Patricia Durán Carrasco
Un sondeo elaborado por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) en abril de 2025 dibuja un panorama heterogéneo sobre el grado de implantación del Espacio Europeo de Datos de Salud (EEDS). Aunque el 54,9% de los participantes afirma conocer el reglamento y sus líneas generales, más del 53% considera que los equipos directivos aún no están suficientemente preparados para liderar esta transformación digital.
En cuanto al valor de la información, el 49% de los encuestados señala que los datos son necesarios para proyectos de investigación, mientras que un 47,1% enfatiza la relevancia de su uso secundario. Sin embargo, la brecha operativa sigue siendo amplia: solo una quinta parte de las organizaciones se encuentra lista para aplicar la normativa. Asimismo, la mayoría de los profesionales consultados coincide en que el personal deberá asumir entre dos y cuatro roles distintos para dar respuesta a las exigencias planteadas en el informe.
España parte de un alto grado de digitalización, pero persisten diferencias en la madurez digital entre comunidades autónomas y problemas de interoperabilidad
En este contexto, Sedisa y la Fundación Instituto Roche han celebrado este miércoles el encuentro online ‘Espacio Europeo de Datos de Salud y su implementación en España’, dirigido a los directivos de la salud, con el fin de trasladar la importancia de su implicación para que el EEDS se traduzca en una atención más eficiente, innovadora y centrada en el paciente. En esta línea, Dolores Acón Royo, vocal de la Junta Directiva de Sedisa, ha señalado que “los directivos no necesitamos convertirnos en juristas ni en científicos de datos, pero sí debemos saber formular las preguntas adecuadas, asignar las responsabilidades en nuestros equipos, identificar los recursos necesarios y tomar las decisiones solventes y acordes para preservar la confianza de la ciudadanía”.
Durante la sesión, Raquel Fernández Elices, coordinadora de proyectos del Instituto Roche, ha presentado el informe ‘Espacio Europeo de Datos de Salud y su implementación en España’, que analiza la situación de España ante el nuevo marco europeo y formula 27 recomendaciones para avanzar en su implementación. El objetivo del documento es contribuir a que España esté preparada para implementar el reglamento en tiempo y forma. “Nuestro objetivo principal es acompañar al sistema sanitario español y a sus profesionales a conseguir la mejor posición estratégica del país en la implementación efectiva de este nuevo marco normativo”, ha matizado Fernández.
Los centros sanitarios deberán asumir tres funciones: prestador asistencial, tenedor de datos y operador digital enfocado en ciberseguridad y calidad
Asimismo, se ha destacado que España parte de una posición favorable, con un alto grado de digitalización del sistema público y avances en el uso primario. Sin embargo, existen desafíos de “gran magnitud”, como superar la heterogeneidad en la madurez digital entre las diferentes comunidades autónomas, garantizar la interoperabilidad semántica y tecnológica entre la sanidad pública y la sanidad privada, así como reclutar y retener talento, entre otros. En palabras de Fernández, “España se enfrenta a grandes retos y los directivos de la salud tenéis un gran papel para ir abordando cada uno de ellos. En la resolución de todos estos desafíos, los directivos vais a ser el motor indispensable para liderar esta transformación digital, adecuar la gobernanza en las organizaciones y planificar la gestión del cambio”.
Para abordar más en profundidad la implementación del Espacio Europeo de Datos de Salud, el Dr. Enrique Bernal-Delgado, jefe del Grupo de Investigación de Ciencia de Datos y Políticas de Salud del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud y miembro del grupo de trabajo del informe, ha advertido de la elevada complejidad normativa del proceso de implementación, cuya aplicación definitiva está prevista para marzo de 2029. Asimismo, ha destacado la necesidad de una planificación anticipada por parte de los directivos del sector sanitario.
Más del 53% de los directivos considera que los equipos de gestión aún no están preparados para afrontar la transformación digital asociada al EEDS
Uno de los mensajes centrales del Dr. Bernal-Delgado radica en redefinir el concepto de transformación digital para llevarlo más allá de proyectos piloto o soluciones puntuales en centros aislados. “La transformación digital es usar los datos para el propósito que sea que nos mejore el sistema sanitario; tenemos que pensar en cómo escalar el dato para que el último beneficiario, que es el ciudadano, lo pueda recibir”. Por otro lado, el reglamento establece una frontera crucial entre el uso primario del dato (recogido para la atención clínica directa) y el secundario, orientado a investigación, epidemiología y gestión sanitaria.
En cuanto al cronograma, en marzo de 2029 será obligatorio, en el uso primario, intercambiar resúmenes de pacientes y recetas electrónicas entre países europeos, incorporando imágenes médicas y datos de laboratorio en 2031. Paralelamente, el acceso a datos digitalizados para uso secundario arrancará en 2029, sumando datos genómicos en 2031.
El desarrollo de este ecosistema requerirá la estandarización técnica de la información y la interacción entre nuevas figuras de gobernanza. Entre ellas destacan las Autoridades de Acceso a Datos de Salud (Health Data Access Bodies), con estatus de autoridad pública, y los tenedores de datos confiables (Trusted Data Holders), rol al que podrán aspirar los institutos de investigación sanitaria. Para formar parte del sistema, los centros sanitarios deberán preparar, depurar y estandarizar sus bases de datos para publicar sus metadatos en un catálogo centralizado.
La aplicación definitiva del EEDS está prevista para marzo de 2029, con nuevas obligaciones sobre el intercambio de información clínica y el acceso a datos para uso secundario
Por su parte, el Dr. Jaume Raventós, director gerente del Hospital del Mar de Barcelona, ha considerado que la nueva normativa va mucho más allá de un simple cambio informático: “El EEDS no es un proyecto TIC, sino que redefine los derechos, responsabilidad y capacidad hospitalaria”.
No obstante, la implantación del EEDS afronta notables desafíos. El director gerente advierte sobre la heterogeneidad entre comunidades autónomas y los problemas de interoperabilidad entre la atención primaria y los hospitales. A estas dificultades se añaden la escasez de profesionales especializados en datos, las desigualdades en la gobernanza multinivel, la complejidad para obtener financiación y las barreras en la integración público-privada debido al uso de sistemas diferentes. Todo este escenario genera, además, un reto de desconocimiento entre los propios pacientes y profesionales.
Para responder a esta regulación, los centros sanitarios asumirán tres roles clave: prestador asistencial, tenedor de datos y operador digital enfocado en ciberseguridad y calidad. Asimismo, deberán adaptarse a la regulación del uso primario (acceso y trazabilidad asistencial para pacientes y médicos) y del uso secundario, destinado a la investigación, la innovación y la salud pública mediante entornos seguros de acceso. Esta evolución requerirá inversiones significativas en infraestructura TIC, formación y redefinición de procesos organizativos.
En este contexto, el Dr. Raventós ha enfatizado que “el hospital mantiene toda la custodia del dato, pero garantiza que ese dato sea interoperable y de uso legítimo”. Ante la prioridad de definir políticas de gobernanza en un horizonte de seis meses, el ponente ha concluido señalando el rumbo del sector: “El EEDS va a obligar a los hospitales a evolucionar desde una organización centrada en la historia clínica hacia una organización centrada en la gestión del dato”.










