Redacción
Una de cada tres personas con diabetes tipo 2 tratadas con insulina basal no alcanza una adherencia adecuada, según un estudio impulsado en España por Novo, nueva marca comercial de la compañia farmacéutica Novo Nordisk. La investigación evidencia el impacto clínico y económico de la falta de adherencia al tratamiento, que se asocia con un mayor número de complicaciones vasculares y un incremento de los costes sanitarios.
El trabajo, publicado en la revista científica Diabetes Therapy, muestra un incremento del 15,9% en el número anual de complicaciones macrovasculares y del 5,5% en las microvasculares entre las personas que no siguen adecuadamente su tratamiento, frente a aquellas que sí lo hacen.
«En términos clínicos, esto se traduce en más eventos cardiovasculares, como la cardiopatía isquémica, la enfermedad cerebrovascular o la enfermedad arterial periférica. Asimismo, aumenta el riesgo de desarrollar retinopatía, neuropatía y nefropatía diabéticas», explica el Dr. Dídac Mauricio, presidente de la Sociedad Española de Diabetes (SED), director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (Ciberdem) y director del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en Barcelona.
La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica que genera una elevada carga clínica y económica, derivada principalmente de las complicaciones vasculares asociadas. Por ello, la adherencia terapéutica constituye un elemento clave para prevenir estas complicaciones y mejorar el manejo de la enfermedad. «La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica que, inicialmente, puede no provocar síntomas relevantes. Por ello, muchas personas no perciben un beneficio inmediato al seguir el tratamiento, lo que dificulta mantenerlo a largo plazo», señala el Dr. Mauricio.
La falta de adherencia a la insulina basal se asocia con más complicaciones vasculares y una mayor carga económica para el sistema sanitario
La falta de adherencia incrementa los costes sanitarios
El estudio también pone de manifiesto el impacto económico de la falta de adherencia a la insulina basal. Los resultados indican que el coste anual medio del manejo de las complicaciones asociadas asciende a 1.092 euros en las personas que siguen adecuadamente el tratamiento, frente a 1.306 euros en aquellas que no lo hacen. Esto supone un coste aproximadamente 1,2 veces superior.
Además, al considerar los costes directos totales, que incluyen el manejo de las complicaciones, las visitas médicas y de enfermería, las pruebas de laboratorio y el uso de recursos sanitarios, se observa un incremento aproximado del 7,4% entre las personas que no siguen adecuadamente el tratamiento.
La diferencia también se refleja en los costes indirectos asociados a las bajas y ausencias laborales. En este ámbito, los resultados muestran 785 euros en personas con adherencia, frente a 953 euros en aquellas que no siguen adecuadamente el tratamiento.
Estos datos sitúan la adherencia a la insulina basal como un objetivo terapéutico con potencial para reducir las complicaciones asociadas a la diabetes tipo 2 y optimizar el uso de los recursos del Sistema Nacional de Salud (SNS). Al mismo tiempo, una mejor adherencia puede contribuir a disminuir el impacto económico de la enfermedad.
El coste anual del manejo de las complicaciones alcanza los 1.306 euros en pacientes sin adherencia adecuada, frente a 1.092 euros en quienes siguen el tratamiento
Tratamientos más sencillos para mejorar la adherencia
La mejora de la adherencia terapéutica constituye uno de los principales desafíos en el abordaje de la diabetes tipo 2. En este contexto, el desarrollo de tratamientos adaptados a las necesidades de los pacientes puede contribuir a facilitar su seguimiento a largo plazo.
«Los retos que plantea la diabetes tipo 2 requieren una innovación centrada en las necesidades reales de las personas. Con 100 años de experiencia en el cuidado de la diabetes, en Novo seguimos trabajando en desarrollar tratamientos que contribuyan a facilitar la adherencia y a mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esta patología», destaca el Dr. Francisco Pajuelo, director médico de la compañía en España.
En esta línea, el Dr. Mauricio sostiene que «los tratamientos del futuro deberían diseñarse pensando en las personas y en su vida real, con pautas de administración más simples y menos frecuentes, con dispositivos cómodos y fáciles de usar que favorezcan una buena tolerancia a largo plazo».











