Redacción
La IV Cumbre Mundial de Odontopediatría, que se celebrará por primera vez en España, abordará la evidencia científica disponible sobre el diagnóstico y tratamiento de las alteraciones que pueden identificarse durante la dentición temporal y mixta. El Dr. Miguel Hernández, presidente de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP), destaca la importancia de determinar qué problemas pueden beneficiarse realmente de una intervención temprana y cuáles pueden ser simplemente monitorizados. También analiza las posibilidades de las nuevas tecnologías, la necesidad de consolidar una odontología infantil preventiva y los retos relacionados con las desigualdades en el acceso a la atención bucodental y la integración de la salud oral infantil con pediatría y atención primaria. «La atención odontológica infantil debe ser preventiva, interdisciplinar y basada en la evidencia», asegura.
¿Cuáles serán los aspectos clave y las novedades científicas que se debatirán sobre la ortodoncia temprana en la IV Cumbre Mundial de Odontopediatría?
Para el odontopediatra, uno de los principales valores de la Cumbre será ayudarle a responder una pregunta muy frecuente en la práctica diaria: ¿Cuándo debemos intervenir y cuándo debemos observar? La ortodoncia temprana exige tomar decisiones relacionadas con el crecimiento, la erupción, el espacio, la función y el desarrollo de la oclusión, y esas decisiones deben apoyarse cada vez más en la evidencia científica.
Uno de los principales objetivos será revisar la evidencia disponible sobre el diagnóstico y tratamiento de las alteraciones que pueden identificarse durante la dentición temporal y mixta. El reto consiste en saber qué problemas pueden beneficiarse realmente de una intervención temprana y cuáles pueden ser simplemente monitorizados. Se abordarán aspectos relacionados con el crecimiento y desarrollo craneofacial, el manejo del espacio, las diferentes maloclusiones, las alteraciones de la erupción y determinadas situaciones derivadas de traumatismos o pérdidas prematuras de dientes temporales.
«Uno de los principales valores de la Cumbre será ayudarle a responder una pregunta muy frecuente en la práctica diaria: ¿Cuándo debemos intervenir y cuándo debemos observar?»
La vía aérea y los trastornos respiratorios del sueño son también un campo que está generando mucho interés. El odontopediatra puede contribuir a la detección precoz de determinados signos de alerta, pero siempre dentro de un abordaje multidisciplinar y respetando los límites de la intervención odontológica. Y, finalmente, tenemos la tecnología. El escaneado intraoral, los registros digitales, la planificación tridimensional y las herramientas de inteligencia artificial ofrecen posibilidades interesantes. Pero debemos ser prudentes: innovación no significa necesariamente evidencia. Antes de incorporar una nueva herramienta a la práctica clínica, debemos conocer su utilidad real y su impacto sobre los resultados del paciente.
¿Qué supone este evento para la odontopediatría en nuestro país? ¿Cuál es su valor estratégico y qué impulso puede dar a la odontopediatría española?
Supone, ante todo, un reconocimiento a la trayectoria y a la proyección internacional que ha alcanzado la odontopediatría española. Es la primera vez que la Cumbre Mundial de la Asociación Internacional de Odontopediatría (IAPD) se celebra en España, y para la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) representa una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, una magnífica oportunidad para mostrar la calidad de nuestros profesionales.
«Para los profesionales jóvenes y para quienes están desarrollando su actividad investigadora, tener este entorno internacional en nuestro propio país puede ser especialmente enriquecedor»
La IAPD reúne a sociedades nacionales de todo el mundo y representa una comunidad internacional muy amplia de profesionales dedicados a la salud bucodental infantil. Tener a muchos de estos profesionales en Barcelona permitirá comparar diferentes modelos asistenciales, compartir experiencias y conocer de primera mano cómo se están abordando los mismos problemas en distintos sistemas sanitarios y contextos científicos.
España cuenta con profesionales con una importante actividad clínica, docente e investigadora, y con una sociedad científica, la SEOP, comprometida con la formación continuada y con la práctica basada en la evidencia.
Espero que este intercambio genere nuevas colaboraciones, proyectos de investigación y oportunidades de formación, pero también que nos ayude a cuestionar nuestras propias prácticas. La ciencia avanza cuando somos capaces de compartir resultados, contrastar puntos de vista y revisar nuestras decisiones a la luz de la mejor evidencia disponible.
Además, para los profesionales jóvenes y para quienes están desarrollando su actividad investigadora, tener este entorno internacional en nuestro propio país puede ser especialmente enriquecedor.
Creo que la candidatura también ha sabido transmitir nuestra capacidad para organizar un encuentro internacional de estas características y nuestra voluntad de favorecer el diálogo entre diferentes disciplinas. La elección de Barcelona supone, por tanto, un reconocimiento al nivel alcanzado por la odontopediatría española, pero también un estímulo para seguir creciendo y colaborando internacionalmente.
«El odontopediatra debe desempeñar un papel fundamental en la identificación de factores de riesgo, en el seguimiento del desarrollo de la dentición y en la derivación al ortodoncista cuando sea necesario»
Quisiera que la Cumbre tuviera un impacto que fuera mucho más allá de los tres días del encuentro. Organizarla aquí supone una oportunidad extraordinaria para poner en contacto a profesionales españoles con expertos de diferentes países y favorecer nuevas relaciones científicas y profesionales que puedan generar colaboraciones, proyectos de investigación, oportunidades de formación y, sobre todo, un intercambio de experiencias que pueda trasladarse posteriormente a nuestras consultas.
También me gustaría que contribuyera a consolidar una idea fundamental: que la atención odontológica infantil debe ser preventiva, interdisciplinar y basada en la evidencia. Para la SEOP, esta Cumbre representa además una oportunidad para seguir fortaleciendo la presencia internacional de la odontopediatría española y para mostrar que nuestros profesionales pueden contribuir activamente al debate científico internacional.
¿Cuáles son los retos actuales y futuros en la salud bucodental infantil?
Personalmente, creo que es muy importante saber reconocer las señales que nos indican cuándo actuar durante la dentición temporal o mixta y aquellas que nos muestran las situaciones en las que es preferible esperar. La decisión debe ser individualizada y basada en el diagnóstico, no únicamente en la edad del paciente. Algunas alteraciones pueden beneficiarse claramente de una intervención durante la dentición temporal o mixta, especialmente cuando existe riesgo de que el problema progrese, interfiera con el crecimiento o produzca consecuencias funcionales o estructurales.
El odontopediatra debe desempeñar un papel fundamental en la identificación de factores de riesgo, en el seguimiento del desarrollo de la dentición y en la derivación al ortodoncista cuando sea necesario. A su vez, la colaboración con ortodoncistas, pediatras, otorrinolaringólogos, especialistas en sueño y otros profesionales permite abordar determinados problemas desde una perspectiva mucho más completa.
«No podemos hablar de prevención si determinados niños tienen dificultades para acceder a revisiones, tratamientos preventivos o atención especializada»
La propia IAPD ha planteado esta Cumbre como un espacio de integración entre odontopediatría y ortodoncia, precisamente con el objetivo de favorecer estrategias de atención temprana basadas en la evidencia. Uno de los principales retos continúa siendo consolidar una odontología infantil preventiva y no únicamente reparadora. La prevención debe comenzar muy pronto y acompañar al niño durante las diferentes etapas de su crecimiento.
Tenemos que seguir trabajando en la prevención de la enfermedad de la caries dental y de otras enfermedades bucodentales, en la educación de las familias y en la adquisición de hábitos saludables. Pero también debemos prestar atención al crecimiento, la función, la oclusión y otros aspectos que pueden tener consecuencias sobre la salud y el bienestar del niño, mejorando la detección precoz y el seguimiento de los niños de mayor riesgo.
Los datos disponibles muestran que la caries dental continúa siendo un problema relevante. El Consejo General de Dentistas señala que afecta al 16% de los niños de 3-4 años y al 31% de los menores de 5-6 años; además, la gingivitis afecta al 48% de los menores y el 22% presenta maloclusión moderada o severa.
«La financiación pública debe ir acompañada de indicadores de cobertura, resultados y equidad que permitan saber no solo cuánto dinero se destina, sino cuántos niños se benefician realmente y qué resultados obtenemos»
Otro gran desafío es el de reducir las desigualdades sociales y territoriales. No podemos hablar de prevención si determinados niños tienen dificultades para acceder a revisiones, tratamientos preventivos o atención especializada. La financiación pública debe ir acompañada de indicadores de cobertura, resultados y equidad que permitan saber no solo cuánto dinero se destina, sino cuántos niños se benefician realmente y qué resultados obtenemos.
También será cada vez más importante integrar mucho mejor la salud oral infantil con pediatría y atención primaria. El niño no debería entrar en contacto con el sistema sanitario por un lado y con el odontológico por otro sin comunicación entre ambos, puesto que la salud oral forma parte de la salud general y debemos superar la visión de que son ámbitos independientes.








