Pablo Malo Segura
Gabriela Vázquez Vegas / Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)
La ortodoncia atraviesa una transformación marcada por la digitalización, los alineadores y la incorporación progresiva de la inteligencia artificial a la práctica clínica. El Dr. Arturo Vela, director del nuevo Diploma de Experto en Ortodoncia Avanzada, Planificación Digital, Abordaje Interdisciplinar y Alineadores de UNIE Universidad, cuenta con más de tres décadas de experiencia clínica y docente. En esta entrevista con iSanidad, el ortodoncista analiza los principales cambios que ha vivido la especialidad, reivindica el papel del criterio clínico ante el avance tecnológico y destaca la importancia de una formación de posgrado conectada con la realidad asistencial.
Usted lleva más de tres décadas dedicado en exclusiva a la ortodoncia y ha vivido de primera mano algunos de los principales cambios de la especialidad. ¿Qué transformación considera que ha marcado más la ortodoncia en los últimos años?
Lo que ha marcado más la ortodoncia en los últimos años ha sido la irrupción de los alineadores. Realmente no es algo nuevo, llevamos trabajando con alineadores desde el año 2000 o 2001, pero la gran explosión de los tratamientos se ha producido en los últimos diez o doce años como consecuencia de la mejora en el conocimiento de la biomecánica, de cómo funciona el plástico y de cómo realizar correctamente los tratamientos. Probablemente, ha sido el cambio más rápido que se ha producido en la historia de la ortodoncia.
“La inteligencia artificial nos está ayudando mucho y está acelerando nuestra manera de entender, trabajar y realizar los tratamientos”
Digitalización, planificación 3D, alineadores, inteligencia artificial o nuevas herramientas diagnósticas forman ya parte de muchas consultas. ¿Hasta qué punto está cambiando la tecnología la manera de diagnosticar, planificar y tratar al paciente en ortodoncia?
La digitalización ha cambiado la ortodoncia y la odontología en general. La digitalización de los procesos nos ha permitido disponer de herramientas muchísimo más precisas para realizar un correcto diagnóstico, pero también para llevar a cabo el tratamiento.
Trasladamos el diagnóstico digitalizado a tratamientos que también están digitalizados, con unas herramientas y unos protocolos muy definidos. Además, la aparatología también se está fabricando digitalmente. La digitalización ha supuesto una auténtica revolución en el mundo y su crecimiento está siendo totalmente exponencial. Lo que antes cambiaba en 20 años, ahora está cambiando en 20 días. Esto nos obliga a estar permanentemente en formación.
Las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, están adquiriendo cada vez mayor importancia. En este contexto, ¿qué papel debe seguir ocupando el clínico?
Creo que el clínico va a ser difícil de sustituir. Las ayudas al diagnóstico no significan que el diagnóstico pueda ser realizado al 100% por una máquina o una inteligencia artificial. Las tecnologías son una herramienta que nos ayuda a ser más rápidos, más precisos y a individualizar más el tipo de tratamiento para cada paciente, pero el trato emocional con el paciente será difícil que lo sustituya la inteligencia artificial.
“La gran explosión de los tratamientos se ha producido en los últimos diez o doce años como consecuencia de la mejora en el conocimiento de la biomecánica”
Estoy muy esperanzado. La inteligencia artificial nos está ayudando mucho y está acelerando nuestra manera de entender, trabajar y realizar los tratamientos. El clínico tiene un papel fundamental a la hora de manejar esas tecnologías y ponerlas a disposición del paciente, que es lo que buscamos.
Su incorporación a UNIE Universidad se produce en un momento en el que la odontología demanda perfiles cada vez más especializados, digitales e interdisciplinares. ¿Qué le atrajo del proyecto?
Creo que es una universidad muy enfocada al mundo laboral, con unos medios fantásticos y con las ideas muy claras. Es el proyecto que más me ha gustado de todos los que me han propuesto en los últimos años y estoy realmente muy ilusionado.
He sido clínico toda mi vida y he estado muchos años en la universidad. Creo que es fundamental dar a nuestros estudiantes, a los odontólogos y a los ortodoncistas en particular, las herramientas necesarias para que puedan enfrentarse al mundo laboral con la mejor preparación posible y con las mejores tecnologías, permanentemente actualizadas. Esto es lo que más me ha atraído de este proyecto.
Después de una trayectoria tan extensa en la clínica y la docencia, ¿qué cree que puede aportar a las nuevas generaciones de profesionales?
Ímpetu y pasión por lo que hago, porque me apasiona mi trabajo. Me he dedicado a la docencia durante 30 años y han pasado miles de alumnos por mis clases. Y, sobre todo, puedo aportar experiencia clínica. Siempre he conjugado la docencia con la clínica. En una universidad tiene que haber de todo: personas con un perfil muy investigador y personas con un perfil muy clínico. Yo siempre he tenido un perfil más clínico, pero me ha gustado rodearme de personas con un perfil investigador. La universidad es fundamental para poder avanzar en la formación de los alumnos.
Ante la velocidad con la que evolucionan las técnicas y las herramientas disponibles, ¿qué importancia tiene actualmente la formación de posgrado?
La formación de posgrado es absolutamente fundamental, porque lo que ves en el grado es la base. Pero, para poder llevar después todos esos conocimientos al mundo real, a la clínica y enfrentarte a los problemas diarios, necesitas una formación mucho más especializada. Y ahí intervienen los posgrados.
“La digitalización de los procesos nos ha permitido disponer de herramientas muchísimo más precisas para realizar un correcto diagnóstico”
Hoy en día es imposible abarcar toda la odontología y que un solo profesional pueda trabajar correctamente y en profundidad en todos los campos. Es exactamente igual que en la medicina o en otros ámbitos. Necesitamos especializaciones. Por desgracia, en este país todavía no está reconocida ninguna especialización y de momento parece que no se avanza en ese sentido, pero es algo imprescindible.
España es el único país de Europa que no tiene especializaciones. Por tanto, al menos en las universidades, tenemos que suplir aquello que los políticos no son capaces de hacer para que nuestros profesionales tengan una formación mucho más especializada y que redunde en beneficio del paciente, que al final es lo que importa.
El campo actualmente es tan grande y amplio que es imposible que lo abarque un solo dentista. Por eso son necesarias las especializaciones. Si no existe un reconocimiento de las especializaciones, al menos debemos contar con posgrados comparables a los europeos y que permitan que el paciente sepa que su doctor está bien formado en esa disciplina. Ese es el papel de una universidad que piensa en los pacientes.
En este proyecto contará también con profesionales como José Ignacio Morales Burruezo y Alicia Megía Córdoba. ¿Qué aporta al alumno contar con perfiles diferentes dentro del claustro?
El doctor José Ignacio Morales y la doctora Alicia Megía son dos magníficos profesionales, muy buenos docentes y con una amplia experiencia docente en diversas universidades.
“Hoy en día es imposible abarcar toda la odontología y que un solo profesional pueda trabajar correctamente y en profundidad en todos los campos. Necesitamos especializaciones”
Creo que pueden aportar muchísimo, no solamente por su capacidad docente, sino, sobre todo, por su experiencia clínica. Son muy buenos clínicos, tienen mucho prestigio y, además, son buenos comunicadores. Para estar en un buen posgrado necesitamos que los profesores sean capaces de transmitir de manera ágil y con entusiasmo lo que hacen. Y para eso estos dos profesores son magníficos.
¿Cómo podemos ayudar a un odontólogo a elegir que posgrado hacer?
Tiene que enfocarse mucho en el mundo laboral y preguntarse qué es lo que le gusta hacer. Una experiencia que yo tengo es que cualquier cosa hecha con profundidad y con pasión acaba entusiasmándote. No hace falta tener una gran preparación previa, unos conocimientos previos determinados ni una clínica preparada para ello. Si piensas en la carrera que te gusta, dedícate a ello y acabarás viviendo de ello. No pienses tanto en ganarte la vida o en el dinero. El dinero es una cosa que viene y llegará después si eres bueno. Para eso necesitas una buena formación. Elige lo que quieras, haz lo que te guste y lo demás se te dará.










