valoración clínica y obliga a analizar de forma conjunta el estado de ánimo, la ansiedad, los síntomas físicos y su impacto en la vida cotidiana.  Así lo ha explicado la Dra. Inés López-Ibor, catedrática de psiquiatría y psicología médica de la Universidad Complutense de Madrid y presidenta de la Fundación López-Ibor, durante un encuentro organizado por Schwabe Farma con motivo del Día Mundial de la Salud Mental.

«El paciente no es capaz de decidir si está más ansioso o está más deprimido», ha señalado la especialista al referirse al trastorno mixto ansioso-depresivo, caracterizado por la presencia simultánea de síntomas de ambas dimensiones. En torno al 8% de la población española padece este trastorno, aunque actualmente no existen cifras oficiales. Según ha indicado la Dra. López-Ibor, es más frecuente entre los adultos jóvenes, especialmente entre los 30 y 40 años, y presenta un mayor peso entre las mujeres.

La Dra. López-Ibor ha recordado que tanto la ansiedad como la tristeza son sentimientos normales. La diferencia aparece cuando estos estados aumentan de intensidad, generan sufrimiento e interfieren en la capacidad de la persona para adaptarse a su entorno. «La ansiedad es un sentimiento normal que tenemos que tener todos para poder responder. Otra cosa es la ansiedad patológica, que es la que tenemos que tratar», ha señalado. Según ha detallado, la ansiedad se convierte en patológica cuando «es más intensa, nos hace sufrir y no nos permite adaptarnos a lo que nos está sucediendo».

El trastorno mixto ansioso-depresivo combina síntomas de ansiedad y depresión que pueden dificultar identificar qué dimensión predomina

La anhedonia y la pérdida de energía, entre los síntomas de la depresión

Entre las manifestaciones de la depresión, la Dra. López-Ibor ha destacado especialmente la anhedonia, es decir, la incapacidad para disfrutar o experimentar placer. «No es que no quieran pasear o no quieran estar con sus nietos», ha explicado la especialista, sino que dejan de experimentar el disfrute asociado a esas actividades. Esta situación puede generar frustración y tristeza y acompañarse de alteraciones físicas, como problemas de sueño o pérdida de apetito.

También pueden aparecer fatiga, pérdida de energía, dificultades para concentrarse y problemas para tomar decisiones. La psiquiatra ha llamado igualmente la atención sobre la pérdida subjetiva de memoria que puede acompañar a los estados depresivos

En la ansiedad, por su parte, son habituales la preocupación, los temores, la dificultad para relajarse y la irritabilidad. «Cualquier cosa les hace saltar y no son capaces de discriminar qué es lo que tienen que hacer en un momento determinado», ha señalado la Dra. López-Ibor.

Cuando ansiedad y depresión aparecen conjuntamente, pueden sumarse los síntomas de ambas. Los pacientes pueden presentar pensamientos negativos intrusivos, aislamiento y manifestaciones físicas, además de dificultades para centrarse en el presente.

«La ansiedad es un sentimiento normal. Otra cosa es la ansiedad patológica, que es la que tenemos que tratar»

La especialista ha explicado también que ambas dimensiones pueden relacionarse de forma distinta con la percepción del tiempo. El paciente con ansiedad suele anticipar acontecimientos negativos, mientras que en la depresión existe una mayor tendencia a centrarse en el pasado y puede aparecer pérdida de esperanza. «Lo pasado no lo puedo quitar de la cabeza y el futuro es una amenaza», ha resumido la Dra. López-Ibor al describir la experiencia de quienes presentan síntomas de ambas dimensiones.

Automedicación

Uno de los principales retos, según la especialista, pasa por distinguir cuándo la ansiedad o la tristeza dejan de formar parte de una respuesta normal y comienzan a requerir atención profesional. «Tenemos que ser capaces de identificar cuándo esta ansiedad no es normal o cuándo esta depresión no es normal», ha insistido. A partir de ese momento, es importante pedir ayuda cuando sea necesario y adoptar hábitos adecuados para el cuidado de la salud mental.

La psiquiatra ha señalado que España presenta un problema de automedicación y se encuentra entre los países europeos con un elevado consumo de ansiolíticos e hipnóticos. No obstante, ha apuntado que esta situación se ha reducido en los últimos cuatro o cinco años.

La identificación precoz cobra especial relevancia porque determinados cambios pueden constituir las primeras señales de alerta. «Las alteraciones del sueño muchas veces son el primer síntoma», ha destacado. En los cuadros de ansiedad es habitual que aparezca insomnio de conciliación, con dificultad para quedarse dormido. En la depresión, en cambio, puede producirse un despertar precoz, acompañado de pensamientos negativos.

La anhedonia, la fatiga, la pérdida de energía y las dificultades de concentración figuran entre los síntomas depresivos más relevantes

El abordaje depende de la intensidad de los síntomas

La Dra. López-Ibor ha recordado que, como ocurre con otras patologías, los trastornos de ansiedad y depresión pueden ser leves, moderados o graves. Por ello, no todos los pacientes requieren el mismo tipo de intervención. La especialista ha señalado que existe una tendencia a asociar los diagnósticos psiquiátricos con cuadros graves, aunque muchos casos presentan una intensidad menor y pueden mejorar mediante intervenciones relativamente sencillas. Otros pacientes, en cambio, precisan tratamientos más intensivos, psicoterapia o tratamiento farmacológico.

En los síntomas leves, la especialista ha destacado el papel de los hábitos de vida. En particular, ha señalado que caminar puede contribuir a regular tanto el estado de ánimo como la ansiedad. En el caso de la depresión leve, ha indicado que las intervenciones psicoterapéuticas pueden ser suficientes en determinados pacientes, mientras que una mayor gravedad puede requerir otras alternativas terapéuticas.

Opciones terapéuticas y tolerabilidad

Durante el encuentro, el Prof. Dr. Siegfried Kasper, catedrático de psiquiatría y jefe emérito del Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia de la Universidad Médica de Viena, ha abordado las opciones terapéuticas disponibles para los síntomas de ansiedad y depresión. El especialista se ha centrado especialmente en silexan, un principio activo de origen natural comercializado en España por Schwabe Farma, sobre el que ha explicado que lleva alrededor de dos décadas investigando y asesorando a la compañía.

Los trastornos de ansiedad y depresión pueden ser leves, moderados o graves y requieren un abordaje adaptado a cada caso

El Dr. Kasper ha destacado la evidencia disponible sobre su utilización en trastorno de ansiedad subsindrómico, trastorno mixto de ansiedad-depresión y trastorno depresivo mayor de intensidad leve a moderada. En este contexto, lo ha planteado como una posible «alternativa natural» a las benzodiacepinas o los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). «Lo más importante es su perfil de seguridad y tolerabilidad», ha destacado el especialista.

Según ha señalado el Dr. Kasper, silexan «no presenta potencial de interacción con otros medicamentos, ni efectos sedantes, riesgo de dependencia o abuso, alteraciones del sueño, disfunción sexual ni aumento de peso».

El especialista ha defendido además que la valoración de una intervención terapéutica no debe limitarse únicamente a la reducción de una puntuación en las escalas de síntomas. También debe tenerse en cuenta su repercusión sobre la calidad de vida y el funcionamiento cotidiano del paciente. En este sentido, el Dr. Kasper ha puesto el foco en la necesidad de que el objetivo terapéutico se traduzca en una mejoría con significado para la persona y adaptada a sus necesidades concretas.

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