Patricia Durán Carrasco (Málaga)
Para garantizar la longevidad de las prótesis y los implantes, es fundamental tener un buen descanso nocturno, por lo que el diagnóstico temprano de la apnea obstructiva del sueño (AOS) marcará la diferencia en las rehabilitaciones protésicas. Este ha sido el tema central de la ponencia de la odontóloga Eva Martos Cobo, durante su participación en el Congreso Sepes Málaga 2026, que se celebró del 8 al 10 de octubre en Málaga.
En su ponencia ‘El sueño como clave del éxito en el pronóstico de tus rehabilitaciones’, Martos subrayó que el descanso nocturno es un proceso biológico vital para la reparación tisular y la regulación metabólica. Pese a que cerca de 1.000 millones de personas en el mundo sufren apnea del sueño (casi la mitad en grado moderado o grave), la gran mayoría permanece sin diagnosticar. Por ello, la odontóloga instó a los profesionales a evaluar sistemáticamente la calidad del descanso en la historia clínica.
La apnea obstructiva del sueño es una de las causas que impiden una correcta rehabilitación protésica o de implante
La apnea del sueño se manifiesta a través de colapsos repetidos de la vía aérea superior (reducciones de flujo superiores al 90%). Cada obstrucción provoca caídas en la saturación de oxígeno (hipoxia) y microdespertares involuntarios de tres segundos que activan el sistema nervioso simpático. Esto desata picos de presión arterial, elevación de catecolaminas y un incremento continuado de cortisol. Además, la interrupción de las fases profundas altera la secreción de la hormona del crecimiento y genera resistencia a la insulina y a la leptina.
Este panorama afecta directamente a los implantes, prótesis y tejido oral. Una hipoxia temporal tras una intervención odontológica puede actuar como una señal de alerta para activar el proceso de cicatrización de la herida. Sin embargo, cuando la hipoxia es mantenida aparecen otros tipos de trastornos, como la acumulación del factor HIF-1α en los tejidos, que favorece al incremento de la inflamación alrededor de los implantes, retrasando así la osteointegración inicial. “Los metaanálisis señalan que el riesgo de padecer periimplantitis se eleva un 2,2% en pacientes con apnea”, matizó Martos.
Por otro lado, al intentar inspirar contra la garganta obstruida, el tórax genera una presión negativa que favorece el ascenso del contenido estomacal hacia la boca. Además, durante la noche disminuyen el flujo salival y la frecuencia de deglución, eliminando el mecanismo natural que limpia y neutraliza los ácidos en la cavidad oral. Como consecuencia, el contacto directo del jugo gástrico, que tiene un pH extremadamente ácido, “disuelve el esmalte, destruye la dentina y degrada los márgenes cervicales de la prótesis sin necesidad de que intervengan bacterias cariógenas”, explicó la odontóloga.
La odontóloga Eva Martos recomendó a los presentes realizar cuestionarios de cribado, exploración de la vía aérea y poligrafía respiratoria para determinar el índice de apnea-hipopnea
Otros de los factores que impiden la rehabilitación es el bruxismo. En palabras de Martos, “el bruxismo nocturno en un paciente con apnea no es un hábito patológico sin más, es un mecanismo protector para no morir”. No obstante, la carga mecánica resultante destruye cerámicas, desgasta el esmalte y causa el aflojamiento repetido de tornillos de implantes.
Para abordar esta problemática, la ponente abogó por emplear cuestionarios de cribado, exploración de la vía aérea y poligrafía respiratoria en la consulta para determinar el índice de apnea-hipopnea (IAH). En este sentido, Martos matizó que “no es nuestro rol sustituir a neumólogos ni neurofisiólogos, sino saber qué hace el sueño en la cicatrización de nuestros implantes y en cómo va a resistir esa prótesis al bruxismo”.









